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| 9/7/2016 12:45:00 PM

“De ganar el No, habría un desastre nacional”

Humberto de la Calle planteó un escenario de incertidumbre y pesimismo si el próximo 2 de octubre los colombianos desaprueban el acuerdo final con las FARC.

El jefe de la delegación de paz del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, el hombre que tras cuatro años de conversaciones con los cabecillas de las FARC consiguió sellar el acuerdo para poner punto final al conflicto con esta guerrilla, se trasladó unos meses en el tiempo y reflexionó sobre un escenario que, admite, jamás ha contemplado: la victoria del No en las urnas, el próximo 2 de octubre, día del plebiscito por la paz.

En ese terreno, el de lo hipotético, pues a ciencia cierta nadie sabe qué pasará el 3 de octubre si los colombianos no apoyan el acuerdo, De la Calle dijo que sería “un desastre nacional”.

“Estaríamos ante un golpe de pesimismo del que sería difícil reponerse. Saldrá maltrecho el Gobierno, pero también la dirigencia de las FARC. Lo dice quien estuvo sentado cuatro años frente a frente con ellos (refiriéndose a los jefes guerrilleros)”, confesó el negociador.

La inmediata consecuencia de un revés en las urnas (De la Calle se muestra muy convencido de que eso no tendrá lugar) sería que la misión de verificación del cese al fuego de la ONU empacaría maletas y abandonaría el país, pues ya no tendría razón de ser. Y el cese al fuego, ese que firmaron las partes el 23 de junio, con carácter definitivo, y que entró en vigencia el pasado 29 de agosto, quedaría sujeto a las vicisitudes anteriores al final de la negociación. “No es una amenaza, es una realidad”.

“¿Nos volvemos a sentar en la Mesa? ¿Regresamos a Cuba? ¿Renegociar? De ganar el No, se destruye el apoyo internacional al proceso de paz. El No es una extensión de la incertidumbre, el acuerdo final es el mejor acuerdo posible, a pesar de sus defectos. El Acuerdo Final es la certidumbre de que habrá un cambio en Colombia”, explicó.

Otro de los ‘riesgos’ que advierte De la Calle es que se precipite la Constituyente que en su momento buscaban las FARC. Un escenario que para el negociador, a diferencia de lo pactado en el acuerdo, sí podría poner en riesgo la propiedad privada y el modelo económico, cosas que en su criterio nunca estuvieron en juego en La Habana y que, dice, son utilizadas por los que promueven la victoria del No a pesar de que son conscientes de que se trata de falsos argumentos, de mitos, como prefiere llamarlos.

La reflexión de Humberto de la Calle se produjo este miércoles en un foro sobre los beneficios de la paz organizado por la Fundación Buen Gobierno, El País de España y Caracol Radio, que tuvo lugar en el Gran Salón del Club El Nogal, el mismo que hace poco más de una década ardía en llamas por la bomba activada por las FARC que causó la muerte de 12 socios, 12 empleados, 12 visitantes y 2 guerrilleros: 38 colombianos perdieron la vida la noche del viernes 7 de febrero de 2003.

Aquel fin de semana, Marta Amorocho sobrevivió, pero tuvo que abandonar el Hospital Militar y salir directo a la funeraria. Su hijo fue una de las víctimas. Ella, sentada junto a De la Calle, dio su testimonio de reconciliación. Hace tres años, en ese mismo club capitalino, se abrazó con un guerrillero de las FARC. Entre lágrimas de dolor, pero también de emoción, agradeció el acuerdo de paz porque evita que otra madre pierda un hijo por culpa de la violencia.

Alejandro Éder fue otra víctima de las FARC. La guerrilla asesinó a su abuelo, secuestró a uno de sus hermanos y él se vio obligado a abandonar el país por las amenazas. Regresó hace cinco años a trabajar con el gobierno de Juan Manuel Santos. Fue el director de la Agencia para la reintegración. En ese cargo, dice con cierta ironía, tuvo más guerrilleros bajo su mando que el secretariado de las FARC. Pero no para hacer la guerra, sino para sacarlos de la misma.

Éder calcula que entre 15.000 y 20.000 personas se reincorporarán a la vida civil tras el acuerdo de paz. En ese momento el reto de Colombia dejará de ser cómo derrotar la insurgencia, sino cómo construir un país y desarrollarlo. “El debate no puede seguir siendo la pelea Uribe-Santos, sino algo que en realidad nos cambiará la vida. El 24 de agosto, con la firma del Acuerdo, se decretó el fin de las FARC como organización terrorista, criminal y violenta”.

Antes, el expresidente César Gaviria, jefe político del ‘Sí a la paz’, calificó de “estupideces” los argumentos por el No, entre ellos mencionó los que exponen otros dos expresidentes, Álvaro Uribe y Andrés Pastrana. “En un año no va a ocurrir esa pesadilla de la que habla Uribe, que ‘Timochenko‘ será presidente de Colombia. Ni el país se convertirá al castrochavismo, ni Santos será el nuevo Maduro, como dice Pastrana”.

Gaviria, como nunca antes, descalificó el Plan Colombia, firmado por Pastrana y desarrollado por Uribe, en lo que a lucha contra las drogas ilícitas se refiere. Antes del Plan Colombia, aseguró, “se cultivaba coca en ocho departamentos; con el Plan la coca, se cultiva en 24 (…) Se han dicho muchas estupideces”.

En el foro Gaviria incluso advirtió que en diciembre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, “puede hacer indultos, otorgar beneficios judiciales, cosa que ocurre una sola vez en el mandato, y ellos están dispuestos a darles una oportunidad a las FARC”.

“Les van a dar unos beneficios judiciales. Que posiblemente les van a quitar las solicitudes de extradición, que los van a sacar de la lista Clinton, de la lista internacional de terroristas, no lo sé, pero les van a dar beneficios y les van a dar una oportunidad”.

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