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| 1/18/1988 12:00:00 AM

PISTOLA AL AIRE

Con espectacular zambra aprobó el Congreso el proyecto de Reforma Agraria

Cuando de votaciones se trata, las acusaciones por fraude están a la orden del día en Colombia.
En toda nueva elección no falta quien diga que en tal o cual parte "hubo más votos que sufragantes" y que "hasta los muertos votaron". El Congreso no ha estado exento de tales acusaciones y el pasado miércoles 16, cuando se votaba el proyecto de Reforma Agraria, no sólo se comprobó la trampa sino que, entre golpes, revólveres e insultos, se aprobó uno de los proyectos más controvertidos de los últimos tiempos.
Era la segunda vez que el proyecto llegaba a la Cámara de Representantes. Ocho días antes había sido aprobado, con excepción del parágrafo del artículo 21, y siguió su trámite en el Senado que lo aprobó en su totalidad, incluido el artículo de la discordia. Ante la necesidad de que ambas corporaciones estuvieran de acuerdo, el proyecto de Reforma Agraria regresó a la Cámara, donde los ministros de Agricultura y Gobierno habían realizado una ardua labor de convencimiento entre sus miembros para conseguir la aprobación integral del texto, teniendo en cuenta que de no ser así, el proyecto podía quedarse colgado hasta el año entrante.

MANZANA DE LA DISCORDIA
El causante de tanto tropel fue el parágrafo del artículo 21, que le impide al Incora expropiar terrenos invadidos y lo obliga a comprar aquellos de los que no se pueda desalojar a sus ocupantes y a los invadidos antes del 12 de agosto.

La aplicación de tal norma puede echar por tierra la Reforma. De acuerdo con lo expresado por varios representantes, es muy fácil para cualquier propietario al que se le vaya a expropiar un terreno poner 3 ó 4 personas a vivir en sus predios, para alegar invasión y evadir la ley. De otro lado, el Estado acabaría comprando la totalidad de las tierras a ser expropiadas pues, de acuerdo con el articulo 21, ante la inminencia de la expropiación, los propietarios pueden negarse a desalojar y el gobierno debe entrar a comprar los terrenos.

Estas fueron algunas de las razones que llevaron a que, el 16 de diciembre a las 11 de la mañana, los representantes del Partido Conservador, del Nuevo Liberalismo y de la UP, estuvieran en contra de la aprobación del parágrafo y vigilaran celosamente la votación.

Todo el mundo se preguntaba, ante el escaso quórum y la fuerte oposición, cómo iba a hacer el gobierno para sacar adelante el proyecto. Al iniciarse la votación, de los 199 miembros de la Cámara no había más de 80 presentes, lo que hacía imposible la aprobacion, que requería de la mitad más uno de votos a favor. Los ánimos estuvieron calmados hasta que, ante la evidencia de que varios representantes liberales depositaron en el talego más de una balota blanca, los parlamentarios Bernardo Jaramillo Ossa, de la UP, Fabio Valencia Cossio del Partido Conservador y José Biackburn, del Nuevo Liberalismo, protestaron al grito de "fraude, fraude" y se formó la de Troya.

Los parlamentarios que denunciaron el fraude exigieron, haciendo uso de su legítimo derecho, que se les enseñara la lista para cotejar el número de balotas depositadas con el número de personas que respondieron al llamado. Luis Lorduy Lorduy, secretario de la Cámara, se negó a entregar la lista y, aprovechando la confusión, la hizo llegar hasta la mesa de César Pérez, presidente de la corporación, de donde desapareció.

Cerca de allí, mientras el liberal Julio César Guerra Tulena le decía a Jaramillo Ossa que "quienes quieren hacer la revolución mediante la Reforma Agraria deben irse para el monte", Gilberto Alzate Ramírez discutia con Fabio Valencia Cossio. El tono de 1 disputa fue creciendo y el manoteo de Alzate no presagiaba nada bueno. Varios de sus compañeros trataron de calmarlo pero, en el momento en que lo retiraban, le lanzó un puñetazo a Valencia, al mejor estilo "Happy' Lora. Valencia Cossio, al retroceder para esquivar el golpe, se llevó algunas filas de curules entre las que se en contraba la del representante Oscar Nacianceno Orozco. El parlamentario valluno respondió a la ofensa desenfundando su revólver en plena sala, precisamente en un recinto donde es ilegal portar armas y no se permite la entrada de hombres con sombrero o sin corbata, en un episodio que no se veía desde los tiempos de Nacho Vives y sus famosos debates, al comenzar los años 70.

Pero no todo acabó ahi. Mientra Orozco guardaba el arma ante la posibilidad de que las cámaras de televisión lo tomaran, Jaramillo Ossa frente a la mesa directiva, daba declaraciones para un noticiero de televisión. Fue en ese momento cuando María Izquierdo de Rodríguez, considerando que la actitud de Jaramillo era poco decorosa, lo mandó callar" lo que el representante de la UP con testó que "dentro de este recinto nadie me puede silenciar". El intercambio de palabras subió como espuma y Jaramillo, como lo corroboró SEMANA, le dijo a María Izquierdo "todas las que me sabía porque el verdadero insulto fue el de los liberales que no respetaron las normas y aprobaron fraudulentamente el proyecto". La parlamentaria liberal fue detenida por algunos de sus compañeros cuando, con lágrimas en los ojos y gritando "grosero, grosero", golpeaba la curul con la misma decisión con que lo hiciera hace pocas semanas el senador Hugo Escobar Sierra.

César Pérez, ante los insultos, los golpes y especialmente el revólver al aire, anunció por los micrófonos que la Policía entraría a requisar a los asistentes. La amenaza surtió efecto.
Más de un parlamentario tomó las de villadiego, posiblemente para evitar dar explicaciones sobre la presencia de armas de fuego en la sala.

A todas estas, los periodistas presentes firmaron un comunicado en el que pedían que se les facilitara la lista para comprobar el fraude. Ante la demora en la entrega, se pensó que el documento podía ser alterado. El episodio concluyó tres horas después de la votación cuando, lista en mano, se pudo comprobar el fraude. De acuerdo con la lista estaban presentes 115 representantes y en la bolsa se depositaron 117 balotas.

Por el momento, queda la posibilidad de que la ley sea demandada ante la Corte Suprema. En estos casos la Corte aceptaría la comprobación por lista como prueba y anularía la votación. Falta ver si los magistrados aceptan las filmaciones de televisión y las fotos. De hacerlo no cabría la menor duda, pues en varios noticieros se vio cómo el representante Alvaro Alfonso Garcia Romero, presidente de la Comisión Cuarta, depositaba varias balotas. La UP y el Partido Social Conservador han anunciado que demandarán la ley que, según José Blackburn, tiene en el parágrafo del artículo 21 "el punto adverso, que ha hecho inoperantes a todas las Reformas Agrarias que se han presentado en Colombia" --
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