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| 9/3/2011 12:00:00 AM

Parapolítica (parte II)

A pesar del escándalo que llevó a decenas de funcionarios elegidos a la cárcel, en el Caribe proliferan los candidatos cuestionados. Por qué la política no cambia.

A medida que las elecciones se acercan, en varios departamentos de la costa hay más desaliento que entusiasmo. En algunas regiones sienten miedo porque los candidatos no tienen buenos antecedentes. Aunque cinco gobernadores costeños elegidos en 2003 terminaron presos, y otros 15 senadores, docenas de alcaldes, concejales y diputados corrieron con la misma suerte, se percibe el inicio de un nuevo capítulo de la parapolítica.
Varias candidaturas a las gobernaciones gastan dinero sin agüero. Una de ellas es la de Luis Miguel 'el Mello' Cotes, el candidato con mayor opción para ser elegido gobernador del Magdalena. Nadie se atreve a especular a cuánto ascienden los gastos de su campaña, porque el Mello comenzó a girar plata desde 2010 como precandidato liberal. Pero su candidatura tambaleó cuando el partido le pidió, tres semanas antes de las inscripciones, que aclarara los apoyos a su campaña de parapolíticos como el exgobernador Trino Luna, Omar Díaz Granados y el senador Manuel Mazeneth, actualmente en investigación. Ante la imposibilidad de explicar esos respaldos, renunció al aval que le había otorgado el partido y recogió 165.000 firmas en cinco días para inscribirse como candidato de un movimiento llamado Respeto por el Magdalena, una hazaña increíble para un joven de 25 años sin ningún prestigio político.

En La Guajira se da por descontado que Bladimiro Cuello, conservador, cuenta con el respaldo del gobierno departamental y de varios parlamentarios que no escatimarán recursos para conservar el poder. Su principal oponente, el controvertido Kiko Gómez, los acusa de gastar los recursos de las regalías del carbón en la campaña electoral. Kiko, quien ha sido dos veces alcalde de Barranca -señalado de ser aliado de los paramilitares, aunque en su contra no existe una sola investigación por ese motivo-, fue escogido entre un grupo de cinco candidatos porque tenía el dinero para financiar su campaña. Se inscribió con el aval de Cambio Radical y el respaldo de disidentes conservadores y liberales, del Partido Verde y del MIO. La trashumancia, la compra de votos y el fraude podrían definir el próximo gobernador de La Guajira, en un clima cargado de miedos y tensiones. Mientras el aval de Kiko está en suspenso ya que Cambio Radical se lo retiró y se espera una decisión final del Consejo Nacional Electoral, el miércoles los aliados liberales de Gómez denunciaron a Cuello de ser paramilitar.

En Bolívar, Sucre, Córdoba y Atlántico hay de todo. Desde el presunto apoyo de la condenada empresaria del chance Enilce López, 'la Gata', hasta las campañas de dos candidatos a la Gobernación de Sucre -Ramón Emiro Muskus y Héctor Hernández-, y la de Élber Santos, exgerente de Uniapuestas y aspirante a la Gobernación de Atlántico. También están las arrasadoras maquinarias de los clanes familiares, algunos de cuyos miembros han sido condenados o están actualmente investigados por parapolítica, como los García Romero, los López Cabrales y los Guerra (Tulena y De la Espriella).

Algunos de sus candidatos están enfrentados, pero en otros casos también están aliados con poderes emergentes apoyados por grupos armados ilegales que imponen candidatos, constriñendo a la población para que no vote, asesinando y provocando desplazamiento en las regiones del Alto Sinú, Bajo Cauca y Magdalena Medio. Estos nuevos grupos, sin embargo, tienen en sus filas a representantes del viejo paramilitarismo que logró imponerse en la región infiltrando las alcaldías locales, y no hay duda de que puede suceder otra vez.

En Achí, Bolívar, el candidato por el partido Afrovides, Anuar Nadjar Badrán, alias 'el Clavi', es un desmovilizado del Frente Mojana de las AUC y algunos habitantes del municipio lo señalan como responsable de varios delitos. Su promesa de campaña es parcelar la finca El Amparo, hoy más conocida como El Clavo, con la que pretende reparar a sus víctimas. Aunque lleva dos años como postulado de Justicia y Paz, no se le ha imputado ningún cargo y por eso no tiene ninguna sentencia que lo inhabilite como candidato. Badrán es apoyado por el Mocho Pedraza, un hermano de Eder Pedraza Peña, alias 'Ramón Mojana', el excomandante del frente La Mojana, actualmente preso. Otros dicen que lo apoyan Los Rastrojos.

La otra candidata de los paras en Bolívar es Diana Mancilla García, quien aspira a la Alcaldía de María La Baja por el partido MIO. Mancilla es la hermana de Alexis Mancilla García, alias 'Zambrano', exjefe militar del Bloque Montes de María. Un informe de la Infantería de Marina enviado a la Fiscalía en el año 2004, en lo relativo a la 'corrupción política' la menciona en un grupo de personas con funciones públicas que prestaban apoyo a los grupos de autodefensas ilegales de Bolívar y Sucre. En ese entonces se desempeñaba como presidenta del Concejo Municipal de María la Baja.

En Sucre el panorama tampoco es alentador. Nilson Navajas, candidato a la Alcaldía de Coveñas por Cambio Radical, está denunciado ante la Fiscalía por peculado por apropiación y concierto para delinquir agravado. Navaja es señalado como intermediario en los contratos que el municipio tenía con los paramilitares. SEMANA tuvo acceso a una copia de la USB del jefe de finanzas del bloque Montes de María, comandado por el paramilitar Rodrigo Mercado, alias 'Cadena', en donde aparecen pagos a varias personas entre los que figura uno a Navaja por 5 millones de pesos.

En San Onofre la candidata cuestionada es la extesorera municipal, Maida del Carmen Balseiro López, quien cuenta con el aval del PIN. La apoyan los exalcaldes Sabas Enrique Balseiro (2001- 2004) y Jorge Blanco Fuentes (2004-2007). Balseiro firmó el pacto de Ralito, fue detenido y condenado por parapolítica. Blanco Fuentes también fue detenido y condenado por parapolítica, pues durante su administración se cometieron innumerables casos de corrupción en los que terminaron involucrados la notaria, concejales y funcionarios, por despojo de tierras. Su tío Waldemaro Balseiro Gutiérrez, preso en Panamá por tráfico de cocaína, la estaría financiando.

Estos son solo algunos casos que SEMANA pudo documentar y que explican por qué en algunos municipios de esta región existe la sensación de que nada ha cambiado. Las capturas, inhabilidades y destituciones han sacado de sus cargos a funcionarios cómplices del paramilitarismo, pero estos siguen mandando tras las rejas y tienen fichas no solo en las administraciones locales o departamentales, sino también en instituciones descentralizadas tan importantes como las CAR, el Incoder o el sector de la salud. También tienen carteles de contratistas, negocios, empresas de servicios, y tierras, que siguen en manos de testaferros o parientes. Y se han sabido adaptar y hacer alianzas con los nuevos grupos dedicados al narcotráfico. Las fuentes de poder de algunos de estos parapolíticos están prácticamente intactas.

La depuración de la política se ha hecho judicialmente, pero no en los partidos. A pesar de todas las advertencias de no avalar candidatos con vínculos con grupos al margen de la ley, en varios casos terminó imponiéndose la lógica de que el candidato ideal es el que pone más votos o más plata para quedarse con un aval. Son candidatos que ganan, con dinero o por presión, y la gente los elige a cambio de unos pesos, un refrigerio o un techo que necesita solución inmediata. No se dan cuenta de que al hacerlo siguen perpetuando un círculo vicioso y perverso que a largo plazo no contribuye a mejorar sus condiciones de vida.
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