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| 12/23/2016 12:00:00 AM

El rompecabezas emocional de la paz

¿Por qué el 2 de octubre en Colombia triunfó la indignación por encima de la esperanza?

Colombia no escapó a la rabia política que parece haberse impuesto en el mundo entero. El 2 de octubre ganó el No en el plebiscito sobre el acuerdo de paz firmado en La Habana entre el gobierno y las Farc. En medio de un amplio desconocimiento sobre los detalles del mismo, parece haber consenso en que su rechazo expresaba una mezcla de sentimientos que aún requieren de mayor análisis e interpretación. La editorial Ícono publicó este diciembre un primer ensayo que intenta interpretar este fenómeo. Se trata de El triunfo del No, la paradoja emocional detrás del plebiscito, escrito por Andrei Gómez-Suárez, doctor en relaciones internacionales, magíster en Guerras Contemporáneas y Estudios de Paz de la Universidad de Sussex, de la que es investigador asociado, al igual que de Oxford. Estas son las claves emocionales que encontró Gómez-Suárez:

• El brexit de Gran Bretaña, el triunfo de Trump en Estados Unidos y el plebiscito en Colombia tienen en común que apelaron a un discurso emocional transmitido a través de dispositivos retóricos, que condensan en una frase una cantidad de información que se convierte en un filtro para interpretar la que llegue de otras fuentes. Uno de esos dispositivos fue, por ejemplo, el concepto de castro-chavismo, pues se asocia con ideas muy fuertes.

• Aunque las emociones siempre están presentes en la política, han sido vistas como incorrectas por el uso que hizo de ellas el fascismo. En el mundo liberal las instituciones permiten tomar decisiones racionales, y regulan las emociones. Sin embargo, el mundo está virando hacia el neopopulismo, hacia la economía política del odio.

• Este resurgimiento del odio como política es una campanada de alerta para la democracia liberal que se ha fundado en la representatividad. La gente se siente frustrada porque quienes los representan no cumplen sus expectativas.

• El triunfo del No, al igual que el del brexit o el de Trump, es en parte un rechazo al establecimiento. Mucha gente votó No porque se movilizaron emociones de insatisfacción. Era una cuenta de cobro directa al gobierno y a las Farc.

• La rabia es una emoción importante porque permite movilizarse. Pero hay que tramitarla de forma constructiva. Si hay manipulación emocional, la rabia tergiversa toda la información que el ciudadano recibe. Eso fue lo que hicieron algunas campañas del No.

• El gobierno intentó explicar de manera racional un proceso de paz planeado de manera racional, con beneficios tasados de manera racional. Pero quienes tenían un marco de referencia basado en la rabia, el miedo, la decepción y la incertidumbre no internalizaron esos argumentos.

• Las emociones circulan a través de disposiciones afectivas que nos componen como seres humanos. La simpatía nos permite transmitir sentimientos. La antipatía hace que aunque queramos transmitir un sentimiento, el otro reciba lo contrario. La indiferencia es la incapacidad de transmitir emociones, y el olvido consiste en vivir una emoción y negarla después. Reemplazarla por otra.

• En contextos transicionales estas cuatro disposiciones afectivas son normales, pero terminan siendo polarizadas. En el caso de Colombia, Uribe tuvo éxito en polarizar la simpatía. Mensajes como ‘Paz sin impunidad’ transmitían la rabia que él sentía y la volvían colectiva. Eso creó un lazo de unidad que hizo que otras emociones no entraran y se produjera antipatía hacia ellas. Por eso los actos de perdón de las Farc no tuvieron impacto. La gente los veía como cinismo.

• También fue claro que en Colombia falta una educación emocional. El cobro que los ciudadanos les han hecho a sus gobiernos tanto en el brexit, con Trump y en el plebiscito es que las políticas públicas se basan en cálculos racionales y desconocen las emociones de los ciudadanos.

• En 2018 la gran bandera de la oposición sería incrementar el sentimiento de la traición a los resultados del plebiscito. El gran reto que tendrá el candidato que quiera continuar con la apuesta del proceso de paz es pensar en neutralizar ese sentimiento de traición. Convertir la solidaridad, la confianza, el perdón en imágenes y sentimientos. 

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