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| 11/10/2003 12:00:00 AM

¿Por qué no vino Kofi?

El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, visitó Ecuador, Perú Chile y Bolivia pero pasó a 30.000 pies de altura sobre Colombia. ¿Por qué?

En la 58ª Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que se llevó a cabo a finales de septiembre en Nueva York, el presidente Alvaro Uribe y su homólogo de Ecuador, Lucio Gutiérrez, se reunieron en privado con Kofi Annan, secretario general de la ONU desde 1997. Durante los encuentros ambos mandatarios le hicieron sendas invitaciones verbales al funcionario de origen ghanés, cuyo nombre significa viernes en su lengua natal, para que visitara sus países. En la Cancillería colombiana dicen que apenas se enteraron de esta propuesta informal la convirtieron en una nota diplomática de invitación con todas las de la ley. Sin embargo parece que este fue un gesto de puro formalismo porque, según las mismas fuentes de la Cancillería, desde el comienzo el Secretario General manifestó que no podía venir porque tenía una agenda muy apretada.

Como es apenas lógico, la versión de los representantes de la ONU en el país, al ser consultados sobre el particular, coincidió palabra por palabra con la del Ministerio de Relaciones Exteriores. En un escueto comunicado le dijeron a SEMANA que "en este viaje, cuyo motivo principal ha sido asistir a la Cumbre Iberoamericana en Santa Cruz de la Sierra, no hubo tiempo en la recargada agenda del Secretario General para poder dedicar el tiempo que Colombia merece. Visitar el país por un corto plazo no hubiera sido adecuado para tratar un tema tan importante como lo es Colombia para el Secretario General y para Naciones Unidas".

La XIII Cumbre Iberoamericana en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, tendrá lugar el viernes y sábado de esta semana. Sin embargo la minigira de Annan, de 65 años, empezó la semana pasada en Chile, de donde partió a Ecuador. Esta semana estará en Perú, donde firmará un memorando de entendimiento para que esta nación aporte tropas a las fuerzas de paz de la ONU, y culminará su periplo en Bolivia. En Santiago, la capital chilena, estuvo entre el 5 y el 7 de noviembre, allí se entrevistó con el presidente, Ricardo Lagos, y participó en una mesa redonda que llevaba por título 'El contexto internacional y la renovación de las Naciones Unidas'. Annan dijo que su visita a Chile era un espaldarazo simbólico a una nación cuya realidad prueba que las cosas sí pueden marchar bien. Allí también se comprometió "a prestar muchísima atención a los sucesos de esta región".

El viernes 7 Annan, quien ha trabajado durante 41 años en la ONU, viajó a Ecuador, donde estuvo hasta el lunes de esta semana. Este hecho planteó una inquietud, ¿por qué la invitación verbal del presidente Gutiérrez tuvo una respuesta satisfactoria y la de Alvaro Uribe no, si fueron hechas al mismo tiempo? Lo paradójico del asunto es que Annan no vino a Colombia pero el tema ha gravitado todo el tiempo en cada uno de los lugares que ha visitado.

En Chile una fuente gubernamental le dijo a la agencia AP que Annan había comentado que entre su lista de preocupaciones regionales estaba la situación de Colombia y Venezuela. En Ecuador algunos sectores pidieron que "no se colombianizara" la visita del funcionario de la ONU. No obstante, parecía inevitable que el tema se hubiera deslizado en las conversaciones entre el Secretario General y los ecuatorianos. Incluso se llegó a mencionar que se comentaría la posibilidad de que cascos azules hicieran presencia en el territorio fronterizo con Colombia. Quién sabe qué pasará estos días en Perú y en Bolivia pero todo parece indicar que Annan volverá a tener una reunión privada con Uribe.

Cosechas lo que siembras

En todo este episodio lo que resulta claro es que Annan, aunque considera a Colombia una prioridad, no quería visitar el país en este momento. Su actitud se puede explicar al observar lo que han sido las relaciones del gobierno de Uribe con la ONU. Recién comenzó su mandato el Presidente tuvo un gesto importante de acercamiento al solicitar que se extendiera el mandato de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que debía renovarse cada año, hasta octubre de 2006. También solicitó que Naciones Unidas realizara una gestión de buenos oficios con las Farc para lograr que este grupo aceptara el camino de la negociación para poner fin a la guerra interna. Pero la empatía inicial no duró mucho.

Uribe, de un tiempo para acá, se dedicó a criticar el papel de la ONU en el país. Primero se fue lanza en ristre contra James Lemoyne, el asesor especial de Annan para Colombia, y luego no tuvo ningún reparo en decir en Costa Rica: "Da la impresión de que la ONU tiene miedo a la descalificación de los grupos terroristas (.), El papel que hemos visto los colombianos de la ONU es que critica mucho y resuelve poco". Poco tiempo después, en el mismo discurso en el que señaló a las organizaciones no gubernamentales, insinuó en tono despectivo que el Informe de Desarrollo Humano de la ONU era hecho por teóricos que "discrepaban de la solución de autoridad" y osaban creer que "esta es una guerra de perdedores". Los comentarios que ha hecho Michael Frühling, Alto Comisionado para los Derechos Humanos, sobre la ley de alternatividad penal o la ley de antiterrorismo, tampoco han sido bien recibidos en el gobierno. Y eso para no hablar del compromiso que asumió el gobierno en julio, durante la reunión con las organizaciones no gubernamentales en Londres, de implementar las recomendaciones que había hecho el alto comisionado en su informe de comienzo de año. Hasta ahora no se ha cumplido ninguna. Es evidente, entonces, que Annan no tenía ninguna motivación para incluir a Colombia en su agenda y por eso se limitó a sobrevolarla y a darle un vistazo de buen cubero desde el avión en el que recorrió cuatro países de Suramérica.
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