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| 10/5/2013 12:00:00 AM

La candidatura entre Peñalosa y Navarro

Los dos se enfrentarán por la candidatura de la Alianza Verde. El ganador aspira a ser la tercería. María Jimena Duzán los confrontó.

La política colombiana se está moviendo más rápido de lo que se esperaba. A dos meses de que el presidente Juan Manuel Santos decida si se lanza o no, las encuestas dejan claro que existe el espacio político para una alternativa al santismo y al uribismo. La ventana de oportunidad de la llamada tercería podría ser ocupada desde tres frentes: lo que quedó del original Partido Verde, Progresistas del alcalde Gustavo Petro y la izquierda representada en el Polo Democrático. 

Los dos primeros se fusionaron en la Alianza Verde y sus dos cabezas más visibles son el exgobernador de Nariño, Antonio Navarro, y el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. Esta fusión no ha estado exenta de sobresaltos. La línea santista del Partido Verde representada por el consejero presidencial Lucho Garzón y el representante Alfonso Prada quedó diezmada, mientras que la corriente política más cercana a la izquierda tomó el control del partido y facilitó la unión con Progresistas. 

Esta jugada de los seguidores de Petro dejó aislado y prácticamente solo a Enrique Peñalosa. Hasta el ala fajardista desistió al final de entrar en ese acuerdo. Sin embargo, el exalcalde insiste en dar la pelea para participar en una eventual consulta interna contra Antonio Navarro, vocero de los petristas. 

La controversia es una reedición de la campaña de 2011 en la que se enfrentaron Peñalosa y Petro. No obstante, mientras el exalcade se ratifica en que debe convocarse una consulta entre ellos dos, Navarro prefiere que no se defina aún sino esperar a que entren otros actores. En su criterio, por ser tan distintos una consulta restaría en lugar de sumar. 

Aunque el espacio para la tercería sigue abierto, el peor enemigo es el tiempo que corre para ambos.

“No me voy a salir y voy a dar la pelea hasta donde pueda”

Enrique Peñalosa dice que lo derrotaron en su partido y que tiene enormes diferencias con Petro, pero que peleará hasta el final la consulta.

MARÍA JIMENA DUZÁN: Usted ha dicho que los progresistas de Petro se tomaron su partido y que se lo raparon a los verdes. ¿Por qué lo dice? 

ENRIQUE PEÑALOSA: Triunfó la maquinaria sobre una minoría que se opuso a la fusión. Y estoy convencido de que tuvo que ver la angustia de senadores como Jorge Londoño que estaban muy preocupados de no pasar el umbral. Eso hizo que muchos de ellos hubiesen optado por la fusión con los progresistas a sabiendas de las diferencias ideológicas.

M.J.D.: ¿Es decir, se unen por conveniencia y no por convicción?

E.P.: Colombia tiene una legislación política muy antidemocrática. Es absurdo que un partido como el Verde, que tuvo un poco más de 3 millones de votos a la Presidencia, que tuvo casi 1 millón de votos a la Gobernación de Antioquia y casi 300.000 a la Alcaldía de Bogotá, esté en riesgo de no pasar el umbral. 

M.J.D.: ¿Y cuáles son esas diferencias ideológicas con los progresistas? 

E.P.: Coincidimos en temas como el de la igualdad. Yo he sido de los más obsesionados con ese tema. Casi me tumban de la Alcaldía por construir igualdad quitando carros de las aceras. Hice una reforma urbana con Metrovivienda, que debe hacerse en todo el país: hay que comprar y aun expropiar terrenos alrededor de las ciudades para que estas crezcan como debe ser. 

Un sistema como TransMilenio es mucho más estatizante que el capitalismo salvaje de los buses botando a la gente en mitad de la calle. Sin embargo, también tengo grandes diferencias ideológicas con los progresistas. Soy partidario de ciertas privatizaciones: creo en los colegios por concesión que hice en Bogotá y que han sido tremendamente exitosos. 

M.J.D.: Colegios que Petro ha intentado golpear, priorizando los colegios del Distrito... 

E.P.: No solo Petro, sino los otros gobiernos de izquierda en Bogotá los han intentado golpear. Hablando de igualdad yo fui la primera persona que comenzó a hacer colegios de lujo en los barrios más pobres y llevamos a universidades como la de Los Andes a administrarlos. Eso no significa que toda la educación debe administrarse de esa manera pero entre la educación pública tradicional, totalmente manejada por Fecode, y estos esquemas, que han probado ser mucho más exitosos, no dudo en escoger a estos últimos. Lo que importa no es si son privados o públicos, sino si son o no exitosos. Como decía Deng Xiao Ping, cuando estaban acabando con el comunismo en China: no importa que el gato sea blanco o negro con tal de que cace ratones.

M.J.D.: No son muchas las diferencias entonces…

E.P.: Sí. Soy profundamente opuesto a un esquema estatizador, ineficiente y desastroso como el que ha montado Petro en la empresa de aseo pública de Bogotá. Eso es un desastre: los camiones le van a durar cuatro años, tiene que asumir su mantenimiento y la empresa puede terminar altamente sindicalizada y operando con unos costos altísimos. Hoy en lugar de que el acueducto les esté llevando el agua a los nuevos barrios en Ciudad Bolívar, está dedicado a subsidiar la empresa pública de aseo que se creó. 

M.J.D.: Si son tan insondables esas diferencias, ¿por qué dio luz verde a los acercamientos que terminaron con la entrada de los progresistas? 

E.P.: Pues porque me derrotaron. Pero ojo, no es la primera vez que me derrotan en mi partido. Yo me opuse públicamente a que entráramos a la Unidad Nacional. Creo que un partido como el nuestro necesita tener más identidad y no entrar en esa especie de partido único que se ha creado en Colombia. Eso no significa que no apoye las cosas buenas del presidente Santos. Le doy un respaldo pleno al proceso de paz y he dicho que no tendré una palabra crítica para el presidente si llega a fracasar. 

M.J.D.: ¿Cómo van a hacer para montar las listas con esas diferencias ideológicas y escoger a su candidato?

E.P.: Para la democracia colombiana sería más grave que desapareciera el Partido Verde a que haya diferencias muy profundas en el interior de un partido. No es el único partido donde hay diferencias profundas. Uno de los principales críticos de Juan Manuel Santos es Juan Lozano, que está en su propio partido.

M.J.D.: Le pregunto otra vez, ¿cómo van a escoger candidatos?

E.P.: Yo creo en las consultas que democratizan los partidos. De lo contrario vamos a terminar con una rosca de diez caciques que decide quién puede ser no solo candidato a la Presidencia sino hasta a edil. Eso es entregarle los partidos a la corrupción, como pasó en Venezuela. Entre otras, esta es otra de las diferencias ideológicas que tengo con los progresistas. Petro siempre ha sido positivo en relación con el chavismo y yo sí soy totalmente opuesto a esa forma de gobierno. 

M.J.D.: Pero Navarro insiste en que no quiere la consulta. Dice que no es el momento y que entre dos personas tan opuestas en lo ideológico puede restar más que sumar… 

E.P.: Lo que ha sugerido en todos los tonos Navarro es que él quiere hacer es una consulta interpartidista con el Polo. ¿Si él no tiene problemas con el Polo, cosa que claramente yo sí tengo, por qué no entraron más bien a ese partido y no a los verdes? Navarrro y el Polo dicen que están listos para la consulta, pero que el único problema es que yo esté metido en ella. O sea que el único requisito para que todos estén contentos en la extrema izquierda es que Peñalosa salga. Pero les anuncio: no me voy a salir y voy a dar la pelea hasta donde pueda.

M.J.D.: ¿Y cómo va a hacer?

E.P.: Puede que ellos tengan las mayorías producto de la maquinaria y puedan lograr acabar con la consulta y nombrar un candidato a dedo. Pero yo no voy a dejarles el campo libre tan fácil. Así ellos sean mayoría hay muchísima gente que dentro del Partido Verde e incluso los que no están en el partido que quieren ver a los verdes como una opción de centro y no de izquierda como lo quieren los progresistas. 

M.J.D.: ¿Y usted por qué cree que ellos, los progresistas, tocaron la puerta de los verdes sabiendo que eran tan diferentes?

E.P.: Yo creo que están intentando lavar su imagen. Navarro y Petro eligieron a Samuel Moreno, lo mismo que Clara López. Ahora ella dice que todo lo que sucedió en Bogotá fue a sus espaldas. Yo insisto: habría preferido que esta fusión no se hubiera dado pero respeto a un candidato como Antonio Navarro. Le reconozco su liderazgo. El problema no es él, sino Petro, que está haciendo una alcaldía desastrosa. 

M.J.D.: Navarro afirma que la consulta es prematura…

E.P.: Sí, él dice que es prematura y que hay que esperar a ver si el presidente Santos va a ser candidato o no. ¿Cómo así? ¿Eso que importa? Él ha dicho que el presidente Santos es débil y es derrotable. ¿Eso significa que mientras no haya un candidato fuerte que se le oponga, nosotros nos quedamos sin candidato? Pero además, la consulta interpartidista con el Polo es un error electoral por lo siguiente: si hay una consulta entre candidatos de un solo partido, jalona votos para nuestras listas en el Congreso. Pero en una consulta interpartidista con Clara López, eso no sucedería. 

M.J.D.: ¿Por qué ahora se le convirtió en una piedra en el zapato Petro y no cuando comenzaron las negociaciones con Progresistas?

E.P.: La realidad es que desafortunadamente, esta alianza no puede hacerse sin Petro porque es el jefe nacional de Progresistas. Si fuera solo con Navarro no habría ningún problema. Ellos han buscado que el Partido Verde respalde a Petro y se oponga a su revocatoria. Por eso es importante la consulta. Yo invitaría a los ciudadanos a que digan qué tipo de gobierno es el que prefieren: ¿algo parecido a lo que está haciendo Petro o más bien comparable a lo que hizo Peñalosa? Ignorar el tema Petro es como ignorar un gorila en la mitad de la sala.
 
M.J.D.: ¿Usted hubiera querido que los verdes hicieran una alianza solo con Fajardo para luego acercarse al Centro Democrático de Uribe?

E.P.: Con Uribe no hay posibilidad. Pero sí quiero aclarar que a él lo respeto y siempre consideraré que entregó un país mucho mejor que el que recibió. Y le recuerdo que fue toda la dirección del Partido Verde la que aceptó el apoyo de Uribe a mi candidatura. Incluyendo a Lucho Garzón y a Antanas Mockus. Cuando él era candidato dijo varias veces que había que construir sobre las cosas buenas que había hecho el presidente Uribe. Se reunió incluso en la Casa de Nariño y le dijo a Uribe que él también podía cuidarle sus huevitos. Y no solo eso. En el lanzamiento de mi candidatura, dijo que no obstante sus diferencias con Uribe era más importante el interés por el futuro de Bogotá. Solo cuando decide lanzarse como candidato a la Alcaldía se inventó que no le gustaba Uribe.
 
M.J.D.: ¿Por qué se fue el fajardismo?

E.P.: A Sergio Fajardo no le queda fácil retirarse del Partido Verde porque fue elegido por esta colectividad. A lo que renunció fue a participar en la dirección de esta nueva alianza. Me imagino que no se siente cómodo en un partido que ha hecho alianza con el movimiento de Gustavo Petro. Pero sería muy valioso que estuviera. No pierdo la esperanza de que nos acompañe en el futuro. 

M.J.D.: ¿Y por qué con Uribe no haría alianza?

E.P.: Porque veo diferencias en el tema de la paz. Y creo que para nosotros el tema de la igualdad es prioritario y para ellos no lo es. 

M.J.D.: ¿Cree que la tercería que están formando puede derrotar a Santos?

E.P.: Claro que sí. A Santos le falta una visión de país, incluso para defender el sistema. ¿Cómo puede ser que frente a los paros no tuvo la capacidad de defender todo lo que se ha hecho para mejorar las condiciones de la gente? De otro lado, en vez de hacer una reforma urbana para mejorar la calidad de vida en las ciudades escogió la salida más fácil y populista de regalar 100.000 casas, sin ninguna preocupación por la calidad: no se invirtió ni un solo peso en un parque ni en un colegio. 

En el tema educativo hay un enorme problema de jóvenes que no pueden entrar a la educación superior y el presidente propone la reforma que permite inversión privada y apenas le arman una revuelta se echa para atrás. La angustia por ser popular lo lleva a tomar decisiones que no son las acertadas. La gran pregunta es cuál es el tipo de sociedad que queremos hacer.

M.J.D.: ¿Usted quiere ser presidente de este país?

E.P.: Sí quiero. Creo que entregaría una Colombia mucho mejor, más feliz y más igualitaria. Con ciudades con transporte masivo, seguras, con parques. Yo haría una revolución en Colombia y estoy seguro de que volvería a este país un ejemplo mundial. 

M.J.D.: ¿Y podrá hacer esta revolución de la mano de los progresistas? 

E.P.: Le repito que me derrotaron, pero respeto la decisión de mis copartidarios. Y estoy seguro de que si se hace una consulta se van encontrar puntos en común con Antonio Navarro. Mire, yo invertí mi vida en este proyecto y no es la primera vez que hacemos una alianza difícil. Cuando la hicimos con Lucho Garzón, personas en orillas totalmente distintas, pudimos hacer una consulta. 


“Al presidente Santos se le puede ganar”

Antonio Navarro dice que tiene dudas de una consulta con Peñalosa porque se trata de dos personas muy distintas ideológicamente.

María Jimena Duzán: Enrique Peñalosa ha dicho que se queda en el Partido Verde, así Petro se lo hubiera tomado a mansalva. ¿Algún comentario?

Antonio Navarro: Esa es una frase infortunada, porque no responde a la verdad. Le cuento que en un momento dado Gustavo Petro no estaba de acuerdo con este esfuerzo porque tenía otras ideas. Hubo que convencerlo para que aceptara que este era el camino. 

Lo que sí quiero es hacerle un reclamo muy cariñoso a Peñalosa: él sabe que aquí no se ha hecho nada que no se haya dicho previamente en las discusiones que hemos tenido. Por eso me sorprende que lo primero que haga, una vez cristalizados los acuerdos, sea maltratar la alianza, que es el espacio en el cual iríamos a desarrollar esa nueva propuesta política. Uno no puede patear la vasija donde está haciendo las cosas. ¡Eso es un autogol!

M.J.D.: Es claro que ustedes dos responden a ideologías distintas en la misma alianza. ¿Como ve esa consulta entre usted y Peñalosa? ¿Hay en el nuevo Partido Verde un plan A y un plan B?

A.N.: Yo insisto en dos cosas. Primero, todavía no es el momento de tomar esa decisión porque faltan cosas por suceder. Mire usted, Angelino Garzón presenta el libro sobre su vida en el Salón Rojo del Tequendama este lunes. ¿Usted no cree que está preparado para que si Santos no se presenta, él salte a la palestra como candidato presidencial? 

Predigo desde ya que si Santos no se presenta, Angelino va a ser candidato. Vargas Lleras está muerto de ganas de presentarse y el mismo Santos le aceptó el retiro del ministerio para que no se inhabilitara. ¿Que no hay plan B? ¡Hombre, lo que más tienen es plan B! Lo que pasa es que es un plan B desordenado. Los liberales en todos los tonos han dicho que ellos no apoyan la candidatura de Germán Vargas Lleras y lo más probable es que ellos tengan también un candidato propio. 

¿Qué está haciendo Antanas Mockus? Le predigo: en mi opinión, y al estilo de él, calladito, está pensando en una candidatura presidencial. Mientras nada de esto esté claro, me parece inoportuna una consulta entre Peñalosa y yo. Pero segundo, tengo también dudas de si es buena una consulta presidencial entre dos personas tan distintas ideológicamente. 

M.J.D.: ¡Pero si ahora están en el mismo partido!

A.N.: Sí, pero la gente nos ve muy distintos. Hay quienes dicen –entre ellos Peñalosa– que eso es una ventaja pero también es una desventaja. Cuando hay dos candidatos tan diferentes una consulta puede, en lugar de sumar, restar. De pronto los votantes de Navarro, si gana Peñalosa, no votan. O viceversa. 

M.J.D.: Pero entonces, ¿por qué hace el acuerdo con los verdes si tiene tanta distancia ideológica con Peñalosa?

A.N.: Peñalosa es una minoría en el Partido Verde y así quedó demostrado con lo que pasó la semana pasada. Se opuso a esta fusión y sin embargo perdió. Yo lo veo como una herencia que recibimos y seré el primero en ver que no se le reste ningún derecho. Nosotros no podemos llegar a atracar a nadie ni a sacar al doctor Peñalosa para ningún lado. Ni le vamos a quitar ninguno de sus derechos como fundador del Partido Verde. 

M.J.D.: ¿Y cuáles son sus diferencias ideológicas?

A.N.: Pues es claro que tenemos diferencias. Yo creo que los tratados de libre comercio hay que revisarlos. Que el modelo de internacionalización de nuestra economía ha sido chambón. No creo en las privatizaciones para todo. Creo que el Estado puede cumplir funciones propias y puede hacer empresas de economía mixta… Yo mismo las he hecho cuando he sido gobierno. 

Soy mucho menos privatizador que el doctor Peñalosa. Yo le doy mucha más prioridad a lo ambiental que los mismos verdes, que se han llamado verdes sin que en realidad lo sean. Con decirle que es más avanzando el programa verde de la Alcaldía de Bogotá que el del Partido Verde. Esa diversidad en otro momento histórico podría no ser una dificultad seria para una consulta, pero en este momento probablemente sí lo sea. 

M.J.D.: Según Ángela María Robledo, congresista por el Partido Verde, a Peñalosa lo castigaron sus colegas porque fue el primero en irse del partido cuando terminó aliándose con Uribe para la Alcaldía de Bogotá. ¿Cree lo mismo? 

A.N.: Con todo respeto por mis nuevos compañeros de curso, ellos también han sido un poquito erráticos. Fueron la oposición de Santos y luego se metieron a su gobierno. Ya vio usted a Lucho Garzón. Él dijo que se quedaba en la Unidad y que estaba muy bien porque estaba con la paz. Como si la paz fuera exclusiva del gobierno. ¡Faltaba más! 

La paz es de los colombianos. Y esa teoría de que el que no esté con el gobierno no está con la paz es miope. Luego hicieron una alianza para la Alcaldía de Bogotá con el doctor Uribe, que les costó la salida de Mockus. Han dado sus vueltas. 

M.J.D.: Entonces, ¿cuál sería la fórmula, si no quiere una consulta con Peñalosa?

A.N.: Todavía no la tenemos, pero a mí me gustaría una consulta donde esté todo el mundo, inclusive Clara López del Polo. Pero eso lo tendremos que decidir en esa nueva alianza de manera democrática. 

M.J.D.: Sin embargo ya Clara López salió a decir que Peñalosa no es de izquierda y que si está él, el Polo no va. 

A.N.: Pero a ver, ¿Eduardo Verano sí es de izquierda? ¿Mockus es de izquierda? ¿Angelino? Mire, si nos ponemos a hacer esa discusión se nos va el bus. Por un lado está el Centro Democrático con una cabeza fuerte en el Senado. Y que no se piense que sus precandidatos no están funcionando. 

El doctor Francisco Santos está subiendo en las encuestas. No nos equivoquemos. Juan Manuel Santos está debilitado y todo lo que usted quiera, pero tiene todo el músculo burocrático y además a todos los medios a su favor. Y ante esas dos fuerzas, ¿nosotros nos vamos a ir dispersos?

M.J.D.: ¿Por qué se fue Sergio Fajardo del Partido Verde?

A.N.: Porque Compromiso Ciudadano consideró que su tarea primordial es concentrarse en la gobernación. 

M.J.D.: ¿Y no le parece que esa es una manera elegante del fajardismo de decir que se va antes de terminar en el mismo partido que un alcalde tan desprestigiado como Gustavo Petro?

A.N.: Posiblemente. Pero además esta fuerza no tiene candidatos al Congreso. Alonso Salazar, que sería un buen cuadro, no puede porque está sancionado por la Procuraduría. Y todos los otros, o son contratistas o son miembros del gabinete del gobernador de Antioquia y están inhabilitados. 

M.J.D.: ¿Cómo va el montaje de las listas en la Alianza Verde?

A.N.: En esas estamos. Hay gente que se empieza a aproximar. Nombres como Claudia López y Jorge Iván Ospina, además de senadores como Camilo Romero y Jaime Guevara que vendrían del Polo. Estamos conversando con Eduardo Verano de la Rosa. Pero claro, si este acuerdo se presenta como que los progresistas desembarcaron a tomarse los verdes, pues eso sí no es atractivo. 

No le sirve a este proyecto que el doctor Peñalosa diga lo que está diciendo. ¿Qué quiere? Fortalecer el proyecto o debilitarlo. Si quiere que su proyecto crezca y tenga más posibilidades, pues hay que evitar maltratarlo. 

M.J.D.: Usted ha insistido desde tiempo atrás en que a Santos se le puede ganar. ¿Por qué?

A.N.: Sí, se le puede ganar. Por tres cosas. Primero, es un presidente con los votos de otro. Segundo, no es un hombre de carisma ni de comunicación con la gente. No le llega al ciudadano por muchos esfuerzos que haga. Tiene un problema de división en la Unidad Nacional. Y tercero, está empezando a pagar la factura de un modelo de desarrollo que empezó a mostrar los huesos. 

El empleo que hay no es de calidad, la apertura económica fue hecha a la cañona y hay una población cada vez más afectada por las malas decisiones que se han tomado. 

M.J.D.: Usted dice que hay oportunidad para una tercería. Pero, ¿no será que el bus se les puede ir por un exceso de egos? 

A.N.: Aquí hay un problema de posiciones políticas, aunque le acepto que también es de egos. Y sí, se puede perder el bus. Y lo que hay hacer es construir, agregar, sumar y buscar los mecanismos para ponernos de acuerdo.

M.J.D.: Pero agregar alrededor suyo…

A.N.: No, para nada… No le estoy diciendo al doctor Peñalosa que vote por mí. Ni que me apoye como candidato único. Usted no me cree, pero si no hay una opción clara, no me meto. 

M.J.D.: Hay quienes dicen que usted no ha hecho nada memorable cuando ha sido gobierno…

A.N.: Sí, mis detractores dicen que fui mal alcalde de Pasto, pero me dieron el premio al mejor alcalde del país. Que no hice nada memorable, pero dejé un presupuesto participativo que ha sobrevivido a todos los alcaldes. Hicimos las cosas bien hechas. Yo no soy perfecto, tengo defectos como todo ser humano, pero hice las cosas bien. 

M.J.D.: ¿Usted cree que Santos debería renunciar a su reelección, si sigue como va en las encuestas?

A.N.: Si quiere sacar su proceso de paz, sería bueno que lo hiciera. Amarrado como está a la reelección no puede tomar ninguna decisión impopular pues eso le resta votos y la paz necesita decisiones impopulares. Pero de ahí a decir que Santos va a renunciar a la reelección, no lo creo.
 
M.J.D.: ¿Usted quiere ser presidente de este país?

A.N.: Pues mire, puede que suene raro. Yo ya he sido tres veces candidato presidencial. Ya sé que poner en la hoja de vida excandidato presidencial no sirve para nada. Es más importante ser exsecretario de Gobierno de Bogotá que excandidato presidencial. Y se lo digo: si no hay una oportunidad de competir por la Presidencia, no me meto. Si se dan las condiciones de opinión, de aglutinamiento de fuerza, me meto. Antes yo sentía que era un afán y una angustia por no llegar.

Ahora, si se puede perfecto y si no, también. Y si hay que ayudarle a alguien, también. Yo lo que creo es que no podemos renunciar a la posibilidad de cambiar este país. Las oportunidades las pintan calvas. Esta oportunidad puede no volver a darse. Hagamos todo porque se vuelva realidad. 
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