Sábado, 20 de septiembre de 2014

| 2013/09/14 05:00

¿Por qué reaparece la parapolítica?

Recientes decisiones de la Justicia vuelven a dirigir la mirada hacia dirigentes políticos antioqueños.

El expresidente Álvaro Uribe, posible cabeza de lista del Senado, respondió a los señalamientos del magistrado diciendo que él desmontóa los paramilitares y extraditó a los cabecillas.

En el escándalo de la parapolítica, el capítulo Antioquia había quedado en puntos suspensivos. Si bien entre 2008 y 2011 habían sido condenados cuatro senadores y cinco representantes a la Cámara de ese departamento, el caso parecía haberse quedado quieto. 

Sin embargo, en los últimos meses el tema se ha sacudido de nuevo: primero fue la condena a nueve años de cárcel contra el exsenador Óscar Suárez el pasado julio, luego la medida de aseguramiento contra el exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos y la detención, la semana pasada, del exrepresentante a la Cámara Óscar Arboleda. 

Eso sin contar la sorpresa que dio un magistrado de Justicia y Paz de Medellín al leer hace poco una sentencia en la que pidió a la Comisión de Acusaciones de la Cámara investigar al expresidente Álvaro Uribe por su supuesta relación con los paramilitares. El magistrado Rubén Darío Pinilla dijo que “no es posible estar dentro de una piscina y no mojarse” y a renglón seguido describió el auge del paramilitarismo en Antioquia cuando Uribe fue gobernador y presidente.

Si bien las decisiones sobre estos pesos pesados de la política en Antioquia tienen distintos orígenes, y en algunos de los casos hay evidencias que las sustentan, ha llamado la atención que se den justo ahora en época preelectoral. Si todos los casos se dieron hace ya más de ocho años, ¿por qué de pronto surgen, tardíamente, de manera simultánea?

Una explicación de dónde proviene cada caso tal vez ayude a aclarar la situación. Por un lado, el fallo con el que se condenó a Suárez Mira se convirtió en una especie de ficha que comenzó a tumbar el resto del dominó. En la sentencia se documenta una reunión con paramilitares, en 2005, en la que participaron varios de los políticos recientemente detenidos, entre ellos Luis Alfredo Ramos, precandidato a la presidencia del uribismo, y Óscar Arboleda, que hizo política junto a Ramos. A Manuel Ramiro Velásquez, otro parlamentario que participó en la 

reunión, aún no le han resuelto su situación. 

Los políticos han dicho que esa reunión se hizo en el marco de los diálogos de desmovilización de los paramilitares. Sin embargo, la Corte Suprema encontró que no había autorización de la Presidencia para reunirse y hacer acuerdos con personas que tenían pendientes deudas con la Justicia. A esta reunión se suman testimonios de desmovilizados, como el de Juan Carlos el ‘Tuso’ Sierra que dice haber financiado campañas.


En cuanto al caso de Álvaro Uribe, la posible cabeza de lista para el Senado por su movimiento, el magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo no dijo nada diferente a los señalamientos que ha recibido el expresidente en los últimos años. Habló de la promoción que hizo de las cooperativas de vigilancia Convivir –cunas de paramilitares– y recordó denuncias que dicen que en la finca Guacharacas, de su familia, operó la Convivir El Cóndor. 

Trajo a colación su relación con Pedro Juan Moreno, su secretario de Gobierno, quien  murió en un accidente aéreo y fue señalado de orientar las políticas de las autodefensas de Córdoba y Urabá. El magistrado recordó que Uribe condecoró al general Rito Alejo del Río, a quien calificó como “el pacificador de Urabá”, y que el general Mauricio Santoyo fue el encargado de la seguridad de Uribe en la Presidencia. Los dos generales están condenados.  

Con cierta razón, el expresidente se defendió diciendo que lo que describía el magistrado no lo convertía a él en paramilitar. “El gobierno que presidí combatió el paramilitarismo, lo desmontó, lo sometió a la Justicia, llevó a muchos de sus integrantes a la cárcel y extraditó a los cabecillas”, dijo.

De hecho, de los tres magistrados de la sala, uno salvó su voto. Más allá de la incómoda coincidencia con la época preelectoral, el que dos magistrados hagan eco de aquellas versiones vuelve a poner el reflector sobre las coincidencias del auge político de Uribe y del paramilitarismo. Y sobre todo habla de la necesidad  de que la Justicia aclare de una vez por todas si existieron nexos de ilegales con cierto sector de la política en Antioquia.

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