Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/26/2011 12:00:00 AM

Partidos bien partidos

El rompecabezas partidista que imperó durante los últimos años se vino abajo. ¿Serán los grandes protagonistas de hoy -La U, los conservadores, el liberalismo, el Polo y los verdes- los jugadores del futuro?

Los movimientos telúricos no solo se están dando en Japón. El rompecabezas de partidos políticos en el país también está temblando. Soplan vientos de unión en el viejo liberalismo: Cambio Radical y el oficialismo están tan cerca que ya parecen uno solo. Al Polo se le fue Gustavo Petro, quedó como una federación de grupos de la izquierda tradicional y Anapo, y varios de sus miembros no saben para qué lado coger. Álvaro Uribe deshoja margaritas entre La U y el conservatismo, y apoya al candidato de los verdes para la Alcaldía de Bogotá. Los conservadores no están cómodos en el gobierno, pero saben que estarían aún más incómodos por fuera de él. Y los verdes siguen sin convencer a nadie de que saben para dónde van, pero ahí van.

¿Qué está pasando con los partidos en Colombia? La situación es tan caótica que existen argumentos para decir que se están acabando, pero también hay síntomas de que más bien se están recomponiendo. En parte, tiene la culpa Juan Manuel Santos, quien pateó el tablero con el esquema de gobierno de Unidad Nacional, en el que metió a su vieja colectividad, el liberalismo, y adoptó un esquema de entendimiento entre el Ejecutivo y los partidos que respeta las instancias y las jerarquías de estos últimos.

Los analistas están divididos en sus interpretaciones sobre lo que está ocurriendo. Algunos columnistas hablan del resurgimiento del bipartidismo tradicional y otros afirman que en Colombia nunca han existido partidos sino estructuras débiles que cambian al vaivén del nuevo son, que, en este momento, es el que impone Santos. Hace años se habló también de que lo que existe en Colombia es "el partido del presidente": cada vez que se elige un nuevo jefe de gobierno se recompone una mayoría en torno a él, conformada por sectores de casi todas las fuerzas políticas.

Pero es imposible negar que existen realidades que se apartan de los parámetros históricos. Se está armando un rompecabezas nuevo, que tiene al menos tres fuentes principales: el fin del monopolio liberal-conservador, el multipartidismo estimulado por la reforma política de 2003 y el impacto del liderazgo carismático de Álvaro Uribe en los últimos ocho años.

De allí puede resultar casi cualquier cosa. Sin embargo, se perfilan cuatro tendencias: una de talante liberal, alimentada por el ofiacialismo rojo y Cambio Radical; otra uribista-conservadora, cuya base son La U y el partido azul; una fuerza de izquierda, que se concreta en el Polo, y un grupo independiente en torno a los verdes. Según Felipe Botero, profesor de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, "estamos en un sistema multipartidista en el que hay partidos dispuestos a representar los distintos intereses a través del espectro derecha-izquierda".

Otros expertos descartan la teoría de que en Colombia no hay partidos. David Roll, director del Instituto de Pensamiento Liberal, ha estudiado los partidos desde 1988 y desde entonces le han dicho que están al borde de la extinción. "Hoy todavía dicto clases sobre ellos -dice-. Son, como la película, duros de matar. Hay una profecía permanente sobre la extinción de los partidos, pero el sistema de partidos ha evolucionado y está mejor que antes". Otros académicos, menos optimistas, consideran que las agrupaciones políticas son "demasiado frágiles y se acomodan tan fácilmente a un lado u otro".

La fisonomía que finalmente adoptará el rompecabezas partidista colombiano dependerá en buena medida de la estrategia política de Juan Manuel Santos, quien ha cumplido su promesa de entenderse, en forma exclusiva, con las cabezas de los partidos. No hay un solo jefe que se queje. Las relaciones con las bancadas también son respetuosas. Según Telésforo Pedraza, congresista conservador, "Santos llegó a fortalecer la democracia y no a acabar los partidos. Deja que los partidos hagan política y respeta hasta a la oposición". Esto último quedó claro el jueves pasado, cuando, después de cinco años, el Polo Democrático fue invitado a desayunar a la Casa de Nariño. La convicción de Santos de que los partidos son importantes para la institucionalidad democrática sin duda contrasta con el escepticismo de su antecesor, Álvaro Uribe, que en cambio tenía mucha fe en el entendimiento directo entre el gobernante y los ciudadanos.

Con su peculiar sentido de la política, Uribe alcanzó a construir su propio esquema, que ahora se está viniendo abajo. El expresidente dividió en tres la tendencia liberal tradicional entre Cambio Radical, que lo apoyó hasta la segunda reelección; el Partido Liberal, la voz de la oposición en sus ocho años de gobierno, y el Partido de la U, creación propia del expresidente Uribe, conformada con liberales importados del oficialismo. Los conservadores fueron sus aliados favoritos y leales. El Polo fue su enemigo -y se desgastó en la oposición- y desestimó a los verdes, que en verdad son una realidad pos-Uribe, porque tuvieron su cuarto de hora en la elección de 2010.

En la era santista el abismo entre las corrientes liberales tiende a ser cosa del pasado y cada vez se especula más sobre una gran reunificación liberal. Roll se atreve a decir que la reciente visita de Santos a una reunión del Partido Liberal "fue la oficialización de reunificación en términos de ideas. Lo ratificaron, comparten ideas liberales y quedó claro dónde esta el corazón del presidente". Sin embargo, la reunificación depende de muchos aspectos técnicos, todavía no hay nada formal, y tendría que superar todo tipo de obstáculos políticos y legales. Planear el futuro con la intención de revivir el pasado no suele ser una buena estrategia.

El ajedrez político también dependerá de lo que pase con La U. Para varios expertos, el partido deberá tomar una decisión, pues a pesar de su tamaño y caudal electoral, su posición ideológica es un interrogante. Hasta ahora ha sido "el partido del poder" y ha demostrado su capacidad de ajustarse a proyectos tan distintos como los de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y Samuel Moreno, a quien acompañan en Bogotá. Pero esa credencial se agota o puede hacer crisis. Más que un partido, La U es una coalición de caciques liberales y conservadores que surgió alrededor de una persona que ya no está en el poder. La U tiene definiciones claves todavía pendientes sobre su vocación de largo plazo, su ideología y su talante.

Estos fenómenos, sumados a la pérdida de brújula del Polo, la incógnita de los verdes y el desconcierto conservador, crean un panorama móvil con consecuencias impredecibles. La confusión se profundizará con las alianzas que ya están en trámite para las elecciones de octubre, en las que no habrá parámetros coherentes: los partidos aliados en un departamento o en una ciudad capital se enfrentarán a muerte en otras regiones.

Sin embargo, La U, los conservadores, los liberales unidos a Cambio Radical y los verdes -además de los fenómenos casuísticos del Mira y el PIN- creen que 2011 será el año de su consolidación y que la campaña que se avecina es su gran oportunidad para tomarse una porción significativa del rompecabezas que se está conformando. Por ahora es un hecho que estos partidos serán los grandes protagonistas de las elecciones de octubre. Lo que falta ver es si también lograrán un papel para desempeñar en la historia de los próximos años.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.