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| 7/29/2014 12:00:00 AM

¿Por qué la situación de seguridad en Putumayo es tan difícil?

Expertos en seguridad señalan que no es fácil controlar a los grupos armados por la situación de frontera, la zona geográfica y el narcotráfico.

En el 2003 el entonces ministro del Interior, Fernando Londoño, habló durante una entrevista a El Tiempo sobre la situación de los cultivos ilícitos en el sur del país. El funcionario dijo: “Vaya usted al Putumayo y búsqueme un arbusto de coca. No hay uno". Sin embargo, sus afirmaciones estaban lejos de la realidad y ni siquiera 11 años después se han cumplido. El narcotráfico sigue siendo el principal problema de ese departamento.

Recientemente las miradas se voltearon hacia esa región debido al desastre ecológico causado por los atentados contra la infraestructura petrolera, llámese oleoductos o carrotanques que transportan el crudo. Ante la situación, el Gobierno anunció aumento en el pie de fuerza y que intensificará las medidas de seguridad. 

Algunos expertos consultados por Semana.com hablaron de qué tanto favorecerán las medidas y cuál es el corazón de la problemática en Putumayo. Señalaron que el conflicto que sufre esa región del sur del país es difícil de controlar porque las condiciones fronterizas y geográficas favorecen a los grupos ilegales. 

El experto en temas de seguridad Hugo Acero señaló que la presencia guerrillera en Putumayo está ligada de manera proporcional al narcotráfico. Manifestó que en esa región del país no sólo se vive una confrontación militar, sino que también se da una “precaria” presencia del Estado en todos sus niveles. 

“Baja gobernabilidad desde el punto de vista de la Nación, la Gobernación y las Alcaldías. Sumado a la presencia del narcotráfico, las guerrillas y los antiguos paramilitares o bandas criminales, que ya no se pelean por el tema políticos, sino más bien se han convertido en socios estratégicos para sacar adelante el negocio del narcotráfico”, explicó al ser indagado por qué ninguna estrategia militar ha funcionado a plenitud en Putumayo. 

Dijo que frente a las medidas tomadas el fin de semana anterior por el Gobierno, respecto al aumento del pie de fuerza y las estrategias de seguridad, son importantes, pero primero se debe tocar otra serie de temas que desestabilizan el departamento. 

“Esto no se soluciona sólo enviando militares y policías, sino dónde están las estrategias de desarrollo sostenible en esos territorios. Como se planteó también en Meta, donde se ha logrado recuperar parte del territorio, allí hubo un trabajo interinstitucional de ministerios trabajando con la Gobernación, con las Alcaldías, haciendo unos planes específicos de desarrollo”, dijo. 

John Marulanda, consultor internacional, especialista en seguridad y defensa, conoce muy de cerca la situación de Putumayo y también del otro lado de la frontera. Explicó que las condiciones propias de la zona dividida por un río, les impiden a las fuerzas del Estado contrarrestar en muchas ocasiones el accionar de las FARC y los demás grupos ilegales.   

“El río permite que las FARC pasen de un país a otro, se mantengan tranquilos especialmente en el lado de Ecuador. Son sitios en donde es comprobada la presencia de milicianos de las FARC y por los que se mueven tranquilamente”, explicó. 

Marulanda dijo que la explotación petrolera en Putumayo sobrepasó la capacidad de control territorial del Estado. Que son tantas las empresas involucradas en la exploración, que es muy difícil para el Ejército garantizar la seguridad de cada uno de los pozos. Indicó que no sólo son las petroleras, sino que también hay vías y antenas energéticas por cuidar.

La situación anterior, según Marulanda, “amarra” las tropas y les impide hacer operaciones en profundidad para poder dar con los grupos ilegales que se mueven de a dos o tres personas, de civil y con armas cortas a la hora de hacer atentados en los oleoductos, parando los carro tanques para derramar crudo y cometer amenazas y extorsiones. 

“El control efectivo de las comunidades lo mantienen las FARC. Hay regiones, áreas y veredas donde las FARC son las que determinan la conducta, a qué hora pueden salir o entrar (los habitantes), quiénes los pueden visitar, quiénes y a qué hora pueden usar el celular y lo tienen por escrito”, dijo. 

Indicó que del narcotráfico del país casi en el 40 % sale por el suroccidente. Señaló que el tráfico de estupefacientes se fortalece por la pobreza y el abandono del Estado. Además de que las drogas ofrecen buenas ganancias y se constituyen en las principales aportantes a la economía de las FARC. 

“La situación de Putumayo, Arauca y el Catatumbo no tiene solución inmediata. Tiene que ser un proyecto de largo alcance que vaya más allá del gobierno de turno, tiene que ser un proyecto estratégico estatal que garantice a mediano y a largo plazo la presencia real y efectiva del Estado colombiano en la zona fronteriza, dijo.  

Mientras Jorge Restrepo, otro analista de temas de seguridad, señaló que Putumayo, al igual que el Catatumbo y el Pacífico, es núcleo “duro” del conflicto. Que en esas regiones se ha mostrado los límites tanto de la política de seguridad democrática de Álvaro Uribe como la de Juan Manuel Santos, pero estas no han dado mayores resultados. 

“Tienes que ver son unas políticas a contener la guerrilla y no a una derrota militar completa de guerrilla. No hay contención posible en Putumayo porque son regiones tremendamente aisladas, con una geografía imposible y perfecta para la guerra de guerrillas. Donde además hay rentas del petróleo y de la coca, que hacen que la guerrilla pueda tener los recurso que necesita para hacer la guerra”, explicó al indagarle por qué las estrategias de la fuerza pública para contener el accionar delictivo no funcionan a plenitud. 

Señaló que todo favorece a las FARC en Putumayo y que no hay política de seguridad que funcione. Hay población para que puedan reclutar nuevos miembros para esa guerrilla, rentas para conseguir recursos para la guerra y tienen toda la ventaja que les ofrece la geografía y el relativo aislamiento. 

Señaló que las medidas instrumentadas por el Gobierno en materia de seguridad sólo contendrán momentáneamente la escalada de las FARC, pero la tranquilidad no será permanente y tampoco se conseguirá una paz sostenida. 

“Lo primero que se debe hacer es conseguir la confianza de la población civil. Pero uno también tiene que decir que esas regiones como Putumayo son la muestra que se necesita una negociación, porque no hay política de seguridad posible para ganarle la guerra a la guerrilla en esa región. Lo que se demuestra es que no hay posibilidad que la salida militar triunfe. Allá se inició el ‘Plan Colombia’. Todo el programa de sustitución de cultivos ilícitos de los Estados Unidos en el gobierno de Andrés Pastrana arrancó allá y fracasó porque es de las regiones donde hay coca y además se desplazó a Nariño”, señaló. 

Por las carreteras de Putumayo circulan unos 400 carrotanques diariamente, lo que hace casi imposible que la fuerza pública vigilar los 450 kilómetros de vías de ese departamento. 
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