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| 2/3/2011 12:00:00 AM

Polo Democrático: cómo jugará en la carrera electoral

Tres desafíos tiene el partido: mantener su influencia en Bogotá, y su unidad, y sobreponerse a los embates contra sus dirigentes. Juegan en su contra la imagen de la administración de Samuel Moreno y la deserción de Petro.

El efecto de los escándalos de corrupción en la administración de Bogotá, la consecuente salida de Gustavo Petro y lo que la dirección del Polo Democrático llama la “campaña de desprestigio”, se verá en las elecciones de octubre.

De hecho, no sólo está en juego su unidad, sino la capacidad de influencia que hasta ahora había logrado.

Este fin de semana, la Dirección Nacional del Polo, integrada por 265 delegados, se reunirá para definir si hará alianzas con otras fuerzas políticas, el mecanismo de elección de los posibles candidatos, la elección del presidente y del secretario general de ese partido, entre otros temas. Por lo pronto, la organización ya anunció que no hará ningún acuerdo con los partidos afines al uribismo, lo cual supone coherencia con la decisión de mantenerse en oposición a la mesa de unidad nacional del gobierno central.

No obstante, un sector de la dirigencia propondrá que en algunos lugares donde el Polo no es mayoría el partido celebre alianzas para conquistar las alcaldías y los concejos municipales, entre otros cargos.

Lo que ocurra en las elecciones y durante la campaña es de suma importancia, no sólo para la organización, sino para la izquierda. En palabras del politólogo Javier Duque, de la Universidad del Valle, “lo que vamos a ver es si la izquierda vuelve a la marginalidad política o no”.

La historia más reciente del Polo Democrático ha sido de fracturas, contradicciones internas y derrotas electorales. El capítulo más reciente fue la salida de Gustavo Petro, quien fue el candidato del partido a las elecciones del 2010.

Petro, junto al senador Luis Carlos Avellaneda y al concejal Carlos Vicente de Roux, elaboró un informe que dio cuenta de la concentración de la contratación de la administración distrital en pocas manos. Sus denuncias provocaron una reacción adversa en la dirección del partido y, como era previsible, Petro terminó por fuera de la organización.

Sin embargo, Avellaneda y De Roux permanecen en el Polo, en representación de la Corriente Democrática. Por esta razón, el encuentro de este sector con el anapista, de los hermanos Samuel e Iván Moreno, y con otros como el MOIR o el Partido Comunista, redefinirá el norte del partido.

La Alcaldía de Bogotá

Uno de los desafíos más grandes que tiene el Polo es conservar su fortín electoral en Bogotá, después de dos administraciones en las que ese partido ha salido ganador. Sin embargo, las críticas por los problemas de movilidad en la ciudad, la presunta existencia de un “cartel de contratación” y los rumores de corrupción en el seno de la administración, serán las desventajas más grandes con las que arranque el partido.

De Roux, quien buscará postular su aspiración a la Alcaldía de Bogotá, aduce que la permanencia de algunos militantes del Polo depende de lo que suceda en el proceso de selección de los candidatos.

“Si el Polo no opta por las consultas abiertas, sino por las candidaturas por aclamación o por el control mayoritario de la maquinaria política, los espacios democráticos se cerrarían y habría que pensar las cosas”, sentenció.

Hasta ahora, no está claro cuál será el mecanismo de elección de los candidatos del partido, tampoco quiénes irán una eventual consulta. Sin embargo, además de De Roux, suena para la Alcaldía el nombre de la actual presidenta del partido, Clara López, pero ella aún no se ha pronunciado en ese sentido. Quien no ha demostrado interés es el excandidato presidencial Carlos Gaviria Díaz, a quien un sector del partido le pidió que se presentara a la competencia. El exmagistrado, el pasado 31 de enero, en una entrevista con Yamid Amat, dijo que no aspiraba a la Alcaldía, aunque seguiría acompañando a su partido.

La Alcaldía de Bogotá ha sido la bendición del partido, pero también su lastre. En eso coinciden sus críticos, pero también sus propios militantes.

Esta semana el representante Iván Cepeda, del Polo Democrático, escribió una columna de opinión titulada "Fueron necesarios cien años", en la que además de recordar las vicisitudes de la izquierda y la persecución que han sufrido algunos de los militantes de ese partido, no desconoce errores que ha cometido la organización.

Más que un mea culpa, se trata de una carta reflexiva en la que reconoce que el partido ha tenido que sortear tres duras pruebas. Dos de ellas son producto de sus propias decisiones: “La gestión de la Alcaldía de Bogotá ha estado en el ojo del huracán -dice Cepeda- por los numerosos contratos de obras públicas”, y “por los costosos retrasos que ha tenido la administración en la ejecución de las obras que ha emprendido”. Sin embargo, no menciona la palabra corrupción.

En una entrevista publicada por Semana.com después de que se retiró del partido, el excandidato Petro señaló que el problema no era que el alcalde Moreno hubiera hecho algo ilegal, pues eso lo decidirán las autoridades. En su criterio, el problema es que hubo una concentración de la contratación que, a su juicio, “es una ruptura completa con el ideario de izquierda, que busca lo contrario”.

Por esta razón, un sector del partido argumenta que para salir de la crisis por el desprestigio mediático es necesario distanciarse de la administración distrital. “Es que Moreno no ha gobernado con el partido, y por eso no se le puede achacar a la dirección del Polo la debacle”, dijo uno de los militantes.

No obstante, otro sector del partido ya ha dejado ver cuál será su estrategia: enfatizar en los logros de la cobertura en salud y educación de la administración. “Tenemos el reto de visibilizar los extraordinarios logros del Plan de Desarrollo del Polo en Bogotá. ¿Qué otro Distrito, departamento o municipio en la actualidad puede mostrar un cúmulo semejante de logros? El 70 por ciento del presupuesto destinado a inversión social, 1.300.000 alumnos estudiando gratuitamente del grado 1 al 11, con apoyo alimentario escolar...”, dijo Clara López en una entrevista publicada por el diario El Heraldo, de Barranquilla, a comienzos del año.

El director del grupo de investigación de partidos políticos de la Universidad Nacional, David Roll, argumentó que en este segundo período de gobierno del Polo en Bogotá se despertaron muchas expectativas. “Aunque hay fracasos visibles, y también logros no tan visibles, la izquierda siempre ha sostenido un ideal de justicia social que es incompatible con la corrupción”, dijo.

En su criterio, para que los partidos convoquen seguidores deben ofrecer ideas diferentes, y en este momento, partidos como el Liberal y el Verde defienden ideas que son de izquierda. “Si una de las ofertas de la izquierda es la lucha contra la corrupción, le va a quedar muy difícil al Polo levantar esa bandera”, dijo.

Las contradicciones internas

Cepeda señaló como un segundo factor que puso a prueba al partido “las diferencias internas”.

No se puede olvidar que el Polo Democrático ha sido la suma de muchos sectores de izquierda. La última fusión fue en el 2005, cuando el Polo Democrático Independiente (PDI), en el que estaban Luis Eduardo Garzón (hoy del Partido Verde), Gustavo Petro (exmilitante) y los hermanos Samuel e Iván Moreno, se unió con el movimiento Alianza Democrática, liderado por el exmagistrado Carlos Gaviria. Hoy ni Petro, ni Garzón están en sus filas.

Por esta razón, para el profesor Duque, en las próximas elecciones otra vez estará en juego la esquiva unidad del partido. “El Polo tendrá que hacer una apuesta por reconciliar sus sectores que también están en ebullición a nivel local”, dijo. El politólogo de la Universidad del Valle anotó que ya hay rumores de que algunos exmilitantes buscarán los escaños del poder recolectando firmas y no inscribiéndose en el Polo.

El problema de la unidad de la izquierda en Colombia ha sido de vieja data. Una de las razones por las que se logró aglutinar en el Polo fue por el efecto de la Reforma Política del 2003, que aumentó el umbral de votación para que los partidos pudieran existir jurídicamente.

La propia Clara López escribió recientemente en una ponencia presentada en el Foro de Partidos Políticos Latinoamericanos que “los sectores de la izquierda democrática se han caracterizado por su dispersión y su incapacidad de llegar a acuerdos duraderos”.

En su criterio, “el Polo Democrático ha superado, hasta ahora con pronóstico reservado, esa falta de cohesión y ha logrado la unificación de la mayor parte de los sectores de la izquierda civilista”.

El investigador David Roll explicó que en Colombia existen dos izquierdas democráticas que hasta ahora habían militado en el Polo: una más ortodoxa, tradicional, que no está dispuesta a ceder, y otra que tiende más a la búsqueda de acuerdos con otros sectores, que le es más fácil negociar.

En cambio, para el profesor Duque, el problema de la unidad en el Polo se debe a la presencia de grandes figuras políticas y al personalismo de cada una de ellas.

Lo que está claro es que, nuevamente, la unidad se pondrá a prueba en las próximas elecciones, en las que la agenda política ya no estará determinada por las preocupaciones de orden nacional, sino local.

La “campaña de desprestigio”

El Polo Democrático ganó en dos ocasiones consecutivas la Alcaldía de Bogotá, cargo que es considerado el más importante del Ejecutivo, en un país en el que la izquierda tradicionalmente ha sido vapuleada y marginal. Además, en el 2006 sacó una votación histórica cuando Carlos Gaviria Díaz obtuvo 2.609.412 sufragios en las elecciones presidenciales.

Sin embargo, hoy vive uno de los momentos más difíciles de su historia. Parte de la crisis, explicó el politólogo Carlos Guzmán, de la Universidad del Norte, se debe al costo que implica estar en la oposición. “Hay un dicho que dice que del árbol caído todo el mundo hace leña”, dijo el politólogo. “Como factores de desestabilización, a la salida de personajes importantes del Polo se suman las “chuzadas” y señalamientos en contra de sus militantes y la exclusión a la que ha sido sometido”, agregó.

El partido, por su parte, ha resaltado que, en parte, la crisis de debe a que “ha sido víctima a través del espionaje, campañas sistemáticas de desprestigio de toda índole y el asesinato político”, dijo Cepeda. En el 2010, por ejemplo, la organización contó 13 líderes asesinados.

No obstante, la época de eliminación de los líderes de izquierda parece parcialmente superada si se compara con lo ocurrido con la Unión Patriótica. Por eso hay quienes creen que más que a los factores externos al partido, su crisis se debe a la falta de una estrategia de consolidación y de capacidad para conectarse con los problemas regionales, de conquistar el electorado.

Para el investigador David Roll, “es muy importante que exista un partido de izquierda en Colombia, fuerte, con opción de poder. Sobre todo en un país en donde existe un sector de izquierda armada. El desastre del Polo no sólo afecta a la izquierda, sino también a los demás partidos y el debate político”.

Para Roll, es importante que las diferencias se decanten y que se definan las identidades de cada sector, si es necesario, que surjan dos partidos, pero nunca que la izquierda desaparezca. Por su parte, Guzmán considera que la presencia de un partido de oposición es muy saludable no sólo para el sistema electoral, sino como mecanismo de control.

Los analistas coinciden en que el Polo no va a desaparecer, a pesar de su crisis, su juventud y sus tensiones internas, pero sí se va a tener que redefinir para seguir influyendo. Las próximas elecciones representan un reto muy grande, más cuando la competencia local es con los partidos tradicionales, que tienen mayor fuerza en las regiones y una maquinaria que funciona.
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