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| 6/12/2012 12:00:00 AM

"Petro, ¿usted conoce el sur?"

¿Las nuevas medidas del pico y placa fueron estudiadas con rigor o son fruto de improvisación?

El titular de este artículo no es mío. Abunda en las secciones de los usuarios de gran parte de los medios de comunicación que abrieron sus espacios para que estos opinaran acerca de las nuevas medidas del pico y placa reveladas en la tarde de este martes por el alcalde mayor Gustavo Petro. Palabras más, palabras menos, también están en irónicos tuits de ciudadanos que habitan en el sur de Bogotá. Gran parte de ellos muestran su desacuerdo.
 
¿Quién puede oponerse a que lo liberen del incómodo pico y placa? Pues aquellas personas que sufren más los trancones incluso que los habitantes del norte. Por ejemplo, aquellos que se persignan para que no les roben los espejos de sus carros cuando suben por la única, estrecha, mal iluminada y serpenteante vía que asciende al barrio Las Colinas. O los otros que andan a menos de 10 kilómetros por hora por la avenida Primero de Mayo entre las carreras 50 y 68, entre el sonido estridente de las discotecas y los sitios de stripper. O esos otros que forman una fila larga, casi inmóvil, contaminada que va de Tunjuelito a Usme pasando por Santa Librada. O esos que se mueven lentamente por la carrera 30 buscando la vía a Soacha. O aquellos que van de San Benito a Meissen, entre casas que cuelgan de las laderas.
 
Ahí está uno de los riesgos de la nueva medida. Que el remedio resulte peor que la enfermedad. Si un usuario se queja del pésimo estado de las losas de TransMilenio en la Autopista Norte, podría encontrar un triste consuelo de aquellos que transitan por la avenida Boyacá hacia el sur porque a ellos les va peor. Es probable que no haya una vía más atrasada que esa. Tractomulas, buses, volquetas, automóviles, motos, ciclistas circulan esquivando cráteres inmensos, alcantarillas sin tapas, señales mal puestas entre una densa capa de smog y polvo.
 
Por arriba la situación no cambia. Los habitantes que, por ejemplo, viven en la localidad de San Cristóbal no tienen otra salida que el mismísimo centro. En donde ya no hay carrera séptima entre calles 19 y 26. Y tampoco carrera 5 a la altura de la 26 por obras de adecuación del sistema TransMilenio. Y menos la Circunvalar, por lo de los derrumbes. ¿Cómo será ahora sin pico y placa? La Alcaldía explica, sin embargo, que estas zonas no tendrán restricción, sino que ésta cobijará solamente al sur-sur. ¿Y entonces? Cuando se viaja a Villavicencio, ¿qué se hace?
 
Así las cosas, el golpe de efecto del alcalde puede salirle en contra. Una medida que además tendrá varios castigados. Por ejemplo, aquellos de placa impar el día 31 que volverán a tener la prohibición al día siguiente, el primero de cada mes.  
Los defensores del alcalde argumentan que la decisión fue cuidadosamente estudiada. Ojalá sea así porque en la gestión urbana no se puede improvisar y menos en un tema tan sensible como la movilidad. Pero, si hubo precipitud y ausencia de rigor técnico los ciudadanos más perjudicados serán los del sur. Precisamente aquellos que estaban en la mente del Petro candidato cuando dijo que había que integrarlos más a la ciudad para hacer una Bogotá menos excluyente, más humana.
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