Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/03/16 14:40

“Mi papá es un taxista, no un delincuente”

Así se titula la carta que escribió y publicó en Facebook María Fernanda Martínez, que, ante la avalancha de críticas al gremio, recuerda que allí “hay gente que cumple su labor”.  

María Fernanda Martínez Abello dice que su padre es un taxista honorable y que por pocos no se puede estigmatizar el gremio. Foto: SEMANA

“Mi papá es un hombre trabajador honrado”, “no debe un solo peso en comparendos al Distrito ni al Estado”, “presta un buen servicio”. Estas son sólo algunas de las frases que María Fernanda Martínez escribió en su perfil de Facebook para pedir que no se estigmatice a los taxistas.

La sentida carta se publicó el día de las protestas que protagonizaron algunos conductores de ‘amarillos‘, que protagonizaron desmanes y actos de vandalismo, incluso en contra de sus propios compañeros. A pesar de ello, resalta que en ese grupo existen personas honorables.

¿Por qué decidió publicar el mensaje? María Fernanda le dijo a Semana.com que lo hizo porque reconoce que con el arduo trabajo de su padre, ella pudo salir adelante. “Me ha dado todo… me afecta en lo personal, tengo en casa un hombre que me ha enseñado que los taxistas no son vándalos, (…) él es el gran ejemplo de la vida”.

Esta mujer considera que no existe equidad en el mercado del transporte individual y que, por cuenta de los comportamientos de algunos, no se puede generalizar en contra de todo un gremio.  

Esta es la carta

Mi papá es un taxista, no es un delincuente y merece ser escuchado

Desde hace 28 años Fernando Martínez sale a las 6:00 en punto de la mañana a bordo de su taxi. Inició su carrera en un Dacia modelo 1982 que cuando nací era negro, cuando entré a kínder se pintó de amarillo, y en un esfuerzo familiar que requirió meses de ahorro, cambió a un Daewoo Cielo modelo 2000 cuando inicié mi bachillerato.

Mi papá es un hombre trabajador, un hombre honrado, no debe un solo peso en comparendos al Distrito ni al Estado, presta un buen servicio, y para poder trabajar pagó un millonario cupo además del impuesto, el rodamiento, el derecho a uso de frecuencia, renueva su pase cada año y adicionalmente cumple su Pico y Placa que lo obliga a dejar de trabajar un día a la semana con las implicaciones económicas que eso tiene.

El carro de mi papá se encuentra en óptimas condiciones, pese a que las vías que tiene que recorrer para prestar el servicio no lo están. Nunca baja a un pasajero del carro, aun cuando el trayecto le implique dos horas de su jornada en carreras que no superan los $10.000 pesos. Su taxímetro jamás ha sido adulterado. Nunca en 28 años de carrera la empresa ha registrado una queja en su contra por parte de usuarios. Siempre ha cobrado lo justo.

Hace un par de años, a través de una plataforma, un grupo de privados, que no pagan cupo, tampoco rodamiento mensual, ni derecho al uso de la frecuencia, tampoco se les obliga a renovar su pase cada año, y cobran cuatro y hasta cinco veces más de lo que la ley le permite cobrar a él entraron a prestar el mismo servicio. Los conductores de esa plataforma, tampoco cumplen la restricción del Pico y Placa.

Mi papá nunca baja a nadie de su carro, la ley así lo exige. La semana pasada mataron a uno de sus compañeros en Ciudad Bolívar por quitarle su carro y su producido. El transporte de los supuestos pasajeros era un derecho, la integridad, el trabajo y la vida del taxista que murió también lo eran.

Mi papá no quiere tapar el sol con un dedo; sabe de los excesos, de los abusos, de los atropellos que cometen algunos de sus “compañeros”, y de la irresponsabilidad con la que se atribuyen la vocería algunos de los que se dicen líderes del gremio. Por miedo hoy no sacó su carro, en esas cuatro ruedas está el patrimonio que ha construido todos estos años.

Mi papá no exige que eliminen Uber, solo pide lo obvio, competir en igualdad de condiciones. Él no le tiene miedo a la competencia, 28 años de trabajo y de servicio a esta ciudad hablan por sí solos.

En este mar de improperios con el que nos tratamos unos a otros, solo quería decirles eso. En la calle hay más de un Fernando Martínez que merece ser escuchado….

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