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| 5/26/2011 12:00:00 AM

Peñalosa vs Mockus, una crisis que va más allá de los verdes

La crisis del partido no sólo deja efectos en la colectividad, sino que también aviva la competencia por la alcaldía de Bogotá y tiene consecuencias en el panorama político. ¿Quién ganará el pulso?

“Hay que hacer lo posible para salvar al Partido Verde”. Con estas palabras, el excandidato presidencial Antanas Mockus sintetizó el momento por el que está pasando la organización que protagonizó la “ola” que puso en jaque al uribismo en las elecciones pasadas.
 
Mockus, en una entrevista con Caracol Radio este jueves, sugirió que una fórmula para salvar la colectividad podría ser que el candidato de la organización, Enrique Peñalosa, “de acuerdo a sus simpatías políticas, se fuera para el Partido de La U, y de esa manera se clarificara la posición del Partido Verde en el sentido de que no es un partido uribista”.
 
Con este mensaje el excandidato presidencial precipitó la ruptura. En contradicción con lo que algunos de los militantes creían que ocurriría, Mockus no se salió del partido sino que pidió a Peñalosa que lo hiciera. La petición que hizo fue sugerencia de algunos de sus seguidores más cercanos quienes no ven con buenos ojos la alianza entre el Partido Verde y La U para ganar la alcaldía de Bogotá.
 
El hecho tiene varias consecuencias importantes, no solo para la colectividad, sino para el desarrollo de la campaña y la política.
 
Efectos  para el partido
 
Aún es incierta la suerte del Partido Verde, pues de un lado un sector considera que quien debe irse es Peñalosa, pero la mayoría numérica en la Dirección Nacional la tiene el antiguo sector “Verde Opción Centro”, Peñalosa y Luis Eduardo Garzón.
 
De hecho Garzón, este jueves en la tarde, salió en defensa de las conversaciones entre el candidato Enrique Peñalosa y La U, y le envió un mensaje a Mockus: “Bogotá necesita que el interés general esté sobre el interés particular”. Y agregó: “La U trabajó en la legalidad democrática, y La U no es de Uribe, el Partido de La U es, ni más ni menos, que del mismo presidente Santos”.
 
No obstante, los “visionarios”, que es como se conoce al sector de Mockus, van a insistir en la salida de Peñalosa. Para Emilio Sánchez Alsina, una figura cercana al excandidato presidencial, “es muy probable que Mockus termine siendo el candidato del partido, no porque quiera, sino porque las circunstancias lo están llevando a eso. ¿Y si no él, entonces quién?”, se preguntó.
 
No obstante, hay quienes creen que quien se irá del partido será Mockus y que probablemente busque acuerdos con otros sectores políticos, como con “los progresistas”, el movimiento de Gustavo Petro que está recogiendo firmas, con la ASI, que le dio el aval en el pasado, o incluso, con Gina Parody, quien se marginó del uribismo hace dos años.
 
Para el analista político Fernando Giraldo, la salida de Mockus del Partido Verde es inminente. En ese caso, “Peñalosa perdería unos 300 0 400 mil votos”, dijo. A la pregunta de si la cercanía de Peñalosa con Uribe le sumaba votos, Giraldo siempre ha dicho que “le suma y le resta”, pero la separación de Mockus definitivamente le resta. ¿La razón? “En el imaginario de la gente una división es vista como negativa”.
 
En el mismo sentido, el politólogo Ricardo García Duarte, analista de Razón.Pública.com, indicó que “los verdes se enfrentan al dilema de perder un sueño o ganar la Alcaldía de Bogotá”. En consecuencia, “lo más probable es que se divida el Partido Verde y el mockusismo salga”.
 
Para el partido sería una pérdida muy grave, dice García, pues, “de los cuatro exalcaldes (Mockus, Garzón, Peñalosa y Fajardo), quien más tipifica la opción verde es Mockus. La opción verde podría existir sin Lucho o Peñalosa, pero no sin Mockus, porque su discurso está asociado con él”, dijo.
 
García argumentó que una de las razones que explican la fractura del Partido Verde es que en la campaña presidencial su énfasis fue el “elemento simbólico de la transparencia”, y por tratarse de un partido joven, su militancia más fiel le pide ser consecuente con esos principios. “Una alianza con el uribismo se ve como una traición a esos principios”, explicó.
 
Efectos para la campaña
 
La separación de Mockus de Peñalosa, sin embargo, dinamizaría una campaña política caracterizada hasta ahora por la sobriedad. Para Giraldo, por ejemplo, candidatos como Gina Parody, Gustavo Petro, o el del Partido Conservador (que podría ser el locutor William Vinasco o Pablo Laserna) podrían recoger los votos de opinión.
 
Según García, si Mockus sale a la palestra, lo más probable es que la campaña se polarice entre él y Peñalosa. O que el propio expresidente Uribe se la juegue por ser el candidato del uribismo.
 
Lo que es evidente es que existe una gran posibilidad de que aparezca un nuevo competidor para Peñalosa. El propio Sergio Fajardo, candidato a la gobernación de Antioquia, dijo este jueves en Caracol Radio “van (¿vamos?) a perder la alcaldía de Bogotá por no ponerse de acuerdo”.
 
Sin embargo, todavía quedan más de dos meses de plazo (hasta el 10 de agosto) para la inscripción de candidaturas. Es decir que cualquier cosa puede pasar y los analistas son conscientes de que es muy temprano para vaticinar cualquier resultado en ese sentido.
 
Para la política nacional
 
La cercanía del Partido Verde con el uribismo, no solo ha tenido una repercusión en la política local. Candidaturas como la de Sergio Fajardo, quien es para muchos el seguro ganador en Antioquia, podrían verse afectadas.
 
El exalcalde de Medellín, quien considera que un problema grave de su partido es que ha concentrado la discusión en Bogotá, no se ha mostrado ni en contra ni a favor de una alianza con el Partido de La U. Este jueves, en Caracol Radio dijo que ser uribista no era sinónimo de corrupción, por lo cual no se debía caer en generalizaciones. Pero sí pidió que se aclare cuáles son los términos de una negociación con La U.
 
En criterio de Giraldo, aunque “Fajardo aún no ha recibido el apoyo de La U, para él sería mejor no enemistarse con ese partido, ni con el uribismo que es muy fuerte en ese departamento”.
 
La separación entre Mockus y Peñalosa enviaría un mensaje a nivel nacional de distanciamiento radical entre el Partido Verde y el uribismo.
 
De hecho, en el Senado, donde está la representación nacional, fue en el primer lugar donde hizo eco la crisis de los verdes. El presidente del Senado, Armando Benedetti, de La U, salió en defensa de Peñalosa. “Yo seguiré apoyando a Peñalosa”, dijo. Y el senador Roy Barreras agregó: “la Ola Verde estalló contra los acantilados de la realidad y se hizo pedazos. Esa ola murió en la playa de la realidad política”.
 
La historia de la ruptura
 
Ante el riesgo de que los verdes terminen emparentados con sectores uribistas cuestionados, dos figuras importantes del sector de los visionarios decidieron sentar sendas protestas esta semana. El exconcejal Juan Carlos Flórez renunció el martes al partido. Pero la discusión subió de tono este miércoles cuando el senador John Sudarsky oficializó el retiro de su apoyo a Peñalosa.
 
El senador argumentó que no confiaba en el candidato y contó que en un encuentro de la Dirección Nacional del partido se expresaron cuestionamientos a la posibilidad de apoyar la candidatura del exgobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz, quien ya recibió el apoyo de los partidos Liberal, Conservador y La U. Cruz tuvo conocimiento de la información y le reclamó a Sudarsky, lo que fue interpretado por el senador como una falta de cuidado de Peñalosa. Sudarsky dijo que Cruz lo había llamado a amenazarlo con demandas penales si no le entregaba la información.
 
Las declaraciones de Sudarsky provocaron la reacción de sus copartidarios a favor y en contra. En La W, el senador Alfonso Prada dijo que si Sudarsky tenía en una acusación debía formular la denuncia, pero que las reuniones de la dirección del partido no eran para hacer comentarios sobre otras personas.

La senadora Gilma Jiménez, peñalosista, en la misma emisora argumentó que los argumentos de Sudarsky “son excusas para no enfrentar una decisión”. En su criterio el sector de los “visionarios” no se está sometiendo a los estatutos. En la polémica también entró la senadora Ángela Robledo quien pidió “que me expliquen cómo se suman votos sin restar principios alrededor del manejo de recursos privados y los contratos… que me expliquen cómo vamos a trabajar con transparencia cuando hay personas que apoyaron el carrusel de la contratación”.

Y Sudarsky reiteró lo dicho por Mockus, que una posibilidad para “salvar” el partido era pedirle a Peñalosa que se fuera para La U.

Los cuestionamientos de ese sector del Partido Verde son de vieja data. Los visionarios no entienden porque Peñalosa en su intento por llegar a la alcaldía de Bogotá no solo acepta el apoyo del expresidente Álvaro Uribe, sino que lo busca.

En criterio de Mockus, las interceptaciones ilegales, la yidispolítica, los escándalos de corrupción, los “falsos positivos”, entre otros cuestionamientos a la administración de Uribe, no son compatibles con los principios de la organización.

Del lado de los peñalosistas, la actitud de Mockus es interpretada como sectarismo y purismo desmedido.

Un principio de la estrategia de un partido es que los objetivos deben ser consecuentes con las estrategias para conseguirlos. Por eso para García, “un error grave de los verdes fue haber salido a hacer alianzas, sin haber asegurado primero la unidad interna”.

La pregunta que sigue abierta es quién ganará ese pulso, ¿Mockus o Peñalosa?
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