Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2010/06/29 00:00

Piedad Córdoba señala que la “credibilidad” de su partido está en crisis

Mediante una carta, la parlamentaria aseguró que desde su Curul en el Congreso seguirá las indicaciones del Partido Liberal, siempre y cuando, éstas se ajusten al ideario auténticamente liberal.

Piedad Córdoba señala que la “credibilidad” de su partido está en crisis

La senadora Piedad Córdoba a través de una carta dirigida al presidente del Partido Liberal, Rafael Pardo, señaló que la “credibilidad y legitimidad” de la colectividad es crítica, luego de que esta decidiera apoyar la propuesta de Unidad Nacional presentada por el presidente electo Juan Manuel Santos.

Este es el texto completo de la carta

Bogotá, junio 29 de 2010


Doctor
RAFAEL PARDO RUEDA
Director del Partido Liberal Colombiano
Ciudad


Cordial saludo.

Los recientes procesos electorales para la elección de Presidente, Vicepresidente, senadores-as y representantes a la Cámara, dejan al Partido Liberal en una situación crítica de credibilidad y legitimidad.

La dirigencia del Partido Liberal no tuvo la voluntad política para responder a las expectativas y necesidades de sus bases y de los colectivos de población que han tenido que sufrir en los últimos años la crisis humanitaria, el desplazamiento forzado, el desempleo, el despojo de sus tierras y de las riquezas que en ellas se encuentran, la pobreza y la carencia de un sistema de salud que responda efectivamente a las urgentes necesidades en esta materia.

Por lo demás, el país continúa sin resolver los problemas del paramilitarismo y el narcotráfico, padeciendo violaciones a los derechos humanos, como se expresa en las masacres, las ejecuciones extrajudiciales, la ocurrencia de nuevas desapariciones forzadas, las operaciones de persecución ilegal del DAS a magistrados, políticos, defensores de derechos humanos, parlamentarias-os, periodistas y sindicalistas y, la corrupción que compromete seriamente al actual gobierno y a algunos de sus altos funcionarios.

En los últimos años, se han deteriorado las relaciones internacionales con los países vecinos en razón del traspaso de nuestra guerra interna a ellos, con violaciones del derecho internacional, sin que se resuelva la gravedad de la situación por la vía de la negociación política al conflicto armado interno. Considero que para dar salida a todas estas situaciones, el Partido Liberal no tuvo la voluntad política para deslindarse de los intereses corporativos, regionales e individuales, y sus electores-as lo castigaron duramente. Nuevamente perdimos la oportunidad de ubicar al Partido, en consonancia con su ideario social demócrata.

Soy una convencida de que el diálogo pluralista, abierto, democrático en el cual se respeten las diferencias, es una vía que el país debe transitar para encontrar soluciones para las excluidas y excluidos políticos, económicos sociales y culturales. Tenemos la responsabilidad de buscar caminos para que el desarrollo económico, social, cultural y tecnológico, beneficie a todas las regiones y a todos los habitantes de este adolorido y sufrido país. El crecimiento económico no puede ser para unos pocos grupos, el crecimiento debe ser un motor que permita cerrar la brecha entre quienes todo lo tienen y quienes nada poseen.

Conocida su comunicación al presidente electo Juan Manuel Santos y la decisión de las bancadas de Senado y Cámara del Partido Liberal, de adherir al Acuerdo Nacional liderado por el presidente electo y el Partido de la U, me permito reiterarle que me aparto de la decisión tomada por el Partido en la reunión de la bancada el 22 de junio.

En dicha reunión sostuve que las iniciativas unitarias deben partir del compromiso con cambios estructurales; con el respeto de las decisiones judiciales que se ajusten al derecho al debido proceso; con la utilización justa de los recursos naturales y la restitución y distribución equitativa de la tierra; con la búsqueda de la verdad jurídica e histórica; con el fortalecimiento de la justicia para que investigue y sancione la violación de los derechos humanos y garantice la verdad, la justicia y la reparación integral para millones de víctimas.

Expresé que la Unidad Nacional deja de lado las salidas estructurales a los problemas de la exclusión y la injusticia social y política en la cual viven amplios sectores de la población colombiana. Son nuevos acuerdos entre las élites de los partidos, que no tienen en cuenta los intereses del pueblo que Gaitán representó. Como dice Amaryta Sen: “el desarrollo se traduce en la extensión de la posibilidad de ejercitar la propia libertad, pero para ello es necesario proporcionar una serie de facilidades básicas en ámbitos como la sanidad o la educación, que permitan a todos disponer de su auténtico potencial. El crecimiento de una sociedad, en definitiva, no se mide sólo por el incremento del producto interior bruto, o de otras magnitudes macroeconómicas, el signo privilegiado del crecimiento de una sociedad es: el fomento de las capacidades de todos sus miembros”.

Reitero que objeto en conciencia tal decisión, y pretendo interpretar a mis electores y también a otros sectores de la sociedad colombiana que valoran la necesidad de la oposición política, como elemento necesario para el fortalecimiento de la democracia y la construcción de la paz con justicia social, que además reconocen la importancia del intercambio comercial con beneficios para todas y todos, con respeto y protección ambiental, con transparencia y sin usos fraudulentos y corruptos.

En mi espacio en el Congreso de la República seguiré las indicaciones del Partido Liberal Colombiano, cuando las mismas se ajusten al ideario auténticamente liberal que se inspiren en sus orígenes, valores y sus fuentes centenarias, y cumpliré mis obligaciones parlamentarias en el marco de la Constitución y la ley.

Invito a mis copartidarios liberales de la base y a diferentes sectores sociales, a las bancadas de otros partidos, para que construyamos un nuevo escenario político con el fortalecimiento de una oposición crítica y propositiva, para lo cual debemos habilitar espacios de discusión.

Invito al nuevo gobierno a fundamentar la unidad nacional, con cimiento en la paz alcanzada a través de un pacto político y social incluyente que permita la participación deliberativa de sectores sociales, organizaciones sociales, gremios y sectores económicos y partidos políticos.

Invito a las guerrillas de las FARC EP y el ELN a avanzar en la concreción del Derecho Internacional Humanitario, evaluar la posibilidad de un nuevo escenario de diálogo político y de caminos viables para la construcción de la paz, en la discusión de los problemas que padece el país.
Invito a los gobiernos del mundo a aunar esfuerzos para la búsqueda de salidas políticas a los conflictos armados que persisten para la construcción de la justicia social y la paz. La protección del ambiente que les garantice a generaciones presentes la satisfacción de sus necesidades, sin poner en riesgo la satisfacción de las necesidades de generaciones futuras.

Merecemos un país libre de violencias y de conflicto armado que brinde las mismas oportunidades a mujeres y varones, a niñas y a niños, a ricos y pobres; una paz que mejore nuestro presente y proyecte un futuro de esperanza e igualdad para quienes hoy no tienen nada, merecemos un país con democracia que respete la opinión de negros, blancos, indígenas, afrodescendientes, campesinas (os), gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros; un país que nos enorgullezca como colombianas y colombianos. Por lo que merecemos pero aún no tenemos, convoco a todas y a todos a luchar por alcanzar esa paz que tanto soñamos.


Abrazo fraterno,


Piedad Córdoba Ruiz
Senadora de la República

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