Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/12/2012 12:00:00 AM

Petro y Robledo: ¿persecución política?

Mientras el senador Jorge Robledo contraataca las acusaciones del alcalde de Bogotá, insinuando que es una injerencia indebida en política, el Polo reitera que no hará oposición a la administración distrital y ofrece “escenarios de construcción”.

Tres días después del caótico viernes que vivió Bogotá por cuenta de los bloqueos a las estaciones de Transmilenio, el senador Jorge Robledo (Polo), señalado por el alcalde Gustavo Petro de estar detrás de las manifestaciones que degeneraron en hechos de vandalismo, rompió el “excesivo silencio”, como él mismo lo llamó.

Pero no solo desvirtuó los señalamientos, aquellos que refieren a las presuntas manos del MOIR (movimiento o corriente de izquierda cuya principal figura es Robledo) detrás de la crisis, al poner de frente su “rechazo absoluto al vandalismo”, pero su respaldo “a las manifestaciones civilizadas”. Robledo también planteó otra tesis. Que el alcalde Gustavo Petro adelanta una “persecución política en mi contra, y en contra del Polo”.

Robledo la sustenta. Dice que el estilo de gobierno de Petro, especialmente el demostrado con el colapso de Transmilenio, fue el de encontrar responsabilidades en otros, antes que formular un diagnóstico y desarrollar las soluciones. “Le está dando a un cáncer el tratamiento de una gripa”.

Y en ese sentido dice que Petro prefirió buscar responsabilidades en otros. Primero, recuerda Robledo, fue señalar a los funcionarios de adelantar una operación tortuga; luego, responsabilizar a contratistas corruptos y mafias; y finalmente, culpar al Polo, al MOIR y al propio Robledo.

El senador del Polo dice que “no se puede satanizar la protesta social y satanizarla con el vandalismo”. Y que responsabilizar de “los despropósitos, que todos rechazamos” es hacer una “persecución política”.

Dice Robledo que Petro, como autoridad local, no puede incurrir en una “indebida injerencia en política. Debe garantizar el ejercicio de quienes hemos hecho política toda la vida”.

El senador considera que la estigmatización de Petro es la misma que se ha hecho en el país desde las movilizaciones de las bananeras: “desde esa época en Colombia siempre se han satanizado las movilizaciones. Primero eran cuadrillas de malhechores. Ahora las satanizan con el vandalismo, que todos rechazamos (…) Nos está clavando un Inri”.

Pero lo que al senador le parece “más grave”, es que esa tesis que, en su criterio, está “vendiendo” Gustavo Petro, ya se la compró el presidente Juan Manuel Santos. Cuando el presidente afirmó que lo sucedido el viernes en Bogotá “son protestas vandálicas”, Robledo considera que el jefe de Estado, en lugar de admitir un problema social, “prefiere respaldar la tesis de que el problema de fondo es el Polo”.

Viejas diferencias

No es la primera vez que Robledo y Petro sacan a relucir sus diferencias. Petro, en junio de 2007, tras la masacre de los once diputados a manos de las FARC, cuestionó al sector de Robledo de ser “blando” para condenar las acciones de la guerrilla; “de hacerse el de la vista gorda” cuando denunció la corrupción de dos dirigentes del Polo (Samuel e Iván Moreno); y el año pasado, fuera del Polo, Petro cuestionó al sector de la izquierda que, como Robledo, hacía múltiples reparos a la ley de víctimas promovida por el presidente Santos.

Robledo ha calificado a Petro de irrespetar al Polo y de no acogerse a las decisiones mayoritarias. Por eso, en el pasado, cuestionó a Petro por su voto a favor de la elección del procurador Alejandro Ordóñez, y en 2010 rechazó que como excandidato del Polo, se hubiera reunido con el presidente Santos.

Múltiples diferencias que parecían resueltas con la salida de Petro del Polo, partido que decidió, de forma mayoritaria, no hacerle oposición a la administración de Progresistas (movimiento de Petro) en la administración de Bogotá. Pero que no parecen tener punto final con las declaraciones de lado y lado.

Porque Robledo anunció que estudia con sus abogados los términos de una eventual demanda contra Petro, por injuria y calumnia. E insinuó que podría llegar hasta las últimas consecuencias. “No es mi estilo, preferiría no hacerlo (…) Petro tiene su talante y el Polo lo conoce de sobra”.

Mensaje de conciliación

Robledo también propone un debate con el gobierno distrital y nacional sobre el tema del Transmilenio. “Petro hereda un problema desde la administración de Peñalosa (…) estamos dispuestos a contribuir en estos asuntos”. El senador le envía a Petro un mensaje: “el hecho de que se salga del Polo, no quiere decir que nos metamos en una guerra civil. Echarle la culpa al contradictor, no es sensato”.

Clara López, presidenta del Polo, que también recibió los dardos de Petro, tendió la mano al Alcalde Mayor, no sin antes dar la réplica. “El alcalde Petro está dedicando sus esfuerzos a buscar enemigos. Un buen administrador dedica sus esfuerzos a identificar problemas…”.

Los problemas de la ciudad, dice la presidenta del Polo (partido que estuvo ocho años al frente de la administración de Bogotá), no los va a solucionar solo Petro. “Bogotá necesita armonía y unión”.

Y a título personal, Clara López le envió un mensaje al Alcalde: “deponga la pugnacidad y trabajemos todos de manera armónica, conciliemos soluciones. El Polo está en la mayor disposición en encontrar todas las decisiones que vayan a mejorar la vida de los ciudadanos”.


¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.