Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/12/14 23:34

¿Uribismo invitaría al ‘paro electoral’ en el plebiscito por la paz?

Así lo deja entrever el senador Iván Duque al señalar que este mecanismo de refrendación no les ofrece garantías a los que quieren una paz sin impunidad.

De derecha a izquierda: senadores Álvaro uribe Vélez e Iván Duque. Foto: Archivo SEMANA

Luego de que la plenaria del Senado aprobó la conciliación del plebiscito por la paz, el uribismo aseguró que el Congreso colombiano estableció un mecanismo de refrendación de los acuerdos de paz que no brinda garantías a quienes tienen posturas antagónicas a las del Gobierno.

El senador Iván Duque cuestionó que durante el trámite del proyecto fueron “cercenando” los derechos para quienes quieran promover el ‘no’ a participar en una campaña equitativa. El congresista le anticipó al Senado que el día que se convoque el plebiscito, lo que se verá es una campaña tramposa para favorecer el ‘sí’ como única opción.

Entre otras, Duque señaló que bajar el umbral del 50 % del censo electoral, cerca de 17 millones de votos, al del 13 %, 4,4 millones de votos aproximadamente -otorgándole carácter vinculante desde el punto de vista jurídico- hicieron de este plebiscito un hecho extraordinario pero que no ofrece las garantías de participación.

Cuestionó que en la conciliación se hubiera eliminado el artículo que establecía que la financiación de las campañas del plebiscito, tanto por el ‘sí’ como por el ‘no’, fuera con recursos públicos, así como el de cercenar la posibilidad de la abstención, que es un derecho consagrado por varias sentencias de la Corte Constitucional.

“En la Cámara con la mano invisible del Gobierno fue borrado de manera abrupta sobre la base de invocar que los mecanismos de participación ciudadana se deben financiar con recursos privados. Es decir, para reducir el umbral sí es un mecanismo extraordinario, pero para brindar garantías no lo es”, dijo Duque. Y agregó: “Están dando un golpe letal a la participación de las ideas antagónicas a las del Gobierno”.

También cuestionó que hubieran eliminado el artículo que restringía la publicidad estatal durante el tiempo que duren las campañas. “Este gobierno entre el año 2012 y el 2014 se gastó más de 2,4 billones de pesos en publicidad y eventos. Y aquí también se cercenó la posibilidad de restringir ese derroche de recursos publicitarios que ha caracterizado a este gobierno”.

Tras denunciar esa presunta falta de garantías para el plebiscito, Duque reveló lo que podría ser la estrategia del uribismo. “La única opción que les están dejando a los que quieren una paz con condiciones es invitar al paro electoral y rechazar el plebiscito”.

Y explicó: “Porque no se está invitando a una jornada justa, sino a una trampa donde ya están calculados los rendimientos para el Gobierno, que solamente le quiere dejar al pueblo colombiano la opción del sí, con todos los temas que van a estar escondidos para  los colombianos y que convierten el plebiscito en un contrato de adhesión manipulado por la propaganda estatal”.

Los uribistas, sin embargo, aún no fijan una postura, pues hay posiciones divergentes. Unos piden jugársela por hacer campaña por el ‘no’, lo cual supone un alto riesgo político porque los encasillaron como enemigos de la paz, y aunque la abstención prácticamente quedó sin efectos, sería la estrategia.
 
Luego de haber surtido el trámite exprés en el Congreso, la ley del plebiscito por la paz pasará a revisión de la Corte Constitucional, que tendrá que determinar si las nuevas reglas que el Congreso dispuso para este mecanismo de participación son ajustadas a la Carta Política.

La ley aprobada por el Congreso establece que el presidente de la República, con las firmas de sus ministros, podrá convocar al pueblo a las urnas con el propósito de que se pronuncie, vía plebiscito, sobre los acuerdos de paz para poner fin al conflicto. El pronunciamiento del pueblo, dice la ley, tendrá carácter vinculante y se dará por aprobado con el 13 % del censo electoral, aproximadamente 4,4 millones de votos. El Gobierno estará obligado a difundir el acuerdo de La Habana desde 30 días antes de las elecciones. Los colombianos en el exterior también podrán votar.

Esta es la segunda ley que el Gobierno y el Congreso tramitan para refrendar los acuerdos de paz. Hace dos años impulsó la ley para habilitar el referendo con cualquier jornada electoral, ley que quedó en letra muerta. Ahora el plebiscito está listo, pero si el Gobierno y las FARC no llegan a acuerdos sobre este mecanismo, también quedaría en una ley de papel.

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