Viernes, 20 de enero de 2017

| 2000/11/13 00:00

Plan Colombia: controversia y resistencia

La sociedad está dando una muestra de madurez que genera confianza y que abre posibilidades de articulación política y práctica para construir una alternativa al Plan Colombia.

Plan Colombia: controversia y resistencia

Director del Instituto María Cano, y miembro de Redepaz.



El denominado Plan Colombia es objeto de aguda controversia en el mundo y de creciente resistencia en el país. Una ola de dudas, críticas y advertencias se han desatado sobre él, especialmente en Europa, con ocasión de la visita relámpago del presidente Clinton a Cartagena el 30 de agosto y un verdadero auge de iniciativas de importantes sectores de la sociedad civil colombiana se está produciendo con miras a detenerlo o transformarlo.

Medios de prensa tan importantes como los diarios Le Monde de París y El País de Madrid se ocupan casi cotidianamente del tema. La revista semanal The Economist de Londres ha decidido sacar una serie de artículos sobre el debate en Estados Unidos y sobre las implicaciones del Plan para los países limítrofes con Colombia. Un rápido repaso de informaciones y comentarios aparecidos en las últimas semanas en estos medios es útil para apreciar cómo la oposición al Plan no es gratuita ni caprichosa.

Desde los titulares se da a entender que se trata no de un verdadero plan de paz de Colombia para Colombia sino de un plan antidrogas de Estados Unidos. "Pastrana pide al resto de los presidentes de América del Sur que apoyen el plan de Estados Unidos". "Gringos aterrizan en Colombia". Se resalta el temor de los países limítrofes de que esta iniciativa empuje hacia sus fronteras a refugiados y narcotraficantes. Se analiza que "los helicópteros, por muy letales que sean no van a inclinar la balanza militar del lado del gobierno" y que el afán de Bogotá y de Washington en poner a andar el Plan no está desligado de móviles electorales en uno y otro país.

Se señala que "el Plan Colombia camina en dirección contraria a la que se anunció y puede ser el punto de apoyo estratégico para quienes pretenden impedir la negociación con la guerrilla" (Diario 16). Se advierte que el uso del hongo fusarium oxysporum lesionaría gravemente el frágil ecosistema amazónico y estaría violando la convención de Armas Biológicas. Se ve el riesgo de agravar la crisis humanitaria y se pone de presente la incoherencia entre exigir respeto a los derechos humanos e impulsan un plan que de por sí los viola flagrantemente.

Estas manifestaciones de la prensa reflejan las posiciones de los distintos gobiernos, las cuales en algunos casos son aun más afirmativas en cuanto perciben un serio riesgo para la paz regional (Suiza) o por razón de tener una concepción multipolar de la globalización y la geopolítica (Francia) que riñe con la concepción unipolar de Estados Unidos. No obstante los variados énfasis en las declaraciones de la Unión Europea (antes y después de Madrid, julio 7), la actitud generalizada es la de colaborar a la paz de Colombia pero no en el marco del Plan gestado en Estados Unidos.

La inclinación de la Unión Europea y de la mayor parte de los 15 países que la integran a contribuir política y económicamente a un auténtico plan de paz para Colombia se ve afectada, sin embargo, por el alarde de agresividad de los actores implicados en el conflicto que a diario producen centenares de víctimas en la población civil (asaltos a pequeñas poblaciones, masacres, secuestros, desapariciones, desplazamiento forzado…) y en hechos como la llegada de armas de Jordania para las Farc a través de Perú o el intento de reconstruir un submarino traído a Colombia en piezas desde Rusia para el tráfico de cocaína.

En Europa hay dudas sobre el Plan Colombia y sobre la forma de asumirlo (Le Monde, julio 8) pero en el fondo existe una voluntad política real de encontrar la forma de contribuir a la paz sin involucrarse pero también sin enfrentarse con Estados Unidos. De ahí el interés y la importancia que se concede en las cancillerías del Viejo Mundo a las iniciativas surgidas de la sociedad civil colombiana que tienen el sentido de resistencia y de construcción de alternativas al Plan. Como que estas iniciativas serían la condición y oportunidad para canalizar su sentido crítico y alternativo sin correr el riesgo del enfrentamiento político abierto.

Con la propuesta de Conferencia en Costa Rica para el mes de octubre y con el surgimiento de Paz Colombia como fórmula de superación de las fragmentaciones de las diferentes corrientes que trabajan por los derechos humanos y la paz con miras a realizar la Conferencia, la sociedad está dando una muestra de madurez que genera confianza y que abre posibilidades de articulación política y práctica para construir una alternativa al Plan Colombia. La unidad e iniciativa política de la sociedad es el mayor aliciente para la cooperación de la comunidad internacional a la paz.

Vista en el conjunto desde el exterior, las acciones de la sociedad son apreciadas como un saludable ‘escalamiento’ de las iniciativas conducentes a la paz, multiplicación de las contribuciones ciudadanas a la agenda de paz, realización unitaria de la duodécima semana por la paz, manifestaciones masivas en las ciudades en diversas oportunidades, serias y participativas elaboraciones regionales encaminadas a la sustitución de cultivos de uso ilícito, despliegue de una amplia diplomacia ciudadana por la paz que se ha hecho sentir en Estados Unidos, en Europa, en los países vecinos de América Latina y que ha llegado hasta el propio Secretario General de la ONU y hasta el Parlamento Europeo.

Cuando dentro y fuera del país todo mundo percibe la polarización de la opinión y la inminencia del escalamiento del conflicto, se acumulan no obstante circunstancias que podrían cambiar el curso de los acontecimientos, la discusión del cese al fuego entre gobierno e insurgencia, la continuidad de los diálogos a pesar de las condiciones adversas, la exigencia por parte de la sociedad de acuerdos humanitarios y respeto integral al DIH, la apertura del gobierno a dialogar con la sociedad para hacer viable la Conferencia de Costa Rica, la aceptación tanto de las Farc como del ELN para participar en dicha Conferencia.

Como se ve, el Plan Colombia es objeto de aguda controversia y de creciente resistencia. Brasil se ha pronunciado claramente en contra, al igual que Venezuela. La Cumbre de Presidentes de América del Sur no le dio un respaldo entusiasta al Plan (Brasilia, septiembre primero). Aun en Estados Unidos comienzan a levantarse voces autorizadas para llamar la atención sobre la inutilidad, los ingentes costos y los altos riesgos de la estrategia represiva y militar contra las drogas como lo reseña ampliamente The Economist de la primera semana de septiembre. Inclusive varios Estados han dado pasos hacia la legalización y se anuncian proyectos similares para el nivel nacional.

La Conferencia Internacional sobre la Paz y Derechos Humanos convocada por iniciativa de la sociedad civil colombiana para los días 17, 18 y 19 de octubre en San José de Costa Rica puede ser el catalizador de la controversia y de la resistencia de que es objeto el llamado Plan Colombia. Si es cierto que hay dilatados espacios para los atrevimientos de la guerra, también es cierto que los hay para las audacias de la paz. "No siempre prepararse para la guerra hace inevitable la guerra como fue el caso de la Guerra Fría", observaba hace pocos días Juan Gutiérrez, director del Centro Vasco para la Paz.

Guernica Gogorantz, Bogotá, septiembre 24 de 2000

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