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| 1/10/2015 10:00:00 PM

La última oportunidad para Petro

Un año le queda al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, para definir cómo lo recordarán los habitantes de la capital.

Por primera vez en cuatro años, el enemigo de Petro no es ni el procurador Alejandro Ordóñez, ni la opinión pública. Es el tiempo. Al alcalde de Bogotá le quedan 12 meses para hacer todo lo que prometió cuando se posesionó hace tres años. Y como este 2015 es un año de elecciones, en realidad tiene de aquí al arranque de la Ley de Garantías en junio para lograrlo.

Cuando empezó su administración en enero de 2012, Petro habló de agua, transporte, vías, educación y seguridad y presentó un programa de gobierno comprometido con los más necesitados. Hoy, tres años después, la Bogotá Humana es una idea incompleta. El alcalde ha luchado exitosamente contra la corrupción, ha logrado reducir a cero el déficit hospitalario, ha invertido más recursos en educación y salud y avanzó en las fases de planeación y diseño del metro. Con decisiones como las de levantar el reversible en la carrera Séptima y darles un carril único a los buses, logró mejorar un poco la movilidad de la ciudad. Les garantizó a los estratos 1 y 2 el mínimo vital de agua y redujo la mortalidad infantil. Para  Mónica de Greiff, presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá,  “hay que resaltar la cobertura del programa de gratuidad en salud y las campañas dirigidas a la disminución del embarazo adolescente y la vacunación.”

Pero los malos resultados en otras áreas ponen a estos logros en la sombra. Una de las banderas del alcalde ha sido la histórica reducción en los homicidios. Sin embargo, en 2014 la tendencia se quebró, pues se registraron 64 casos más que el año anterior. Y esa no es la única cifra en aumento. Según un estudio del Centro de Investigaciones Criminológicas de la Policía Nacional, ese mismo año el número de hurtos a residencias creció 9 por ciento, los atracos se elevaron 3 por ciento, los robos de motos ascendieron 22 por ciento, y los de carros, 3 por ciento. A esto se suma la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana de Bogotá Cómo Vamos, en la que 52 por ciento de los bogotanos dice sentirse inseguro en la ciudad. En la capital, 67 por ciento de las personas víctimas de un delito no lo denuncia porque dice que no confía en las autoridades.

Las cifras reflejan la incapacidad del Distrito de diseñar estrategias efectivas para mejorar la seguridad. El general Humberto Guatibonza, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá,  ya anunció que en 2015 aumentará la presencia de la policía en las localidades donde hubo más muertos y la semana pasada puso en marcha la estrategia de vigilancia para puentes peatonales.

Estas medidas, sin embargo, al no pertenecer a una política integral de seguridad, dan la impresión de ser más bien paños tibios. Mónica Villegas, directora de Bogotá Cómo Vamos, dice que “además de las medidas policivas, hay que avanzar en programas que incluyan aspectos de seguridad y de convivencia ciudadana, así como mejorar el mobiliario urbano y la iluminación.”

Varios analistas ven el problema de fondo en que, según ellos, Petro no ha podido entenderse con la Policía. “El alcalde tiene un prejuicio ideológico trasnochado contra la Policía”, le dijo a SEMANA el concejal Juan Carlos Flórez. Lo raro es que al ser una prioridad, a muchos les sorprende que haya reducido el presupuesto destinado para este sector en 2015.

En materia de movilidad y obras de infraestructura también falta mucho por hacer. Basta revisar el presupuesto de inversión por sectores para notar que la movilidad es la más afectada, pues muestra una disminución de 41,50 por ciento de sus recursos para este año. Cuando llegó al Palacio de Liévano, Petro propuso crear el tranvía eléctrico por la Séptima, construir la primera línea del metro, cobrar peajes en algunas zonas para descongestionarlas e incentivar el uso de la bicicleta para que la gente se bajara del carro. Todo esto siempre ha sonado bien, pero hoy hay muy pocos hechos concretos. La propuesta del tranvía no estribaba en ningún estudio previo y se embolató, los peajes no se materializaron y, aunque la bicicleta es una opción de transporte cada vez más popular, los 145 kilómetros de ciclorrutas que prometió en su Plan de Desarrollo no se construyeron.

Del metro y otras promesas

El lío del metro sigue igual. En noviembre de 2014, el Distrito recibió el permiso del Concejo para usar un cupo de endeudamiento de 2,4 billones de pesos, y el gobierno nacional se comprometió con 6 billones más. Pero como la obra cuesta un total de 15 billones, todavía hacen falta casi siete que no serán fáciles de conseguir en un año. El concejal Yezid García piensa que “ponga o no ponga la primera piedra Petro, lo importante es que logró avanzar en la decisión política frente a su construcción.” Parte de eso es cierto. Nunca antes se había avanzado tanto en reunir la voluntad política necesaria para decirle sí al metro y gracias a esta administración hay avances concretos en materia de diseño y planeación. El problema aquí parece ser que el alcalde prometió demasiado al fijar en su Plan de Desarrollo la construcción de cinco kilómetros en 2015.

Otro foco de controversias ha sido el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Según un mapa presentado por el gerente de TransMilenio al Concejo de Bogotá, en localidades con una alta densidad poblacional como Suba, Fontibón y Perdomo los porcentajes de implementación son inferiores a 20 por ciento. Y la promesa de unificar las tarjetas de TransMilenio y SITP sigue en veremos.

El TransMilenio también presenta problemas. La encuesta muestra que 71 por ciento de los interrogados considera que el servicio de buses empeoró en 2014. Esto se debe a los problemas de inseguridad y a que el sistema ya no aguanta más pasajeros. Hace dos años, Petro le había pedido al Concejo un cupo de 3,2 billones de pesos, el más alto que ha solicitado un alcalde, con el argumento de que sin esa plata no podía terminar todas las obras pendientes. Hoy es el día en que la troncal de la Boyacá y el diseño de la troncal de la 68 no han arrancado.

A la amplia agenda para 2015 se suma un desafío más: definir la licitación para la recolección de basuras. Renovar este sistema fue una de las banderas de la Bogotá Humana, pero tres años después de la posesión del alcalde el Distrito todavía no le ha pedido a la Comisión Reguladora de Agua Potable (CRA) una autorización para usar las Áreas de Servicio Exclusivo y así poder avanzar en la licitación. Y como la entidad encargada de las basuras, Uaesp, ha tenido seis directores en tres años, no hay estabilidad administrativa para el modelo que Petro pretende montar.

Las viviendas de interés prioritario VIP, pensadas para la población más vulnerable, tampoco se salvan. De las 70.000 prometidas en el Plan de Desarrollo, a noviembre de 2014 habían sido habilitadas 7.844, es decir, solo 11,20 por ciento de la meta.

Como si no tuviera suficiente, Petro también ha decidido meterse en asuntos de paz. Pero los dos proyectos que anunció para 2015 —la iniciativa 10.000 Gestores de Paz y el programa Jóvenes Constructores de Paz— les  cayeron a algunos concejales como un baldado de agua fría. Aunque las ideas pueden tener fines nobles, algunos no entienden cómo el Distrito, con tantas promesas por cumplir, ahora está pensando invertir más de 100.000 millones de pesos en estrategias que le apuntan a que las personas salgan a las calles a explicarles a los ciudadanos los acuerdos de paz en La Habana. Algunos concejales ven ahí “evidentes” intenciones políticas, pero otros consideran que la paloma de la paz es una prioridad nacional y que eso justifica invertir recursos del Distrito.

Considerando la cantidad de proyectos que necesitan un manejo experto y una ejecución efectiva, el único camino que parece quedarle a Petro para pasar a la historia como un alcalde de hechos y no de palabras es dejar a un lado los micrófonos de la política y concentrarse en la gerencia pública. Sus metas más urgentes son mejorar la movilidad, diseñar una estrategia de seguridad efectiva y ejecutar el presupuesto antes de junio. La Bogotá Humana tiene muchas tareas pendientes y poco tiempo para cumplirlas. El año 2014 puso a prueba la permanencia de Petro en el Palacio Liévano. Ahora, 2015 le está dando una última oportunidad para demostrarle a la ciudad si se quedó para dar resultados.

En ceros

Entre las obras más importantes que prometió la administración Petro en su Plan de Desarrollo, muchas no han empezado y lo más probable es que no se terminen en 2015.

Obra
¿En qué va?
Troncal de TransMilenio de la Boyacá
No ha iniciado
Troncal de TransMilenio de la avenida 68
No ha entrado en etapa de diseño
Metrocable de Ciudad Bolívar En licitación para construcción
Metrocable de San Cristóbal No ha iniciado
Troncales de TransMilenio de la autopista norte y Caracas No han iniciado

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