Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/10/2016 12:00:00 AM

Las diferentes formas del voto por el Sí en el plebiscito

El apoyo a los acuerdos con las Farc tiene matices de todo tipo, a diferencia de quienes apoyan el No, que tienen un discurso unificado.

En 1957 liberales y conservadores acordaron convocar un plebiscito que le dio vida al Frente Nacional, el experimento que buscaba acabar la violencia partidista pero que, al limitar el régimen político a solo dos fuerzas, fue interpretado posteriormente como una de las causas del nacimiento de las Farc.

Casi 60 años después, los colombianos vuelven a votar en un plebiscito. Esta vez, para aprobar o rechazar el acuerdo que le pone fin al conflicto con las Farc. A diferencia del panorama de ese entonces, en 2016 rojos y azules no están solos. Y exceptuando al Centro Democrático, el partido de Álvaro Uribe, todas las colectividades creadas en los últimos años acompañan a liberales y conservadores en el respaldo al Sí.
Parecería que hay un amplio consenso político –como en 1957– pero la verdad es que en el Sí convergen matices diversos. En el grupo hay representantes de la izquierda, del centro y de la derecha, que no solo tienen en mente la fecha del 2 de octubre –cuando se votará el plebiscito- sino la de mayo de 2018, las próximas elecciones presidenciales. Un triunfo del Sí fortalecería la opción de un candidato que le dé continuidad a la bandera de la paz, mientras que si gana el No, el uribismo quedaría mejor posicionado.

La diferencia de matices también es evidente en cada uno de los sectores y partidos políticos. En el caso de la izquierda, jugada a fondo por el Sí y hoy encarnada en el Polo Democrático, un ala encabezada por el senador Jorge Robledo respalda que las Farc se sometan a las reglas de juego democrático, pero critica aspectos específicos de lo acordado. En particular, la manera como se determinó la llegada de los exguerrilleros al Congreso que, según él, “por razones del umbral amenaza con sacar de la Cámara y del Senado a las fuerzas que hemos hecho oposición dentro de la legalidad y sin mermelada”. Robledo y otros sectores del Comité Ejecutivo del partido creen que el Polo debe seguir contradiciendo otras políticas del gobierno Santos, al que consideran “inocuo”. Por ello su lema de campaña en el plebiscito será: Polo Sí, pero en la oposición.

No ocurre lo mismo en el sector del partido en el que tiene ascendencia Clara López. Si bien a comienzos de este año señaló que un espíritu crítico guiaría su gestión como ministra de Trabajo, al estar en el gabinete no puede hacerle oposición. En su apuesta por la paz suele salir con la misma palomita blanca usada en el Palacio de Nariño y –refiriéndose a 2018– ha insistido en que una vez implementados los acuerdos de paz, la izquierda debe pensar en aliarse con otros sectores, entre los que incluso podrían estar algunos del Establecimiento. A diferencia del de Robledo, hasta ahora el Sí de Clara ha sido incondicional con Santos.

La otra figura de proyección nacional en la izquierda es Gustavo Petro. El exalcalde de Bogotá ya está recorriendo las principales ciudades apoyando el Sí, pero convocando a los colombianos a introducir en la elección del plebiscito una papeleta a favor de una constituyente para “promover cambios estructurales necesarios”. Según él, la firma de la paz era una oportunidad que tanto el gobierno como las Farc desaprovecharon para hacer reformas profundas en temas como la salud y la educación. El suyo es un Sí, pero con constituyente.

En el centro, el Partido Verde también tiene su Sí. Aunque sus líderes siempre han advertido que no representa cercanía al gobierno, y desarrollaron su propia campaña #ChaoFarc, en asuntos prácticos como la organización del día de elecciones vienen trabajando de manera articulada con el equipo que coordina César Gaviria. Su Sí se parece al de Sergio Fajardo, quien aclara que la paz responderá a lo que se haga después del fin del conflicto con las Farc, cuando en la agenda política se prioricen temas como el impulso a la educación y la defensa ambiental. A pesar de que los verdes tienen un ministro, el de Justicia, su Sí se muestra independiente del gobierno y –por ahora, como Fajardo– poco proclive a hacer alianzas en 2018. En su orilla también hay preocupaciones sobre cómo los afecte electoralmente la entrada de las Farc.

Otro Sí que podría considerarse de centro es el de Antanas Mockus, quien la semana pasada comenzó su campaña ‘Con la paz renacemos’. Con ella, busca visibilizar acciones de reconciliación que se hayan dado en el país para demostrar que “la paz no es algo desconocido”. Si bien su propuesta es independiente, el exalcalde decidió trabajar de la mano en algunos aspectos con la campaña de Gaviria.

En el extremo de los conservadores hay un Sí que resulta de una división del partido similar a la que ocurrió en la segunda vuelta de la última elección presidencial: mientras las mayorías parlamentarias han apoyado incondicionalmente el proceso de paz, dos de sus figuras más representativas -Marta Lucía Ramírez y Andrés Pastrana- se quedaron en el No. Sin embargo, en el Congreso se asegura que su Sí a la paz será firme mientras Santos esté en el poder. En otras palabras, que si en 2018 el péndulo electoral se devuelve a la derecha y gana un presidente crítico de los acuerdos, ellos podrían convertirse en un palo en la rueda para su implementación. Aunque históricamente los conservadores han apoyado la paz, el Sí azul podría estar condicionado a su participación en el poder.

En otro lugar está el Sí de Cambio Radical. Si bien tardó en manifestarse a favor de la paz, desde la próxima semana el partido del vicepresidente arrancará su campaña por la paz. Lo hará sin reconocer la coordinación de Gaviria y con el supuesto de que una vez votado el plebiscito el Congreso debería hacer algunos ajustes a los acuerdos, en cuanto a los requisitos que deben cumplir los desmovilizados para ser elegidos y la temporalidad de la justicia transicional, entre otros. Siguiendo la línea de Vargas Lleras, el de Cambio Radical es un Sí con reparos que contrasta con el de los otros partidos de la Unidad Nacional: el Liberal y La U, cuyo respaldo a los acuerdos de La Habana, además de ser incondicional, es santista.

En la orilla ciudadana también han empezado a florecer expresiones del Sí. La mayoría de ellas se organizaron en el Comité de la Fundación Colombia Sí a la Paz, en el que están Redepaz, la Mesa Nacional de Víctimas, el movimiento Síudadanos y representantes de grupos étnicos, de discapacitados, comunidades negras y animalistas, entre otros. Si bien estos movimientos recogen sectores representativos de la sociedad civil, todos ellos convocan a personas que de tiempo atrás están acostumbradas a participar políticamente.

Al cierre de esta edición el Consejo Nacional Electoral había aceptado 20 comités nacionales por el Sí y 12 por el No; y a nivel regional tres por el Sí, y tres por el No. En la campaña la diversidad del Sí puede ser un elemento a favor del plebiscito, pero el monopolio del No por parte del uribismo (personas del Centro Democrático coordinan el 80 por ciento de estos comités) le da al expresidente una ventaja de cara al papel que jugará en 2018. Mientras los votos por el Sí serán de muchos, los del No serán de Uribe.

La semana que comienza seguirán abiertas las inscripciones para nuevos grupos que quieran promover el Sí, en una campaña de reconciliación que, hasta ahora, y como hace 60 años, ha sido más política que ciudadana.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.