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| 8/27/2014 12:00:00 AM

“Aquí es muy seguro. Ni siquiera hay ladrones”

Así fueron los últimos días en prisión de John Jairo Velásquez Vásquez, ‘Popeye’, jefe de sicarios de Pablo Escobar.

Horas antes de volver a acariciar la libertad, John Jairo Velásquez Vásquez, alias ‘Popeye’, jefe de sicarios del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria, valoró enormemente la seguridad que sentía en la cárcel de Cómbita, Boyacá, en donde estuvo 10 de los 24 años que pasó tras las rejas: “Aquí es muy seguro. Ni siquiera hay ladrones”.

Foto: León Darío Pelaéz / SEMANA

A pesar de su interminable rosario de crímenes, ‘Popeye’ se sentía allí confiado y reivindicaba este lugar porque creía, como en efecto ocurrió, que no sufriría ni un rasguño. Era el único habitante del Pabellón de Recepciones, el lugar de llegada de los presos de máxima seguridad. Pasaba las horas hablando con los guardias y con las trabajadoras sociales que le daban clases de temas tan disímiles como la Biblia o educación sexual. Asumió con tanto rigor su formación que obtuvo una veintena de diplomas que guardaba con satisfacción en una carpeta plástica.
Quien quisiera acercársele debía pasar por cinco puestos de seguridad con escáneres, sentarse en una silla eléctrica que detecta metales, y dejar joyas, relojes, correas y plata. Todo se queda afuera... "aunque aquí no hay ladrones", dicen en chiste los guardias. Las paredes de Cómbita son de cemento crudo, el cielo de los patios está cubierto con rejas y la temperatura adentro, en ocasiones, se mide en grados bajo cero.

Foto: León Darío Pelaéz / SEMANA

Y allí estaba ‘Popeye’, uno de los pistoleros más sanguinarios del cartel de Medellín y quien este martes obtuvo la orden de libertad condicional al haber cumplido tres quintas partes de su condena.
‘Popeye’ ha reconocido varias veces que asesinó directamente a, por lo menos, 300 personas y que como jefe de los matones de Escobar coordinó alrededor de 3.000 homicidios más en los años 80 y 90, como parte de la guerra del cartel de Medellín contra el Estado y contra mafias rivales, en particular el cartel de Cali.
Entre las víctimas reconocidas por Velásquez está el entonces procurador General de la Nación Carlos Mauro Hoyos, secuestrado y asesinado por él mismo en enero de 1988, numerosos magistrados, jueces, periodistas y policías que se opusieron al imperio criminal de Escobar y al cartel de Medellín.

Foto: León Darío Pelaéz / SEMANA

Desde el pasado fin de semana la Policía y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) habían reforzado la vigilancia en el penal y sus alrededores a la espera de la salida de alias ‘Popeye’, que finalmente se concretó este martes.
Velásquez, que ha dicho que teme por su vida, solicitó en las últimas horas una mediación de la Defensoría del Pueblo para garantizar su integridad al salir de la cárcel.
Antes de salir, Velásquez le dijo a SEMANA  que cuando saliera de la cárcel le gustaría trabajar dando conferencias a los jóvenes para que no caigan en el mismo error que él cometió, de trabajar para las mafias del narcotráfico y convertirse en uno de sus peores matones. Y se mostró esperanzado en que no le iba a pasar nada (lea la entrevista completa). Sin embargo, sabía que fuera de prisión había riesgos porque, al fin y al cabo, el único lugar absolutamente seguro era en este espacio donde estuvo tranquilo. 

Foto: León Darío Pelaéz / SEMANA
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