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| 11/28/2014 12:00:00 AM

El enigma que rodea la muerte de la porrista

Luisa Fernanda Ovalle fue asesinada en un parque de Bogotá. Un año después, la investigación no avanza.

Hace un año la fiesta del fútbol se empañó por la muerte de una de las entusiastas porristas que con sus bailes y cantos engalanan los juegos de Millonarios en El Campín. Se trata de Luisa Fernanda Ovalle, una joven de ojos coquetos y amante del fútbol, que fue asesinada con un arma blanca cuando en la noche del 30 de noviembre se dirigía a su residencia en el barrio Castilla, en el occidente de la capital.

Luisa Fernanda, quien en el momento de su muerte tenía 18 años y estudiaba Ciencias Políticas en la Universidad San Buenaventura, murió a causa de varias heridas que le propinó un hombre que no se ha podido identificar, a pesar de varias pruebas recogidas por la Policía.

En un principio las autoridades aseguraron que descartaban un robo ya que junto con su cuerpo fueron hallados todos sus objetos personales. Un año después del asesinato, el enigma por la muerte de la bella joven se mantiene.

La Policía ha hecho el énfasis en este caso, pero sin resultados. A pesar de las pistas y las imágenes de las cámaras de video, no se ha podido ni siquiera hacer un retrato del presunto agresor. De él se saben sólo generalidades, que es un sujeto alto entre 1,70 y 1,80 delgado y de tez blanca.  

Una de las razones para no poder establecer la identidad es que las imágenes de las cámaras de seguridad no son claras y eso ha impedido que los investigadores puedan diseñar un perfil. La oscuridad de la noche, a lo que se suma la escasa visibilidad por la lluvia, no permite tener una imagen nítida del sujeto que habría cometido el crimen.

Tras la muerte, incluso la Policía logró hacer el trazado de la ruta de escape de presunto asesino. En las imágenes reunidas por 35 cámaras de seguridad se ve cómo el hombre cruza calles y en un momento se agacha presuntamente para abandonar el cuchillo. Incluso, en el lugar del asesinato se encontró una chaqueta negra con el número 32 en su parte anterior.  

En abril de este año, la Policía reveló otros videos de cámaras de seguridad en los que aparecía un hombre en bicicleta que pudo haber visto al asesino de Luisa Fernanda. De esta persona tampoco se sabe nada y se sospecha que puede ser cómplice del crimen.   

Ya que las imágenes de las cámaras no han ayudado a la investigación, las autoridades se han concentrado en otras evidencias que incluyen indagaciones fuera de Bogotá. Trabajan en estudios técnicos en los elementos encontrados en la escena del crimen.

Es más, el director de la Sijín, coronel Javier Barreto, descartó que la investigación no haya avanzado. “Por las circunstancias del homicidio han sido dispendiosas las actividades de Policía Judicial”.

Un año después del asesinato, de nada ha servido la presión de la familia que incluso, ofreció una recompensa y suplicó a quien conociera al hombre para que este fuera delatado.  

A lo largo de la investigación la Policía Metropolitana ha aumentado la recompensa de 50 a 70 millones de pesos para con ello motivar la entrega de información. Pero este único recurso no ha funcionado y las autoridades parecen encontrarse en un callejón sin salida, pues poco han podido hacer con las pistas halladas.

¿Quedará impune su muerte? Esa es la pregunta que familiares y amigos les hacen a las autoridades un año después del homicidio y continúa pasando el tiempo. Por ahora, la respuesta también es un enigma.
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