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| 12/2/2013 12:00:00 AM

“No puedo sentir alegría por la situación de Santiago Uribe”

La periodista Olga Behar lanza su nuevo libro y da su opinión sobre los nuevos avances en el caso de los 12 apóstoles.

Olga Behar es una periodista que ha cubierto el acontecer político colombiano y que por ahondar en el poder y los altos mandos militares, tuvo que vivir varios años en el exilio.

Ha escrito libros como Las guerras de la Paz y Noches de humo donde relata lo que pasó en el holocausto del Palacio de Justicia en 1985. En 2011 escribió El Clan de los doce apóstoles, libro acerca de grupos paramilitares en Antioquia, los asesinatos en Yarumal y en el cual se vincula a Santiago Uribe (hermano del expresidente Álvaro Uribe) con grupos al margen de la ley. Al año siguiente, logra tener el testimonio del israelí Yair Klein, quien entrenó grupos paramilitares en el país, según él, porque pensaba que dichas operaciones estaban autorizadas por el gobierno colombiano.

El jueves pasado en el Gimnasio Moderno en Bogotá, Olga Behar lanzó su nuevo libro de crónicas autobiográficas 'A bordo de mí misma' en un conversatorio con Cecilia Orozco y Daniel Samper Pizano.

La periodista de investigación habló con Semana.com sobre su nuevo libro, sobre Santiago Uribe, recientemente llamado a indagatoria, y la increíble historia en la que la justicia colombiana nunca había contactado a Yair Klein a pesar de que lleva muchos años viviendo en la misma casa en Israel.

Semana.com: Siempre ha dicho que no le gustan las autobiografías, que le parecen egocéntricas, ¿por qué decidió hacer un libro de crónicas autobiográficas?

Olga Behar:
Tuvieron que pasar cinco libros para decidirme a hacer el sexto en primera persona. Los anteriores siempre fueron en tercera persona, en los que el narrador observa, analiza e investiga, pero no es protagonista.

Sentí que era un momento en la vida en el que tenía que relatar aspectos de lo que yo había vivido, que en el fondo termina siendo una historia sobre el periodismo colombiano en los últimos 35 años. Aparte de eso, soy docente universitaria y cada vez que cuento alguna anécdota en mis clases, los estudiantes quedan paralizados y ‘ojicuadrados’.

Semana.com: ¿Qué más pretende Olga Behar con su libro?

O.B.:
Quise matar ciertos fantasmas y por ejemplo, con el capítulo de Cuando conocí al Eme quise matar con aquella idea que vendió el general Vega Uribe de que yo era militante e integrante de la guerrilla, cosa que aún hoy Álvaro Uribe también me dice. A veces me llama terrorista, paramilitar, guerrillera o mercenaria.

Semana.com: ¿Vendrán más libros? 

O.B.:
Por supuesto, siempre hay más libros. Casi siempre suelo trabajar dos o tres ideas a la vez.
En este momento tengo tres ideas simultáneas. Quiero hacer una novela, que saldrá algún día, tal vez dentro de 20 años (risas) y tengo dos obras adicionales que van caminando pero todavía muy incipientes.

Semana.com: Pero, seguirá metiéndose con el poder, con los militares…

O.B.:
Lo único que podría decir es que los tres libros seguirán siendo sobre realidad colombiana y la historia contemporánea de este país.

Semana.com: Varios de los personajes de sus libros han sonado en estos días, uno de ellos fue su principal fuente en El clan de los doce apóstoles, el mayor Juan Carlos Meneses. No ha ido a declarar y se ordenó su captura, ¿por qué cree que no ha aparecido, por cobardía?

O.B.:
No lo sé con certeza porque está en el exterior y no tengo ningún tipo de comunicación con él. Me imagino que estará haciendo su análisis para saber si aparece o no, porque si él cantó lo que cantó y con amenazas de muerte, imagínese en una prisión donde con un café lo pueden envenenar.

Semana.com: Se habla de una pelea casada entre Santiago Uribe (hermano del expresidente Álvaro Uribe) y usted, ¿qué pensó cuando por primera vez en septiembre lo llamaron a indagatoria?

O.B.:
Me dio una tristeza infinita. Cuando uno aborda estas temáticas quisiera estar equivocado, pensar que me engañaron o que fui una idiota útil como me dice el hermano. Pero el hecho de que lo hayan llamado a indagatoria significa que hay indicios serios con lo que hay vertido en mi texto El clan de los doce apóstoles.

Me da un pesar infinito por la gente de Yarumal y las familias de las víctimas. A mí no me alegra que esto esté sucediendo, me reconforta que haya una Fiscalía operante y me reconfortará por las víctimas si se hace justicia. No puedo sentir alegría cuando hay tantas vidas que se perdieron y tanta persecución.

Semana.com: Con sus dos últimos libros le preguntaron si había recibido amenazas pero usted dice que en esta época ya no se amenaza sino que se demanda.

O.B.:
Si matas a un periodista hay una conmoción, pero después es solo un número más de la estadística. Con suerte le harán un homenaje cada año como hacen con Jaime Garzón o con Guillermo Cano. En cambio, si pones a un periodista a ir a estrados judiciales, a recibir demandas, a entregar su capital si pierde en los tribunales; lo sacas del terreno habitual , lo jodés, lo acabás. El objetivo es inmovilizar al enemigo y acabarlo desde el punto de vista profesional si logran que un juez determine que uno no dijo la verdad.

Semana.com: En la conciliación con Santiago Uribe él le dijo que podía dormir tranquila porque nada le iba a pasar

O.B.:
Muchos de estos personajes públicos o políticos se creen dueños de tu vida y lo más chistoso es que no lo racionalizan. Cuando Santiago inquirió al fiscal porque no había puesto esa frase, le dijeron: “la Fiscalía conoce de hechos del pasado y del presente, no de hechos futuros”. Con eso quiso decir que si a mí me pasaba algo por lo menos lo iban a llamar a declarar.

Yo le tengo más miedo a las cucarachas y a volar en avión que a estos sujetos. Considero que son gente muy peligrosa, no en vano escribí lo que escribí. Tengo la certeza que si a mí me pasa algo, los llamarán de primeritos y ellos lo saben.

Semana.com: ¿Siente que El caso Klein le ha servido a la justicia y al país?

O.B.:
La verdad jurídica no es siempre la verdad histórica. Desde el punto de vista histórico el país necesitaba respuestas y las obtuvo. Desde el punto de vista jurídico también se avanzó porque Yair Klein fue llamado a declarar en Justicia y Paz y durante tres días rindió su testimonio. Creo que el libro ayudó enormemente a alimentar jurídicamente los procesos.

Semana.com: Con el argumento de “no se le puede creer a un delincuente” pretenden desvirtuar su libro, ¿por qué usted sí le cree al israelí?

O.B.:
Uno se da cuenta si el personaje está mintiendo o no. Después de más de 30 años de ejercicio profesional mi piel está muy curtida. Una cosa es que el personaje me diga la verdad y otra que me diga toda la verdad.

Yo no puedo aspirar a que Meneses y Klein me hayan dicho toda la verdad, lo más seguro es que tengan unas cartas de negociación, hay cosas que habrán omitido, pero no siento que me mintieron. En una entrevista que le dio Daniel Coronell al periódico Utópicos de la Universidad Santiago de Cali le preguntan si él hubiera entrevistado a Alfonso Cano y él contestó “y hubiera entrevistado a Carlos Castaño y a Bin Lden si hubiera tenido la oportunidad”.

Yo no pregunto si es delincuente o no, yo pregunto si estuvo ahí y si tiene la información de cómo fue.

Semana.com: Yair Klein le dijo que él quería hablar pero lo juzgaron en ausencia, ¿autoridades colombianas no querían que él hablara?

O.B.:
El abogado de oficio jamás se comunicó con Klein a pesar de que hace muchos años vive en el mismo lugar. Es evidente que no querían que hablara. En este país callar la verdad jurídica es la ley, en gran medida la impunidad obedece a la decisión de que las cosas no se digan. Si Klein abría la boca, acá caía más de uno.

Semana.com: La declaración de Juan Pablo Meneses es la única que falta para definir muchas cosas en cuanto al tema de los doce apóstoles, ¿será que tampoco quieren que él hable?

O.B.:
Yo no creo que a Meneses lo estén manipulando, creo que las partes están totalmente enemistadas aunque desconozco si saben el paradero del mayor. Meneses tiene mucho miedo de que lo maten a él o a sus familiares.

Tengo amigos periodistas que han intentado localizarlo y los teléfonos de los contactos cercanos a él están fuera de servicio o no contestan. Por mi parte, yo no lo he buscado porque no tengo velas en ese entierro, soy solo observadora de los acontecimientos.
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