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| 2/18/2011 12:00:00 AM

Paro camionero: ¿quién ganó y quién perdió?

Las discusiones entre Gobierno y camioneros no terminan, a pesar del acuerdo que firmaron este jueves. Aunque hay ganadores, para los expertos todo el país perdió con el paro de transportadores.

El paro de camioneros llegó a su término la madrugada del viernes, luego de dos semanas de tensión y de un constante pulso entre el ministro de Transporte, Germán Cardona, y los líderes de la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC), Pedro Aguilar y Ricardo Virviescas.
 
Pero toda protesta popular trae sus consecuencias y la que protagonizó este sector del gremio camionero no es la excepción, más cuando el transporte de carga por carretera es vital y de las pocas alternativas flexibles que tiene el país para movilizar sus productos. Por eso, vale la pena preguntarse quiénes ganaron y quiénes perdieron en este, el primer paro que enfrenta el gobierno de Juan Manuel Santos.
 
El Gobierno, el Distrito, los camioneros y sus dirigentes, la ciudadanía, el transporte informal, entre otros, representaron un papel importante durante las protestas, algunos salieron mejor librados que otros. ¿Qué dicen los expertos sobre los efectos que tuvo para estos actores la inmovilización de los camioneros?
 
El Gobierno
 
Para los expertos, el Gobierno perdió más de lo que ganó. Aunque aceptó retirar los decretos que causaron la protesta de los camioneros, su decisión de eliminar la tabla de fletes se mantiene y esa es su ganancia.
 
El presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Transporte han reiterado que el tema "no tiene reversa" y, sin duda, el Gobierno incluirá este punto en la futura norma que ahora deberá concertar en las mesas, que se extenderán por cuatro meses (hasta el 15 de junio) y que tendrán algún grado de presión.
 
Y es precisamente en esa discusión con los sectores en donde el Gobierno pierde. En varias oportunidades los medios han cuestionado al ministro Germán Cardona sobre qué tan conveniente era eliminar la tabla de fletes en este momento. Defenderla tal decisión a capa y espada le trajo al gobierno una responsabilidad mayor, opinan algunos expertos.
 
“El Gobierno va a tener que trabajar a un ritmo acelerado para resolver temas como la chatarrización, los combustibles y los comparendos que ya quedaron en la agenda (luego de incluirlos en el acuerdo con los camioneros). Terminó con mucha más responsabilidad; no sólo no logró su cometido de eliminar la tabla de fletes, sino que trajo a la mesa una serie de discusiones que no estaban tan vigentes y que no son temas cualquiera”, opina Andrés Baquero, investigador del Centro Latinoamericano de la Innovación en Logística.
 
Los transportadores
 
A simple vista ganaron por sentarse a negociar con el Gobierno sin levantar el paro y los bloqueos en las vías y por lograr que sus exigencias fueran avaladas por el Presidente en el acuerdo que puso fin a la protesta de dos semanas. En este punto, los críticos creen que el gobierno fue "débil".
 
Los transportadores ganaron porque lograron incluir en las mesas de concertación temas de gran debate y de importancia para el gremio como la chatarrización, la política de combustible y el borrón y cuenta nueva en los comparendos con más de tres años.
 
Perdieron porque el tema de fondo (la decisión del Gobierno de eliminar la tabla de fletes), y que los llevó a escoger las vías de hecho, se mantiene. Para Germán Ospina, profesor de ingeniería industrial de la Universidad de los Andes y experto en transporte, “el Gobierno hizo bien al ceder en algunas cosas menores, pero no en las de fondo”.
 
El gremio camionero en su totalidad ve con temor el desmonte de la tabla de fletes. Sin embargo, los expertos en transporte coinciden en que ese mecanismo debe cambiar por el bien del gremio, de la competitividad y de los consumidores finales.
 
Salieron fortalecidos los líderes de los transportadores, pero también pierden porque están demorando una transición que, según expertos, se tiene que comenzar a hacer.
 
“El tema no es que la tabla vaya a estar o no, sino que el gremio hoy tiene un esquema de operación que es insostenible. Que cada quien sea dueño de su negocio y ande por las carreteras a ver qué carga consigue, no lo hace un modelo sostenible”, asegura el investigador del Centro Latinoamericano de la Innovación en Logística.
 
Además, perdieron su buena imagen ante la ciudadanía que tuvo que ingeniárselas para llegar a sus destinos ante la falta de transporte que causó el bloqueo. También pierden por exigir la prescripción de los comparendos, que se vuelve un incentivo para no cumplir las normas de tránsito y en un mal ejemplo para los ciudadanos que pagan, sin excepción, sus infracciones.
 
El transporte informal
 
Ante la falta de transporte por los bloqueos, el transporte informal se visibilizó.
 
“Eso muestra que son servicios que existen, que son importantes y que aprecian y valoran a la ciudadanía. Se convierten en un desafío para el gobierno distrital, que tendrá que pensar cómo incorporarlos de una forma razonable, segura y válida para que presten el servicio a las personas”, considera Germán Ospina, experto de la Universidad de los Andes.
 
Pero más allá de discutir la necesidad de formalizar o no esta alternativa que muchos encontraron para trabajar, lo cierto es que bicitaxistas y mototaxistas “hicieron su agosto” y vieron duplicados sus ingresos, sin desconocer que prestaron un importante y oportuno servicio para la ciudadanía que no tenía cómo transportarse.
 
El Distrito
 
Perdió. Fue el actor más cuestionado por permitir el desfile de una caravana de camiones sin analizar la solicitud del Ministerio de Transporte que le advirtió de las posibles consecuencias, como ocurrió: el bloqueo de dos vías en la ciudad durante cuatro días.
 
La secretaria de Gobierno, Olga Lucía Velásquez, admitió que los camioneros abusaron de su buena fe, el alcalde Samuel Moreno la apoyo, pero ahora la funcionaria enfrenta una investigación de la Personería, que busca determinar su responsabilidad en el manejo que le dio al paro de los transportadores.
 
“Todo el mundo tiene derecho a protestar -agrega el experto de la Universidad de los Andes-. Pero esos derechos van hasta donde empiezan los derechos de los demás. Si alguien que protesta va a paralizar la ciudad, genera un problema de orden público y eso no se debe permitir y la autoridad está para que no lo permita. El jefe de policía en Bogotá es el Alcalde, y no sé de quién dependió permitir que durante varios días estuviera bloqueada la ciudad sin que la Policía actuara”.
 
La ciudadanía
 
Perdió. No sólo tuvo problemas para movilizarse dentro o fuera de sus ciudades, sino que pagó las consecuencias del desabastecimiento que generó la inmovilización de los camioneros. Según el Ministerio de Agricultura, el ingreso de vehículos con alimentos cayó un 92 por ciento en Cali, un 47 por ciento en Bogotá y un 46 por ciento en Medellín.
 
El abastecimiento de alimentos se vio afectado, al punto, de obligar al ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, a rechazar los bloqueos y recordar que “el derecho al acceso de alimentos y, en general a la seguridad alimentaria, es un derecho superior que los promotores del paro están en el deber de respetar”.
 
La protesta de dos semanas afectó el precio de la comida, que a su vez afectó el bolsillo de los ciudadanos. Sólo en la central de Corabastos, en Bogotá, los precios de algunos alimentos se duplicaron, como la auyama que pasó de 500 a 1.000 pesos la libra o la arveja, que subió 600 pesos la libra.
 
El comercio
 
También perdió. Todos los sectores: avícola, ganadero, lechero, entre otros, disminuyeron, algunos a cero, el transporte de sus productos y vieron amenazados sus compromisos comerciales.
 
Días atrás, la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, informó que de continuar la protesta, cien mil empleos estaban en riesgo de perderse, así como el riesgo de muerte de 60 mil aves en Cundinamarca y Valle del Cauca (el 55 por ciento de la industria nacional), ante la falta de alimento que se encontraba atrapado en los bloqueos.
 
Las cuentas no están hechas, pero sólo en el mismo gremio de los camioneros las pérdidas superaron los 15 mil millones de pesos al día, según Asecarga.
 
El Vicepresidente y el Ministro
 
Con su papel para mediar en el conflicto con los transportadores, el vicepresidente Angelino Garzón ganó y reforzó su imagen de conciliador. En este punto, “el papel lo hizo bastante bien” y los resultados se vieron.
 
Pese a ello, los críticos no ven con buenos ojos que el tema con los transportadores haya salido del despacho del ministro de Transporte, Germán Cardona. “La idea es que cada instancia resuelva los temas que le corresponden”, aseguró Andrés Baquero, investigador del Centro Latinoamericano de la Innovación en Logística.
 
Sin embargo, ganó el trabajo coordinado entre Garzón y Cardona, sin desconocer que el tono de los discursos del segundo era muy distinto al final. El Ministro, que se mostró radical desde el principio, cedió y se sentó a hablar con los camioneros.
 
Ahora, vienen otros cuatro meses de pulso.
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