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| 10/29/2013 12:00:00 AM

El oscuro panorama de la maternidad en la niñez

Según un informe del Fondo de Población de la ONU, niñas menores de 18 años dieron a luz 7,3 millones de bebés en las últimas dos décadas.

El informe ‘Maternidad en la niñez: enfrentando el desafío del embarazo adolescente’, presentado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) este miércoles, dibuja un cuadro preocupante sobre la maternidad en niñas y adolescentes en el mundo. Colombia, que exhibe cifras peores que el promedio en América Latina, no es la excepción.

Según el informe, entre 1990 y el 2011 madres menores de 18 años dieron a luz a 7,3 millones de niños.

En Colombia, por cada 1.000 nacimientos, hay 85 que son de madres de entre 15 y 19 años. Para tener una idea, entre esos 54 países el que ocupa el peor puesto es Níger, con 199 nacimientos por cada 1.000. Y la mejor posición la tiene Corea del Sur, con tres.

Este y otros datos del informe están basados en dos encuestas adelantadas en 54 países en vía de desarrollo, que tienen el 72 % del total de la población de ese tipo de naciones y la mayoría de jóvenes del planeta. Una fue hecha entre 1990 y el 2008 y la otra entre el 97 y el 2011. Aunque muestran que ha habido una disminución del embarazo adolescente en promedio en el mundo, esta ha sido muy lenta y muy leve.

En algunas regiones el problema, por el contrario, ha empeorado. Por ejemplo, en África subsahariana se estima que los niños nacidos de madres menores de 18 años van a pasar de dos millones por año hoy a tres millones para el 2030.

El 95 % de los casos de embarazo adolescente se da en los llamados países en vía de desarrollo. Como una muestra que se trata de una práctica socialmente aceptada, el informe expone cómo nueve de cada diez casos de nacimientos de niños de madres menores de edad se da dentro de una relación matrimonial o de unión libre, no por fuera de ella.

Se calcula que en la próxima década habrá 14 millones de matrimonios de niñas menores de edad. En algunas culturas, casar una niña es visto como una alternativa a la educación o como protección contra el sexo premarital. Incluso en Colombia, donde tener una relación con un menor de 14 años es penalizado por ley, según la Encuesta Nacional de Demografía del DANE, el 4 % de las adolescentes se encuentra en una unión de facto.

La situación es completamente distinta para hombres y mujeres: mientras el 16 % de las niñas se casan antes de los 18 años, tan solo lo hacen el 3 % de los varones menores de edad.

La solución al problema no está a la vista. La leve disminución que se registró en estos 20 años no fue por programas que se enfocaran en el embarazo adolescente, sino, como lo muestra el estudio, por cuenta de otros programas que atacaban frentes como la educación o la salud sexual y reproductiva en general. Además, encuestas y otros estudios en los países que padecen el problema son muy escasos.

“Los determinantes son complejos, multidimensionales, varían significativamente entre las regiones, países, edades e ingresos, grupos, familias y comunidades”, dice el informe, refiriéndose a la dificultad para tratar el problema.



La educación, asunto clave

Un asunto clave que el Fondo de Población identificó en este estudio es la importancia de la educación para disminuir los casos de embarazo adolescente.

Según los resultados, hay una relación directa entre la disminución del embarazo adolescente y la asistencia a la escuela. Es decir que mientras más educación reciba una niña, hay menos posibilidades de que quede en embarazo. Muchos testimonios recogidos por esta oficina de la ONU muestran cómo la maternidad implica para la mayoría de niñas el abandono de la escuela. Y, además, refuerza su dificultad para ingresar al mundo laboral.

UNFPA muestra que los programas que han ayudado a prevenir embarazos en adolescentes son aquellos en los que se invierte dinero en educación y en los cuales se muestran las consecuencias del embarazo adolescente en lugar de generar miedos. Programas como Berhane Hewan en Etiopía, Pracher en India e Ishraq en Egipto, muestran como cuando a una niña se le dan útiles escolares y uniformes para continuar sus estudios, hay menos posibilidades de deserción escolar y por ende, menos embarazos.

En el caso de Colombia cabe preguntarse qué se está haciendo para tratar de integrar al sistema educativo al 27 % de las adolescentes que están por fuera del bachillerato.

¿Qué se puede hacer?

El estudio hace un llamado a cambiar la imagen que se tiene de las niñas, ya que las políticas que existen conciben a la mujer como una persona que debe cambiar su comportamiento para evitar el embarazo. Sin embargo, estas políticas públicas no toman en cuenta las circunstancias sociales y económicas que causan este fenómeno. Estos entornos son en la mayoría de casos propiciados por la comunidad, la familia y el Estado.

Es claro que el matrimonio adolescente es uno de los principales causantes de que no haya disminuido esta cifra en los últimos 20 años. No en vano hoy hay 67 millones de niñas casadas antes de haber cumplido los 18 años.

El hecho de que no existan programas adecuados para atajar el crecimiento de estos números es otro de los componentes a tener en cuenta. No hay programas de educación sexual diferenciados para niñas menores de 14 años, cuyas realidades y etapas de formación son diferentes a las que tienen entre 14 y 18.

El hecho de que de los 7,3 millones de nacimientos en adolescentes menores de 18 años, dos millones sucedan en madres menores de 15 años, muestra la necesidad de esos programas diferenciados. Los cuales, además, deberían incluir el papel de los menores varones, lo que hasta ahora tampoco se hace.

Si los programas que se instrumenten sólo se hacen en escuelas, estos no tendrían el alcance suficiente para llegar a los menores de edad que están por fuera del sistema educativo. Por eso, el informe hace un llamado a que haya campañas de prevención por fuera de las escuelas, incluidos mensajes en los medios masivos de comunicación como la radio.

El uso de preservativos y el acceso a ellos es otra recomendación. Por ejemplo, en los Países Bajos, donde existe la planificación familiar en el sistema de salud pública, hubo una reducción de los embarazos adolescentes y de los abortos.

Aunque en Colombia el 73 % de las mujeres de entre 15 y 49 años utiliza métodos de planificación familiar, es abismal la diferencia que introduce la educación. Mientras el 65 % de las mujeres que han recibido educación superior lo usaron para su primera relación sexual, entre las que tienen un menor nivel de educación apenas el 23 % lo hizo.

La conclusión general del informe es que es urgente instrumentar programas de prevención para las niñas y adolescentes y brindar atención médica y educativa a las adolescentes que ya son madres. El lema con el que termina este nuevo reporte de Naciones Unidas habla por sí solo: “La niñez no puede ser descarrilada por la maternidad”.
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