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| 9/15/2012 12:00:00 AM

'Paris Match', la imagen de Francia

Nunca en sus seis años al frente de 'Paris Match', Olivier Royant tuvo un momento más difícil que cuando una reportera se convirtió en primera dama.

Uno de los casos más controvertidos del periodismo francés reciente, si no el más controvertido, es el que tuvo que afrontar Olivier Royant como director de Paris Match el año pasado. Entonces se anunció la candidatura oficial a la presidencia de Francia de François Hollande por el Partido Socialista. El problema era que su novia oficial, Valérie Trierweiler, era periodista de planta de la revista. Y, para empeorar las cosas, cubría la fuente política. "Me acerqué a Valérie y le dije que tendría que dejar de cubrir política, que no podría participar más en las reuniones editoriales ni en conversaciones relacionadas con política y que tendría que escribir desde su casa", cuenta Royant.

La Rottweiler, como es conocida Valérie por su fuerte carácter, aceptó a regañadientes las condiciones. También tuvo que acceder a ser relegada a esa sección que los periodistas políticos miran con cierto desdén: a las páginas culturales. La revista se negó a despedirla, pues no consideraban que su nuevo estatus fuera una causa justa. "Tengo la necesidad de ganarme la vida, tengo tres hijos de quienes encargarme. Mi independencia financiera es, como para millones de francesas, una realidad concreta y una prioridad", dijo Trierweiler al diario Le Figaro. Trierweiler ha dicho que entiende el conflicto de intereses que causa su relación con el presidente y dijo: "Una cosa es segura, no haré nada que pueda molestar a François o al gobierno, ni defenderé ninguna causa contraria a la diplomacia francesa. Es el límite que me he establecido".

Otro momento incómodo ocurrió a principios de este año, cuando varios medios franceses publicaron fotos del presidente y su novia en vestido de baño. Trierweiler decidió entonces demandar a todos los medios, menos a Paris Match, que también había publicado las imágenes. Su abogado explicó que no tenía nada que ver con que ella trabajara en la revista, sino que Paris Match había sido más discreta en su publicación. Esta semana se anunció el fallo: el semanario VSD, el primero en difundir las imágenes, fue multado por 2.000 euros por concepto de daños y prejuicios.
 
El visionario que conquistó a los lectores jóvenes

Olivier Royant es uno de los empleados más antiguos de Paris Match, la revista más leída de Francia. Nació en 1962 y se graduó del Institut d’Études Politiques en París y tiene un MBA de la Universidad de Columbia en Nueva York. Comenzó su carrera en 1982 en Radio Gilda, una estación de radio local privada en París, antes de unirse a Paris Match en 1985 como reportero. Dos años más tarde fue enviado a Washington, como corresponsal de la revista. Ahí tuvo la oportunidad de conocer a Bill Clinton, con quien mantiene una gran amistad desde entonces. Durante esa época viajó varias veces a Colombia para escribir reportajes sobre Gabriel García Márquez, Pablo Escobar y César Gaviria. En 1998 regresó a vivir a su ciudad y fue nombrado subdirector editorial de la revista. “Me costó adaptarme de nuevo a Francia y a su manera de pensar. Sobre todo porque después de vivir diez años en Estados Unidos yo pensaba y soñaba en inglés”, dice. Durante esa época conoció a Delphine –quien es hoy la publisher de Vogue Francia–, se casaron y tuvieron dos hijos. Desde hace seis años es director editorial de Paris Match. Y ha logrado atraer a lectores jóvenes con una mezcla de excelentes fotografías reveladoras y gran calidad narrativa.  
 
SEMANA les pregunta

Ser el medio más influyente de Francia no es una tarea fácil.
 
SEMANA: ¿Cómo funciona la relación entre poder y medios en su país?

Olivier Royant:
En Francia esta es una relación muy antigua desde la Primera República, pero ahora se ha vuelto más complicada. El público desconfía acerca de la relación entre los medios y los políticos, a veces creen que estamos del mismo lado, entonces es muy importante para nosotros marcar la diferencia. Los políticos siempre están en una posición desde la que quieren seducir, nosotros estamos en una situación de resistencia.
SEMANA: ¿Cómo hacen para conseguir las historias del poder sin dejarse manipular?

O.R: Tenemos que ser muy cuidadosos en los límites entre comunicación y periodismo. En estos tiempos ellos siempre intentan ser como actores, de tener entrevistas en escenarios prefabricados. Antes eran más discretos, en los años cincuenta o sesenta, ahora son como estrellas de cine. Tenemos que estar alerta para no caer en la trampa. Por eso, revisar los hechos es muy importante, es lo que el público está esperando.

SEMANA: ¿Ha cambiado la manera de cubrir las noticias políticas?

O.R: Desde que se creó la revista en 1949, hubo una reunión con el primer ministro de aquella época, y con toda su familia, durante un almuerzo en su casa. Nosotros cubrimos así la política desde hace 60 años. No vamos a cambiar. A nosotros nos gusta estar detrás del escenario, no nos interesan los políticos en su oficina. Queremos momentos verdaderos, la vida real, y la vida es eso, familia e hijos. Esa es nuestra posición.
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