01 septiembre 1997

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PODRA GANAR

A 80 días de la elección de alcalde en Bogotá Enrique Peñalosa se perfila como el candidato más opcionado para atajar a Carlos Moreno de Caro.

Faltan 80 días para la elección del alcalde de Bogotá. Sin embargo, a pesar de que el abanico de candidatos es muy amplio y algunos se acaban de lanzar, la contienda parece ya tener un perfil muy claro: ¿Quién atajará a Carlos Moreno de Caro?De la noche a la mañana este controvertido candidato s
econvirtió en el puntero en las encuestas. Hace poco tiempo no era más que un excéntrico educador que hacía populismo tapando huecos. En la actualidad, según una encuesta ordenada por SEMANA sobre la elección a la Alcaldía de Bogotá, ganaría las elecciones sobre candidatos de talla nacional como Rudolf Hommes, Jaime Castro, Carlos Ossa y Néstor Humberto Martínez. Este último no fue incluido en la encuesta de SEMANA por rumores de que se iba a retirar en el momento de realizarla . Sin la menor duda Carlos Moreno de Caro es un fenómeno político. Para llegar a ese grado de popularidad Antanas Mockus debió bajarse los pantalones ante una cámara de televisión. Moreno, a punta de populismo tradicional del que se consideraba superado por los requisitos de la política moderna, encabeza la encuesta con 27 puntos. Esto lo ha hecho sin apoyo de los medios de comunicación y con la animadversión de prácticamente toda la clase dirigente, la cual lo considera una amenaza. Aunque cualquier pronóstico a estas alturas es prematuro, la encuesta parece indicar que el candidato más opcionado para enfrentar con éxito a Moreno de Caro es Enrique Peñalosa. Desde hace varias semanas estaban prácticamente empatados en todas las encuestas. A veces les ganaba Antonio Galán, quien tradicionalmente ha encabezado los sondeos en las primeras etapas de los últimos procesos electorales. Pero curiosamente al acercarse el día de la elección Galán siempre cae. Y eso está sucediendo también en esta elección (ver recuadro). Por todo lo anterior, la recta final por la Alcaldía de Bogotá se anticipa como un mano a mano entre Enrique Peñalosa y Carlos Moreno de Caro. A pesar del equilibrio en sus fuerzas sus fuentes de apoyo son muy diferentes. Mientras en el estrato uno la intención de voto a favor de Moreno de Caro es del 49 por ciento, la de Peñalosa es tan sólo de 22. En estrato tres, Moreno de Caro tiene 41 por ciento contra 35 por ciento de Peñalosa. Por el contrario, en estrato seis, Moreno de Caro cuenta con un 20 por ciento de la intención de voto contra un 68 por ciento de Peñalosa.Detrás de ellos está una serie de personajes de talla nacional, como Jaime Castro, Rudolf Hommes, Néstor Humberto Martínez y Carlos Ossa. Igualmente hay unos pesos pesados del Distrito, como Enrique Vargas Lleras, y figuras promisorias como Juan Carlos Flórez. Pero la distancia entre todos estos y Peñalosa es muy grande. Sin contar a Galán, que figuraba de primero y está cayendo, si se toman los siguientes cinco candidatos más importantes, todos sumados no alcanzan a tener el porcentaje de Peñalosa. Es previsible que estos porcentajes cambien. Jaime Castro se acaba de lanzar y es un candidato muy sólido tanto en prestigio como en maquinaria. Rudolf Hommes en el Ministerio de Hacienda adquirió prestigio no sólo como economista, sino también como político. Para algunos es una figura de talla presidencial. Enrique Vargas Lleras tiene mucho talento político, un formidable apellido y la categoría de candidato oficial del Partido Liberal. Néstor Humberto Martínez y Carlos Ossa enfrentan dificultades electorales, pero serían excelentes alcaldes. Con un abanico de tanto calibre es seguro que los puntajes en las encuestas no se mantendrán estáticos. Unos tendrán que subir y otros que bajar. Sin embargo, con porcentajes de 3,5 y 8 para los candidatos más serios, no se ve muy claro cómo podrían en dos meses llegar a los niveles de 23 y 27 puntos que tienen Peñalosa y Moreno de Caro. Sobre todo si se tiene en cuenta que los dos punteros no son mancos como candidatos y también tienen posibilidades de subir.Y todo esto es sin tener en cuenta al Partido Conservador. Este se dividió la semana pasada entre las corrientes de la casa Gómez y la casa Pastrana. La primera, en cabeza de Enrique Gómez Hurtado, decidió apoyar a Moreno de Caro. Esto fue interpretado como un gesto de oportunismo por muchos e inmediatamente el pastranismo, e incluso algunos miembros tradicionales de la casa Gómez, decidieron buscar otro candidato. Lograron convencer al ex ministro Mauricio Cárdenas para que renunciara a Fedesarrollo y enarbolara la bandera azul (esta fue una decisión posterior a la encuesta de SEMANA y por ello no aparece el nombre del ex ministro). En todo caso la inclusión de Cárdenas garantiza que la atomización del voto será aún mayor y esto presentará un obstáculo adicional para que los que estén débiles en las encuestas se escapen del pelotón. Todo esto favorece a Moreno de Caro.
El populista
La gran pregunta es por qué le temen tanto. La respuesta no es fácil. Muchos candidatos por fuera del sistema, comenzado por Mockus, han despertado cierta desconfianza pero no tanta como este personaje. Mockus, a pesar de sus payasadas y de sus fallas como administrador, era un hombre responsable, moralmente no cuestionado y muy respetado académicamente. La fama que antecede a Carlos Moreno no es la misma. Se ha tejido alrededor de él una leyenda llena de interrogantes. Su plataforma política fue la Universidad del Trabajo, creada y dirigida por él, que por numerosas irregularidades fue cerrada por el Ministerio de Educación. Son muy pocos los casos en que esa entidad llega a los extremos de clausurar un centro educativo. Lo que es curioso es que ese hecho en lugar de trancar su carrera fue más bien el inicio de la misma. A partir de ese momento Moreno de Caro empezó a intensificar los trabajos comunitarios que desde la universidad se habían convertido en su base proselitista. Y aunque mucho se ha criticado esta modalidad de hacer política, la verdad es que produce resultados.
Ahora que los bogotanos sienten que el Estado no funciona y que el caos de la ciudad parece insoluble, no deja de llamar la atención un particular que por cuenta propia hace lo que debía hacer el gobierno. Moreno de Caro tapa huecos en las calles, repara alcantarillas, reparte agua gratis en los barrios, pone bancas, porterías y columpios en las zonas verdes, además de muchas otras cosas.Los bogotanos, frustrados con la pedagogía abstracta de Antanas Mockus, ven en Moreno de Caro exactamente lo contrario: resultados concretos. Estos resultados no serían suficientes para convertirlo en un personaje tan popular de no ser porque van acompañados de un catálogo de promesas. Estas incluyen construir un metro ligero en año y medio, acabar con la indigencia y la inseguridad en pocos meses, terminar con los trancones en siete meses y darle un vaso de leche con su respectiva mogolla todos los días a los niños pobres. Moreno no ha explicado cómo piensa hacer realidad estas promesas y quienes conocen de estos temas aseguran que no son viables. Sin embargo el populismo, aunque algo pasado de moda, funciona. El general Rojas y su hija María Eugenia fueron enormemente populares por cuenta de regalar mercados. Belisario Betancur llegó a la Presidencia a raíz de dos promesas que no eran cumplibles: entregarle a todos los colombianos una casa sin cuota inicial y educarlos a través de la universidad a distancia. El populismo a la larga fracasa, pero a corto plazo engancha.El palo no está para cucharasEl problema es que la situación de Bogotá es demasiado grave y el palo no está para cucharas. Los problemas de la capital son estructurales y solucionarlos no sólo no es fácil sino que requiere grandes sacrificios. Ofrecer un vaso de leche y una mogolla no resuelve problemas tan complicados como el de que la mitad de las nuevas construcciones de la ciudad siguen siendo piratas. Igualmente el hecho de que a Bogotá le entran 50.000 nuevos autos cada año, lo que hace que en poco tiempo la velocidad vehicular pueda llegar a ser similar a la de un peatón.
Enrique Peñalosa tiene una particularidad sobre la mayoría de los otros aspirantes a la Alcaldía. Se ha dedicado durante años a estudiar el tema de Bogotá. Su interés en éste no es reciente. Es el resultado de una persona que hace muchos años se fijó una meta, la Alcaldía de Bogotá, y gradualmente ha dado los pasos necesarios para cumplirla. De todos sus rivales el único que puede conocer mejor la problemática de Bogotá es Jaime Castro. Algunos de los otros pueden saber muchas más cosas que él, pero no sobre el tema urbano.Su interés en los asuntos urbanos nació en 1976 cuando su padre, Enrique Peñalosa Camargo, presidió la Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre el Hábitat en Vancouver. En esa época Peñalosa era universitario y se apasionó por el tema. De ahí en adelante se volvió un gomoso del asunto: asiste a conferencias, dicta clases, escribe artículos, tiene una biblioteca especializada y ha viajado a múltiples ciudades del mundo para estudiar soluciones específicas. Toda esta formación académica ha ido acompañada de un trabajo político, desde la subgerencia del Acueducto hasta la elección a la Cámara de Representantes por Bogotá en 1990.Peñalosa combina esta vocación política con una experiencia sólida en la administración pública y en el sector privado. Fue secretario económico del presidente Virgilio Barco, decano de la facultad de administración del Externado, presidente del Icav, gremio de las corporaciones de ahorro y vivienda, y presidente de la oficina en Colombia de la empresa internacional de consultoría gerencial Arthur D. Little.
Su programa está centrado en tres puntos básicos: seguridad, transporte y calidad de vida. Algunas de sus propuestas son bastante innovadoras y el producto de 15 años de machacar el tema. Por ejemplo, Peñalosa está convencido de poder transformar radicalmente el sistema de transporte en bus en Bogotá de manera que este servicio lo presten vehículos grandes, limpios, que sólo se detengan en los paraderos, de manera similar a sistemas que operan hace años en ciudades como Curitiba y Quito. Además está convencido de la necesidad y la viabilidad de construir conjuntamente con el gobierno nacional el metro. También propone la construcción de ciclovías permanentes. En lo que tiene que ver con la calidad de vida tiene propuestas ambiciosas que van desde la recuperación de los andenes para los peatones hasta la creación de grandes parques, como uno a lo largo de la cuenca del río Tunjuelo desde Usme hasta Bosa y otro con un sendero ecológico desde Usaquén hasta el embalse de San Rafael, en La Calera. A pesar de estas condiciones ni Enrique Peñalosa ni nadie tiene garantizada la Alcaldía de Bogotá. En la encuesta realizada por SEMANA se puede observar un fenómeno muy interesante. Peñalosa pierde ante Moreno de Caro en un campo de siete contrincantes por un margen de 27 a 23. Sin embargo, en un mano a mano entre los dos le gana por un punto (38-37). Es una ventaja demasiado frágil que se pierde ante la proliferación de candidatos. Algunos observadores políticos consideran que en la medida que se acerquen las elecciones en Bogotá se va a presentar el fenómeno del voto útil. Es decir, que la gente, en el momento de la verdad, aun prefiriendo a un tercero, tienden a votar por quien tiene una posibilidad real de ganar. Peñalosa cuenta con este fenómeno y algunos observadores no descartan que candidatos sin posibilidades se acaben retirando para no entregarle en bandeja de plata la Alcaldía a Moreno de Caro. En todo caso, con lo que está sucediendo, muchos lamentan que en las elecciones distritales no exista una segunda vuelta.

¿Quién es Carlos Moreno de Caro?
Hola hermano: espérame unos minutos. Es que tengo un asuntico aquí pendiente, pero ya estoy contigo. ¿Qué te vas a tomar?". Dos cosas llaman la atención en las palabras de Carlos Moreno de Caro: su acento y la excesiva confianza con que trata a su interlocutor. El acento medio costeño y medio paisa tiene su explicación en el hecho de que nació hace 51 años en Barranquilla y ahí vivió buena parte de su infancia. Lo paisa le viene de sus padres, ambos antioqueños. El padre era arriero, tumbador de montaña y madrugador; la madre, hacendosa y dedicada a las labores del hogar. De ellos heredó _dice_ el amor al trabajo y la suerte para los negocios:"Es que a mí me ha ido muy bien en la vida". La sede de su campaña está ubicada en una inmensa mansión de dos pisos del barrio La Merced, en la carrera 7ª con calle 35 de Bogotá. Está alfombrada casi en su totalidad y en las paredes cuelgan cuadros de pintores reconocidos. Hay quienes aseguran que la mansión podría costar unos 600 millones de pesos. "La compré cuando tenía precio de remate", dice.Moreno de Caro asegura que no sólo hace buenos negocios: también ahorra. Dice que gracias a su profesión de ingeniero industrial, graduado en Estados Unidos, ha asesorado a varias multinacionales devengando muy buen salario. ¿Cuáles empresas? Moreno de Caro dice que son muchas, pero que no da nombres porque "no quiero pecar de inmodesto".
El tema que menos le gusta es el del origen de su plata. Pero es por el que más le preguntan. "Por qué no le preguntan a los grandes empresarios de dónde sacan la plata para montar sus nuevas industrias. Además yo hago con mi plata lo que me dé mi santa gana". El coctel de sus propuestas populistas podría indigestar a cualquier persona menos al propio Moreno de Caro. "Todas son posibles. Yo las he puesto en práctica". Lo dice tan convencido que ha logrado persuadir a muchos. Según las encuestas, cuenta con el 27 por ciento del respaldo de los bogotanos. Mucha gente. Demasiada si se tiene en cuenta que es la misma persona que en las pasadas elecciones sólo sacó un poco más de 20.000 votos, el 2,68 por ciento de la votación total. Su candidatura asusta a más de uno. No tanto por lo que dice, sino por lo que podría hacer en caso de ser alcalde. "Lo malo de Moreno no es que prometa, lo malo es que le crean", dijo a SEMANA otro de los candidatos a la Alcaldía. campañas electoralesEl abanicoPocas veces se habían presentado tantos candidatos de tanto peso a competir por la Alcaldía de Bogotá.
Rudolf Hommes
Cuando Rudolf Hommes anunció que iba a lanzarse a la Alcaldía de Bogotá muchos creyeron que este cargo iba a dirimirse entre dos personas: Enrique Peñalosa y él. Este mano a mano no ha sido confirmado por las encuestas, en las cuales el ex ministro de Hacienda de César Gaviria aparece en la mitad del pelotón. Su prestigio y su hoja de vida son suficientes como para desempeñar cualquier cargo: PhD en administración de la Universidad de Massachusetts y magister en administración de empresas de la Universidad del Estado de California, asesor de la Junta Monetaria, consultor de importantes entidades financieras, entre ellas el Banco Mundial, ministro de Hacienda y recientemente rector de la Universidad de los Andes. Sin embargo uno de los grandes interrogantes, y a la vez uno de las mayores retos que tendrá durante la campaña, consiste en ver si su imagen de estadista de talla nacional se traduce en votos a nivel distrital.Pocos dudan que este hombre con cara de bonachón, sin pelos en la lengua y con los pantalones bien puestos es una autoridad en los temas económicos del país. Precisamente parte de su proyecto de gobierno se basa en la planificación de una estrategia económica a mediano y largo plazo en la cual las prioridades están en las reformas sociales, de seguridad y educación. Hommes no es un hombre de maquinaria sino de votos de opinión. Esto permite, en teoría, que sus electores tengan todavía un amplio margen de crecimiento. Sin embargo, faltando sólo tres meses para las elecciones, el recorrido parece largo y el tiempo corto.
Jaime Castro
Se lanzó oficialmente a la Alcaldía el mismo día en que se llevó a cabo la encuesta de Semana, por tanto su pobre resultado puede ser consecuencia de que su nombre no estaba en la mente de los electores bogotanos. A pesar de que se lanzó tarde algunos consideran su candidatura viable. Sus esperanzas radican en dos puntos: el recuerdo de su gestión como alcalde y el apoyo por parte de la maquinaria. Aunque su mandato no se caracterizó por tener altos índices de popularidad, es innegable que su gestión fue decisiva para la aprobación del Estatuto Orgánico de Bogotá en el Congreso y para sanear las finanzas del Distrito. El ex alcalde Antanas Mockus reconoció siempre que pudo llevar a cabo su proyecto de gobierno porque encontró plata con qué hacerlo. En cuanto a la maquinaria, Castro espera contar con la solidaridad de la gente que trabajó con él durante su administración y de los ediles y las Juntas Administradoras Locales _JAL_, cuya creación es indirectamente obra suya. Castro manejó la maquinaria tan bien en su momento que algunos le atribuyen a su mano invisible el triunfo electoral de Ernesto Samper en las elecciones presidenciales. La votación de Bogotá fue decisiva en el resultado. El ex alcalde lleva meses tratando de recomponer la organización electoral que manejó en esa ocasión. Sin embargo no es seguro que el solo hecho de haber sido alcalde de Bogotá sea una ventaja electoral para él. Nadie sabe si los bogotanos están de acuerdo con su frase de que es mejor un buen alcalde conocido que un mal alcalde por conocer.
Antonio Galán
A pesar de haber punteado en las encuestas hasta hace poco algunos bogotanos aún no tienen una imagen muy clara de Antonio Galán. La mayoría lo identifica simplemente como el hermano de Luis Carlos Galán. Otra parte de la ciudadanía lo ve como el ex gerente de la Empresa de Teléfonos de Bogotá _ETB_ al que en 1993 algunos miembros del sindicato levantaron en hombros después de negociar la convención colectiva con los trabajadores, hecho que en su momento causó cierto malestar dentro de la clase dirigente. Lo que pocos saben es que fue constituyente y que ha aspirado a la Alcaldía de la capital en dos oportunidades. No obstante, pese a haber estado al frente en algunos sondeos, la experiencia de las elecciones pasadas demostró que buena parte del apoyo que Galán muestra inicialmente en las encuestas se desinfla a la hora de votar.
Enrique Vargas Lleras
Enrique Vargas Lleras es el candidato oficial del Partido Liberal. Eso en otras épocas era garantía de triunfo. Ya no. La candidatura oficial es el resultado de una encuesta contratada por las directivas del partido en la cual no participó ningún peso pesado. Paradójicamente Vargas Lleras tiene apellido de voto de opinión pero su fuerza está en la maquinaria. Pero este delfín no le debe todo a su linaje. Ha ocupado cargos en los que ha demostrado sus capacidades para la administración pública. El hoy aspirante a alcalde ha sido director del Instituto Distrital de Recreación y Deporte _Idrd_, asesor del Ministerio de Gobierno, director del programa de educación para Colombia del Banco Interamericano de Desarrollo _BID_ y concejal de Bogotá. A este último llegó respaldado por la mayor votación que hubo para Concejo en las elecciones pasadas. Vargas es un político hábil que ha ganado una fuerza considerable a puro pulso. Además, en el Concejo demostró que tiene condiciones para moverse en el ambiente político y que conoce a fondo los problemas de la ciudad. Se ha caracterizado por su oposición a Antanas Mockus, a quien considera utópico. Vargas desea aterrizar la crisis de Bogotá. Los analistas consideran que es un político con mucho futuro, aunque a pesar de su calva lo perciben como un poco sardino para el segundo cargo más importante del país.
Néstor Humberto Martínez Es un hombre que se ha destacado en todas las posiciones que ha desempeñado. Lo ha demostrado en los diferentes cargos que ha ocupado. Salió con un balance positivo del Ministerio de Justicia, la Superintendencia Bancaria, la Junta Directiva del Banco de la República y la embajada de Colombia en Francia. Sin embargo la poca recordación que tiene su nombre entre los bogotanos demuestra que su buen desempeño en estos cargos nacionales no necesariamente sirve de plataforma para lanzarse de lleno al ruedo político distrital.Este candidato liberal independiente tiene a su favor, más que su hoja de vida, una extraordinaria capacidad gerencial. Su experiencia y su interés por mostrar resultados lo perfilan como un político ejecutivo que le serviría mucho al Distrito en las actuales circunstancias. Otro punto a su favor es la credibilidad que genera en los electores su excelente desempeño como Ministro de Justicia, cuando preparó el proyecto de ley para atacar la delincuencia urbana. Es el hijo de Humberto Martínez Salcedo, el actor que protagonizó al inolvidable 'Maestro Salustiano Tapias' en el programa Sábados Felices.
Carlos Ossa Escobar
Es uno de los candidatos con una de las hojas de vida más amplias en cargos públicos: viceministro de Agricultura, director del Plan Nacional de Rehabilitación, consejero presidencial para la paz, constituyente, codirector del Banco de la República y concejal de Bogotá. Sin embargo la imagen más fresca que se tiene de él es de 1993, cuando las autoridades lo detuvieron porque hallaron varios gramos de marihuana en su maletín. Este hecho dio origen a un escándalo que terminó con su renuncia como codirector del Banco de la República. Pese a lo grave que puede parecer este impasse para muchos, lo cierto es que el asunto del 'cacho' representa para Ossa lo mismo que la bajada de los pantalones para Antanas Mockus: un destello fugaz pero inolvidable de popularidad.Esta es la segunda ocasión en la que Ossa intenta llegar a la Alcaldía . La primera vez fue en 1988 y contó con el apoyo de Ernesto Samper, Luis Carlos Galán y Julio César Sánchez, quienes conformaron la famosa coalición conocida como Sagasa. Ni siquiera el respaldo de estos pesos pesados fue suficiente para llegar al Palacio Liévano. Pues con la división ganó Andrés Pastrana.
Juan Carlos Flórez
El historiador Juan Carlos Flórez no será el próximo alcalde de Bogotá pero desde ahora puede decirse de él que es la revelación de esta campaña. Los medios de comunicación notaron por primera vez su presencia cuando, en la pasada campaña por la Alcaldía Mayor, se quitó la camisa durante una conferencia de Antanas Mockus y exhibió su pecho con una bicicleta pintada. Desde ese entonces, en todas sus presentaciones en público, ha hecho un especial énfasis para que existan más ciclovías en la ciudad. Una de las cosas que más ha llamado la atención de los bogotanos es su pelo largo, con cola de caballo, sus jeans desteñidos y su chaqueta de universitario que no corresponden a la imagen de un concejal tradicional y mucho menos a la de un candidato a la Alcaldía. Sin embargo, más allá de su facha despreocupada, quienes lo conocen han encontrado en Flórez una persona estructurada, con ideas claras sobre lo que debe hacerse en Bogotá, con un carisma personal y una elocuencia que le han merecido el calificativo de ser uno de los mejores concejales de la ciudad. Antes de llegar al Cabildo Distrital Flórez fue profesor, promotor de la Constituyente, miembro del Congresito y desde 1994 está dedicado a estudiar a Bogotá. Según él, si llegara a ser elegido alcalde su administración aplicaría la autoridad con firmeza y trabajaría en crear una cultura por la no violencia.
Otros aspirantes
Dimas Rincon es uno de esos liberales que le han dedicado toda su vida al servicio del Distrito pero que nunca llegaron a obtener el reconocimiento y el respaldo de las mayorías para ocupar los grandes cargos. Nació hace 47 años en El Socorro, Santander, pero desde los 7 años vive en Bogotá. Es humanista de la Universidad del Rosario, politólogo de la Javeriana y diplomado en planeación y gerencia estratégica de la Universidad de la Salle. Las prioridades para este liberal, con más de una década de experiencia como concejal de Bogotá, son el empleo, la seguridad y el medio ambiente.
Luis Fernando Rosas
Este abogado inició su vida política hace más de 15 años trabajando con el Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán. Su desempeño en cargos públicos ha estado relacionado con asesorías a diferentes organizaciones. Su plan de gobierno se basa en la concertación, con la cual pretende adelantar un proceso integral de seguridad, salud, educación, empleo y cultura. Se presentará como liberal independiente.
Jose Vicente Molano
Es el candidato de la tercera edad y los pensionados. Su propuesta incluye la creación de comités técnicos de trabajo que permitan una alta productividad, reduciendo la jornada de ocho a seis horas. Su relación con el sector público se ha orientado hacia las asesorías en varios institutos y a la docencia.
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