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| 2/19/2011 12:00:00 AM

Política de carriel

El rompecabezas electoral ya se empezó a mover en Antioquia y, a diferencia de lo que podría pensarse, en la plaza de Uribe el panorama no está fácil para el uribismo.

Aunque todos los reflectores están puestos en la incipiente campaña por la Alcaldía de Bogotá, Medellín está que arde con rumores electorales, posibles alianzas entre distintos partidos y candidaturas que surgen cada día que pasa.

En disputa está nada más y nada menos que la segunda ciudad más importante del país, con más de dos millones y medio de habitantes y un presupuesto de tres billones de pesos. Más que eso, la ciudad de la eterna primavera es un importante centro de negocios. Desde el punto de vista político, Medellín y Antioquia son el bastión más fuerte que conserva el uribismo. En esta región, el expresidente Álvaro Uribe goza de una altísima popularidad y lealtad entre los seguidores paisas. Y, sin embargo, las últimas dos administraciones de la capital -de Sergio Fajardo y Alonso Salazar- han creado en la ciudad un clima más abierto a otras corrientes. La competencia será difícil y nada está cantado.

El carácter impredecible de las próximas elecciones se corrobora por el hecho de que la ciudad no atraviesa por su mejor momento. Aunque el alcalde actual, Alonso Salazar, goza de una aprobación de 70 por ciento según la última encuesta de Invamer-Gallup, la creciente percepción de inseguridad, las peleas entre bandas y combos por el control territorial de la ciudad, la parálisis de movilidad, la cultura de la ilegalidad y el desempleo van a estar en las mentes de los electores y serán determinantes fundamentales de sus votos. Por lo pronto, y aunque falta mucha tela por cortar, se perfilan dos bloques políticos que se enfrentarán en un pulso duro y complejo.

En el campo uribista, en el que juegan el Partido de la U y el Partido Conservador, el panorama no está definido. Muchos nombres suenan, pero aún no se ha acordado el mecanismo para elegir un candidato, y lo único seguro es que el Partido de la U se encargará de dar la batalla por la Alcaldía, mientras el Partido Conservador se concentra en conservar la Gobernación, actualmente en manos de un azul, Luis Alfredo Ramos.

"El mejor escenario sería que el candidato apareciera en el tarjetón con los logos de ambos partidos", afirma Gabriel Jaime Rico, empresario de origen conservador que aspira a la Alcaldía. Por lo pronto, suenan, además de Rico, el joven concejal Federico Gutiérrez, el empresario Juan Felipe Campuzano, el exrepresentante a la Cámara y exviceministro de Protección Social Carlos Ignacio Cuervo y el exdirector del Sena Darío Montoya. A este partidor se podría sumar el exalcalde Luis Pérez, quien, aunque hizo un interesante trabajo independiente de recolección de firmas, está muy interesado en ser el candidato de la Unidad Nacional. Pérez tiene la ventaja de haber sido alcalde de Medellín y conocer de primera mano el día a día de la ciudad, pero lleva más de tres años desaparecido del terreno político y ni siquiera ese tiempo ha podido borrar los rumores y denuncias de corrupción de su periodo.

Sin embargo, Pérez -quien está en conversaciones con el asesor político J.J. Rendón- es el que sale mejor librado de este ramillete de aspirantes. Cuenta con un 22 por ciento de intención de voto según una encuesta realizada para CM& por el Centro Nacional de Consultoría, mientras que los demás aspirantes no superan el 6 por ciento.

La gran pregunta es qué hará el expresidente Uribe: si se decide a hacer un guiño y, si lo hace, a quién beneficiará. Por ahora se da por hecho que, aunque tiene buena relación con todos los precandidatos, Uribe decida apoyar a Darío Montoya, con quien trabajó mano a mano durante toda su administración. Mientras algunos comentan que esa jugada sería un error táctico, otros dicen que ya no es fundamental contar con el sello del exmandatario. "A todos les gustaría contar con el apoyo de Uribe, pero él solo ya no define; ayuda, pero ya no es fundamental", asegura un conocedor de la política local.

El otro bloque estaría liderado por el Partido Liberal. No es un secreto que las toldas rojas conservan un importante capital político en Medellín y en esos terrenos ya se barajan varios nombres. El exgobernador de Antioquia y fórmula presidencial de Rafael Pardo, Aníbal Gaviria, sería su carta más fuerte. En la encuesta de CM&, Gaviria encabeza la lista de aspirantes, con un 29 por ciento de intención de voto, seguido por Luis Pérez. Gaviria cuenta con juventud, carisma, un buen desempeño en la Gobernación y también muchos recuerdan a su hermano Guillermo, quien estuvo secuestrado por las Farc y murió en un intento de rescate.

La carta de Gaviria sería más fuerte si se concreta la anunciada llave con Sergio Fajardo, quien aspirará a la Gobernación de Antioquia por el Partido Verde. Ellos ya trabajaron juntos en el pasado, cuando Fajardo era alcalde de Medellín y Gaviria gobernador de Antioquia, y ahora buscarían repetir la dupla a la inversa. Son buenos amigos, tienen visiones semejantes sobre la política y es un hecho que se han sentado a conversar sobre el tema electoral. Otra opción de los verdes para la Alcaldía, en caso tal de que la llave no resulte, es el exsecretario de Desarrollo Social de Medellín, Jorge Melguizo, quien ya puso su nombre a consideración de las directivas del partido.

Y esa misma llave también le podría complicar el caminado a Gaviria dentro del partido. Algunos sectores no le perdonan que haya apoyado a Mockus en la segunda vuelta presidencial y no ven con buenos ojos una alianza con los verdes. Por esto mismo, otros nombres han empezado a tomar fuerza en el sonajero liberal y, según el coordinador del ala de concertación del partido, Jorge Mejía, estos anhelos tienen como único propósito atravesársele a Gaviria en su aspiración de ser alcalde de Medellín.

Lo cierto es que el joven concejal Bernardo Alejandro Guerra ya oficializó su precandidatura y le pidió al director del partido, Rafael Pardo, que defina las reglas de juego. Y en estos últimos días también se hizo pública la aspiración de la concejal Aura Marleny Arcila, quien goza del respaldo de un importante número de congresistas de la colectividad. Aunque no se ha decidido el mecanismo para escoger al candidato, varias facciones del partido están pidiendo que se logre un consenso o que se concrete una encuesta para no desgastar al partido con una consulta interna.

El panorama no es mucho más claro en la competencia por la Gobernación de Antioquia. La captura por parapolítica del exsenador y barón conservador Óscar Suárez Mira, un peso pesado para reemplazar a Ramos, pateó el tablero y obligó a los partidos a reorganizar sus fichas. También ha sonado Álvaro Vásquez, muy cercano al actual gobernador, pero su nombre no genera consenso en el Partido Conservador. Lo más probable es que legitime su aspiración por firmas.

Otro que podría entrar al ruedo conservador es Juan Gómez Martínez, todo un peso pesado: exembajador, exministro, exgobernador de Antioquia y exdirector de El Colombiano. Aunque ya tenía planes de retiro y jubilación, podría dar una gran sorpresa. También suenan, sin mucha fuerza, Óscar Darío Pérez y Roberto Hoyos. Por los lados de La U suena Carlos Mario Estrada, un joven empresario no muy conocido que hasta hace poco ocupaba la presidencia de Edatel. Aunque se dice que es una buena persona, otros dudan que tenga el peso necesario para entrar en esta competencia tan reñida.

Lo único seguro, por ahora, es que Sergio Fajardo será la carta de los verdes para la Gobernación. Fajardo ya está recorriendo municipios, armando equipos y concentrándose en una de sus obsesiones: innovar en la política. "Nos toca enfrentar las tulas de plata con pasión, inteligencia e innovación", afirma el candidato, y cuenta que su campaña va viento en popa y que el sello verde está más vivo que nunca. Fajardo es favorito. Sin embargo, el volumen de la votación, la importancia estratégica de Antioquia y su importancia para el uribismo vaticinan una competencia ardua para todos. Nadie tiene algo asegurado.
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