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| 12/12/1994 12:00:00 AM

PIDO LA PALABRA

Las columnas periodísticas de Rudolf Hommes causan escozor en el alto gobierno.

CUANDO EL GOBIERNO DE Ernesto Samper comenzó a despachar desde la Casa de Nariño muchos se imaginaron que uno de los temas más complicados de la transición iba a ser el de los ex funcionarios de la administración saliente en Washington. Apellidos como Silva, Montenegro, e incluso Gaviria, se mencionaban como aquellos que merecían una especial atención.

Lo que muy poco se imaginaban es que una liebre de peso saltara por otro lado. Se trataba del ex ministro Rudolf Hommes, quien decidió pasar por alto las mieles doradas de la diplomacia y dedicarse en cambio a la consultoría privada. Debido a sus problemas de seguridad, se sabía desde un comienzo que estaba condenado al exilio. Después de examinar varias opciones, que incluían metrópolis como Barcelona o Miami, el ex ministro acabó decidiéndose por la capital norteamericana, donde un contrato con el Banco Interamericano de Desarrollo le aseguraba un ingreso estable, oficina y secretaria. Y, a diferencia de todos sus ex colegas, Hommes quedó con el campo libre para pensar en voz alta.
Con el correr de las semanas se ha convertido en uno de los columnistas habituales del diario El Tiempo y en el principal dolor de cabeza del actual equipo económico. Y no se destaca precisamente por escribir largo. Sus columnas se publican tan sólo una vez a la semana y ocupan poco espacio. Pero cada una trae consigo varias cargas de profundidad. En sus escritos Hommes le ha dado martillazos al Pacto Social, a Antanas Mockus, al Banco de la República, al Ministro de Hacienda, a Planeación Nacional y a la política del gobierno en general. Por cuenta de sus cuartillas Hommes se ha convertido en el único francotirador que defiende lo hecho por Gaviria, quien en general, desde que se acabó su gobierno, no ha recibido sino palo de la prensa nacional.

Semejante actitud, sin embargo, no ha dejado de causar escozor. Aunque son varios los columnistas que critican al gobierno, la verdad es que, por ser quién es, Hommes se ha vuelto la piedra en el zapato del actual equipo económico. Más allá de sus afirmaciones se le critica el haber roto una tradición, según la cual los ministros de Hacienda salientes se comportan como los ex presidentes y pasan con discreción a retiro.

Pero Hommes no se deja intimidar. "A mí me gusta escribir y escribo lo que veo", dice. Y agrega "mi propósito es volverme un buen columnista, no amargarle la vida al gobierno". No obstante, insiste: "Tengo cosas que defender y las voy a defender".

Para muchos, lo que está pasando es tan sólo el capítulo más reciente de una rivalidad académica de muchos años entre Hommes y su sucesor, Guillermo Perry. Las puyas más grandes, sin embargo, se las gana el director de Planeación, José Antonio Ocampo, a quien en el episodio más reciente Hommes acusó de hablar "como si estuviera en la oposición" después de que el primero hiciera una cruda exposición sobre la economía colombiana en la Universidad de Leigh, en Estados Unidos, a finales de octubre.

A Hommes, las críticas a su gestión no le han caído nada bien y, aunque trata de sonar conciliador, la indirecta es clara. "Yo lo que digo en todas partes es que en general veo las cosas bien. Perry y Ocampo son competentes, así no me guste nada lo que piensen", afirma.

En medio de esta pelea el más tranquilo es Ernesto Samper. Como el propio Presidente le dijo a SEMANA, "Perry tuvo una columna en 'El Tiempo ' mientras Hommes fue ministro, y ahora le tocó el turno". Y concluye "claro que, sin tratarde molestar a nadie, creo que tenía más razón Perry en ese entonces que la que tiene Hommes ahora".
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