Martes, 21 de febrero de 2017

| 2006/10/21 00:00

Pobres sin techo

Lucho Garzón se comprometió a desarrollar 70.000 viviendas de interés social, pero la meta es muy lejana y el sector está en crisis.

Una de las funciones principales de Metrovivienda ha sido la de generar suelo urbano que pueda ser desarrollado de manera organizada, pero su lenta labor no ha podido frenar el desarollo de barrios de invasión

Como dicen popularmente, a Lucho Garzón no sólo se le encendió el rancho, sino que amenaza con caérsele encima. Por lo menos esta puede ser la mejor figura para ilustrar lo que ha ocurrido durante su Alcaldía frente al tema de vivienda de interés social.

Al llegar a la Alcaldía, Garzón se comprometió a desarrollar 70.000 de estas viviendas, dirigidas para personas de escasos recursos y a integrar más de 300 hectáreas de nuevo suelo urbanizable a la ciudad. Pero casi tres años después de llegar al Palacio Liévano, no sólo esta meta será imposible de cumplir, sino que la falta de una buena gestión tiene a este sector a las puertas de una profunda crisis. La gran mayoría de los conocedores culpa a Metrovivienda, constituida en 1998 para frenar la aparición de barrios piratas.

Esta empresa fue creada por la administración de Enrique Peñalosa con la tarea de comprar grandes zonas de expansión de la ciudad. Después debía construir vías, redes de servicios públicos y urbanismo, para finalmente vender las zonas urbanizables a constructores privados que quisieran construir Vivienda de Interés Social (VIS).

Este modelo, que obligaba a Metrovivienda a ser muy rápido y eficiente en este proceso para evitar sobrecostos, permitió crear las ciudades El Recreo y El Porvenir, en Soacha, que se convirtieron en modelos para atacar efectivamente el desarrollo caótico de los barrios populares.

Garzón designó como gerente de esta entidad a Germán Ávila, un hombre con gran experiencia en este sector, especialmente en el trabajo de Organizaciones Populares de Vivienda (OPV). Estas son asociaciones de personas de escasos recursos constituidas para ahorrar y obtener subsidios públicos que les permitan autoconstruir su vivienda. Con esta experiencia, Ávila decidió darle un giro a Metrovivienda: le cambió su función de generador de suelo a constructor, y les entregó 14 manzanas de El Porvenir y El Recreo a Tekoa y Nueva Ciudad, dos OPV, por unos 11.400 millones de pesos.

Estas entidades debían pagar el 10 por ciento al recibir los lotes y el saldo restante en pagos mensuales por año y medio. Pero estas organizaciones tuvieron problemas y no pudieron cumplir, lo que hizo que Metrovivienda entrara en una crisis financiera, y a la vez, la ciudad se fuera quedando sin nuevas tierras para vivienda social.

A esto se ha sumado la falta de coordinación y de claridad de las demás entidades de la ciudad que también podían generar nuevo suelo y viviendas, como Planeación Distrital, Caja de Vivienda Popular y la Empresa de Renovación Urbana. Una muestra de este abandono fue el proyecto Nuevo Usme, que la administración Mockus dejó prácticamente listo para que Garzón integrara más de 600 hectáreas rurales a Bogotá y poder así crear un gran proyecto para más de 300.000 viviendas para personas de escasos recursos.

Tampoco la administración ha sabido aprovechar las ventajas que la Ley de Reforma Urbana les dio a las ciudades, mecanismos que "no necesitan un solo peso, pues sólo con la firma o la gestión correcta de los funcionarios se podía generar nuevo suelo", dice un abogado experto en el tema.

Para el concejal del Polo Democrático Carlos Vicente de Roux, lo que ha quedado claro es que el tema de la vivienda quedó desarticulado y a la deriva. Para hacer casas se necesita suelo, y como la ciudad no ha trabajado en su búsqueda, a través de los mecanismos que le permite la ley, habrá problemas para cumplir la meta de las 70.000 casas.

Un ejemplo de la falta de acciones es el proyecto Campo Verde, un gran lote en Bosa que lleva 65 meses en el escritorio de Metrovivienda porque la misma administración no ha sido capaz de firmar el plan parcial que permita su incorporación y su uso a la ciudad.

Para el ex ministro de Desarrollo y Vivienda Eduardo Pizano de Narváez, la VIS en Bogotá se acabó y no hay indicios de que pueda salir adelante sin la ayuda de la ciudad y el gobierno. Los costos de la tierra, el aumento de los insumos y los problemas de financiación han hecho inviable el negocio, pues los constructores están trabajando con una utilidad menor al 1 por ciento..

Opinión que comparte Sandra Forero, gerente de Camacol Cundinamarca, quien advierte que de 21 constructoras que trabajan en Bogotá en este sector, sólo quedan siete. Y las proyecciones muestran un mal panorama. "En la capital hay déficit de 420.000 viviendas, que aumenta cada año en 50.000, de las cuales, 35.000 son VIS; si a esto se suma la falta de gestión de la administración Garzón, el problema crecerá a niveles alarmantes".

Para enfrentar la crisis de Metrovivienda, Garzón designó a María Virginia CasasFranco, quien sólo ahora parece haber encontrado salidas a la difícil situación de la empresa, que tiene pérdidas acumuladas por más de 26.000 millones de pesos. De las 70.000 viviendas prometidas por esta administración, a septiembre se habían construido 29.500, en su gran mayoría a manos del sector privado. De esa gran bolsa de 70.000 casas, Metrovivienda debía hacer 23.500 entre 2004 y 2007, de las cuales a septiembre sólo tiene terminadas y escrituradas 5.656 viviendas,

"Metrovivienda sacará a la venta las 19 manzanas que aún quedan de El Recreo y El Porvenir, que permitirán construir 11.000 viviendas, que junto a otros proyectos, nos permitirá acercarnos a la meta que se nos impuso en el Plan de Desarrollo", dijo CasasFranco. Pero las cifras de Camacol, Cundinamarca no son tan optimistas, pues no saben de dónde saldrán las 40.000 casas que faltan en un poco más de un año de gobierno.

Lo cierto es que a la administración Garzón la dejó el tren y está rezagada. Lo paradójico es que en un gobierno de izquierda el sueño de tener techo propio se supone más factible y realizable. Falta ver si el año que le queda es suficiente para recuperar el tiempo perdido.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.