Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2000/10/23 00:00

Por qué Cali

El secuestro masivo de la vía al mar muestra que la capital del Valle es la primera gran ciudad donde se libra la guerra abiertamente. ¿Cómo ocurrió esto?

Por qué Cali

Además de buen conversador, de hacer gala de su cultura y de tener título universitario en humanidades, ‘El Viejo’ o ‘Silvio’ es un hombre con grandes ambiciones. Ahora aspira a ser miembro del Comando Central, Coce, del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

De los cinco integrantes, ‘Nicolás Rodríguez’, ‘Antonio García’ y ‘Pablo Beltrán’ tienen fijo el puesto mientras que en cuestión de semanas posiblemente se removerá a ‘Oscar Santos’ y ‘Ramiro Vargas’. ‘El Viejo’ llega pisando fuerte pues tiene una carta de presentación difícil de emular: el secuestro masivo de los feligreses de la iglesia La María y el reciente de 90 personas en el kilómetro 17 de la vía que conduce de Cali a Buenaventura.

Aunque para muchos observadores estas acciones de terrorismo le restan poder político al ELN dentro de la organización nadie discute que son una abundante fuente de financiación. ‘El Viejo’, un hombre de 35 años, resuelve de un plumazo cualquier discusión ideológica sobre los efectos de estas acciones: “Al 80 por ciento de los colombianos no nos debe dar pena el burgués caído”.

Y lo que él llama burgueses son gran parte de los 2.200.000 habitantes de Cali, la ciudad que él divisa con absoluta nitidez desde el Parque Natural de Los Farallones. “¿Sabe qué era lo que más me sorprendía?, le dijo un secuestrado que padeció varias semanas allí al gobernador del Valle, Juan Fernando Bonilla Otoya, que desde mi sitio de cautiverio yo veía su despacho”.

La ambición de ‘El Viejo’ y sus 120 hombres, que según cifras del Ejército Nacional lo acompañan en el frente José María Becerra, mezclada a las ideales condiciones que ofrece para la guerra de guerrillas el escenario natural de Los Farallones, han aumentando la intensidad del conflicto en esta ciudad. Cali se extiende a lo largo de esta tupida cadena montañosa. Para entrar allí hay varias vías que el ELN ha convertido en corredores seguros para su retirada, pues en menos de 25 minutos se pasa de los 800 metros sobre el nivel del mar a los 3.000 metros de altura en un escenario de niebla y selva húmeda tropical. Este factor explica la fácil huida de los guerrilleros con sus víctimas. Así lo hicieron cuando secuestraron a los feligreses de la iglesia La María y ahora con los rehenes de la vía al mar.



Estrechar el cerco

Para el ELN es vital mantener el cerco sobre Cali. No sólo porque en su filosofía está la consigna de llevar la guerra a los grandes núcleos urbanos sino como una respuesta contundente en el pulso que libran con las Farc por el control estratégico del departamento del Valle. Y qué mejor que la propia capital para demostrar su fortaleza.

La diferencia por número de hombres es abismal pero a nivel de impacto sicológico el ELN le ha tomado una considerable ventaja a las Farc. En total en el Valle el ELN tiene 200 hombres —en los frentes José María Becerra y Luis Carlos Cárdenas— que se mueven como pez en el agua por Los Farallones. Mientras las Farc tienen 2.000 militantes, según estimativos de los servicios de inteligencia del Ejército.



En busca del control

En este escenario de la pelea por Cali y sus alrededores los paramilitares no han querido quedarse atrás. El 31 de julio del año anterior fusilaron en La Moralia al suegro y la cuñada de ‘Oscar’, un importante guerrillero de la columna Víctor Saavedra de las Farc. Al asesinato de los dos familiares del insurgente siguió una cadena de crímenes con la que los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) anunciaban tal como está escrito en numerosas paredes el bautizo del Frente Farallones y los bloques Pacífico y Calima.

La disputa por el control de Los Farallones, considerado como una de las reservas forestales más hermosas y con mayor biodiversidad del planeta, es a muerte. Por eso el secretariado de las Farc decidió mandar a Jorge Torres Victoria, alias ‘Pablo Catatumbo’, para que disputara el terreno.

Nacido el 19 de marzo de 1953 en Cali y con una experiencia de 24 años en las Farc, ‘Catatumbo’ sabe que la guerra será dura por lo que, según un informe del DAS, escogió a 600 experimentados combatientes para librarla y entró optimista porque conoce la región como la palma de su mano.

El problema para él está en el escaso trabajo político que tiene en la capital. Lo que no ocurre con el ELN, que hasta el viernes de la semana pasada tenía una sólida red urbana. Ese día, sin embargo, la Policía le asestó un golpe que puede tener severas consecuencias para la fortaleza del movimiento al capturar a Rubén Darío Gómez, Gerardo Camacho y Marta Rengifo, sindicados por la Policía de ser de la red de inteligencia del ELN en Cali. Camacho, según la policía, era jefe de los comandos urbanos de asalto en Barrancabermeja, desde donde fue trasladado a la capital del Valle. Precisamente en este departamento el ELN se está jugando su capital político. Según fuentes de esta organización guerrillera, hace dos semanas se realizó en el sur de Bolívar la llamada ‘Cuarta cumbre de Simacotá a la convención nacional’. En ésta se ratificó a la dirección nacional, un organismo integrado por 17 personas, que son su máxima instancia de decisión. Aunque la gran mayoría recibió el respaldo del movimiento hubo un elemento novedoso, pues fueron elegidos dos hombres nuevos. Ambos del frente José María Becerra, entre ellos ‘El Viejo’.

Si bien ‘Oscar Santos’ es el responsable financiero del ELN, ‘El Viejo’ es quien ahora consigue la plata para el mantenimiento de una guerrilla que atraviesa penurias económicas. Sus resultados han sido tan significativos que ahora espera que en retribución sus compañeros de armas lo elijan como uno de los cinco miembros que conforman el Coce.

Por eso, con el secuestro masivo realizado el pasado domingo 24 de septiembre, no hubo margen para anunciar que exigirían rescate económico. Varios familiares de los secuestrados lo confirmaron. “Desde el primer día fueron categóricos en este sentido cuando nos llamaron vía celular”, dijo uno de ellos.

Es difícil establecer cuánto obtendrán con esta acción porque ni siquiera se sabe con certeza el número de rehenes. La cifra de secuestrados varía de acuerdo con el organismo que la suministre. Si bien se han producido liberaciones a cuentagotas no hay certeza si quedan 50 o sólo 30.



Pago por cuotas

Lo cierto es que el poder de intimidación del ELN es tal que incluso se sabe de varios casos de secuestrados de la iglesia La María que fueron liberados con la condición de que pagaran en cuotas mensuales. Todas las autoridades políticas y militares consultadas por SEMANA confirmaron que esta condición se está cumpliendo.

La diferencia ahora radica en que hay consenso para seguir, presionar y, si es el caso, enfrentar al ELN. “Debemos actuar así aun a costa del sufrimiento de los secuestrados”, dijo a SEMANA el gobernador Bonilla Otoya. Y pese a que la semana pasada se ventilaron diferencias entre el mandatario seccional y el comandante de la Tercera Brigada del Ejército, general Jaime Ernesto Canal, en este sentido hay plena sintonía: “La idea es rescatarlos”, dijo el oficial.

Lo importante también para ambos es contar con el apoyo de una ciudadanía que en el pasado se había vuelto demasiado tolerante con la delincuencia. Fue así como creció con prosperidad el negocio del narcotráfico, con una alta participación de la clase política cuyos principales líderes terminaron en la cárcel. Ahora los caleños están padeciendo esa ofensiva desatada por el ELN. Apenas comenzaban a recuperarse de la tragedia que vivieron por el secuestro de los feligreses de la iglesia La María. Otra vez la pesadilla regresó a los hogares de una ciudad que ha vivido la peor crisis económica de su historia y que, como una maldición, ahora soporta la ofensiva de una guerrilla cuya prioridad es llenar sus arcas a cualquier precio.

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