15 noviembre 2012

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Por qué la Procuraduría destituyó al policía implicado en muerte de grafitero

JUSTICIAEl Ministerio Público determinó destituir e inhabilitar a un policía, al encontrarlo responsable de participar en la alteración de la escena de los hechos. La Procuraduría investiga a cinco uniformados más.

Por qué la Procuraduría destituyó al policía implicado en muerte de grafitero. El hecho se presentó el 19 de agosto del 2011.

El hecho se presentó el 19 de agosto del 2011.

Foto: Daniel Reina/Semana

La Procuraduría General de la Nación sancionó con destitución e inhabilidad por el término de 15 años al patrullero de la Policía Nacional Wilmer Antonio Alarcón Vargas por su responsabilidad en la muerte del joven grafitero Diego Felipe Becerra Lizarazo, y contribuir en la posterior alteración de l
a escena de los hechos.

Según el Ministerio Público, se demostró la responsabilidad del uniformado en los hechos ocurridos el 19 de agosto del 2011 en el noroccidente de Bogotá. Ese día resultó muerto el menor después de haber recibido un disparo con arma de fuego en medio de una persecución policial.

La procuraduría determinó que con posterioridad a los hechos al disparo Alarcón contribuyo en la alteración de la escena. Se estableció que se colocó una arma cerca del cuerpo del joven. Al grafitero se señaló de ser integrante de una banda delincuencial, con el propósito de justificar su muerte haciéndola parecer como una reacción del uniformado a un ataque del menor.

Las pruebas periciales allegadas al proceso indican que el joven Diego Felipe no portaba arma alguna y menos aún que con ella le hubiera disparado al uniformado de la Policía.

El informe de laboratorio en la prueba de absorción atómica practicada a las manos de Diego Felipe revela que no se detectaron niveles de los elementos compatibles con residuo de disparo.

Además, si el menor hubiera tenido la pistola en sus manos debería presentar revelado de sus huellas dactilares, las cuales tampoco fueron halladas en dicha arma, tal y como lo señala el informe de laboratorio.

En la investigación el Ministerio Público tuvo en cuenta los testimonios de las personas que acompañaban esa noche al joven grafitero, las cuales son consistentes al referir que sólo se escuchó un disparo en el lugar de los hechos, que cuando Diego Felipe cayó herido no había ningún tipo de arma de fuego y que al momento de subirlo a una camioneta para llevarlo a la Clínica Shaio, no había ningún otro uniformado en la escena.

Alarcón señaló que no es cierto que al momento de auxiliar y subir a Diego Felipe al vehículo de propiedad de un particular para trasladarlo al centro médico, le indicó a su compañero patrullero Nelson Daniel Rodríguez que en el lugar quedaba un arma de fuego.

A partir de las pruebas se estableció que al momento de recibir el disparo propinado por el patrullero Alarcón, el joven Diego Felipe se encontraba corriendo dando la espalda al uniformado que lo perseguía y no portaba arma alguna pues solo llevaba consigo una mochila en la que guardaba cuatro aerosoles de pintura.

Así mismo, que el uniformado sin reparo alguno le disparó al menor por la espalda con su arma de dotación, a tan solo un metro y 30 centímetros de distancia, sin atender su obligación de extremar las medidas de seguridad y protección de la vida de la persona a quien perseguía.

Al proferir la decisión, la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional indicó que con esta actuación el patrullero contribuyó en el desarrollo de una serie de actos que permitieron la alteración de la escena de los hechos y que finalmente obstaculizaron las investigaciones penal y disciplinaria adelantadas por la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación.
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