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| 1/12/2013 12:00:00 AM

¿Por qué sí a Los Ciruelos y no a Six Senses?

Nadie entiende cómo aprobaron en el Tayrona un proyecto hotelero que nadie conocía.

En el país no hay un tema ambiental que genere más pasiones que el Parque Tayrona. Hace décadas, aun cuando no se hablaba de desarrollo sostenible, la pregunta de si debían existir hoteles allí ya ocupaba las primeras planas. Ese debate se revivió cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció con bombos y platillos la llegada de la cadena de lujo Six Senses a sus playas. Ante la ola de indignación nacional, Santos tuvo que declarar que este había “nacido muerto” con el argumento de la participación de su familia en este. Por eso, la semana pasada sorprendió la noticia de que mientras el país no ha dejado de hablar de Six Senses (que insiste en el proyecto), ya se había aprobado en el Tayrona, sin que nadie supiera, otro hotel llamado Los Ciruelos. ¿Quiénes son sus responsables y por qué de la construcción de esas 12 cabañas depende el futuro de los parques del país?

El proyecto Los Ciruelos fue presentado ante las autoridades ambientales en 2007 cuando uno de los propietarios del Tayrona, Julio Sánchez Sierra, decidió montar un hotel. En 2009, el ministerio de Ambiente le dio la licencia para construirlo y este la cedió a Los Ciruelos S.A.S, que lidera hoy el tema. Actualmente, la Superintendencia de Notariado investiga a Sánchez pues una sentencia le otorgó la propiedad de 600 hectáreas en el parque Tayrona. La entidad busca establecer si él vendió predios en el parque (lo que está prohibido) y si se ha apropiado de terrenos irregularmente. 

A pesar de tener una licencia obtenida legalmente, la obra de Los Ciruelos no alcanzó ni siquiera a comenzar. Los trabajos fueron suspendidos por tomar el agua más allá de la zona permitida. Del proyecto no se supo nada más hasta que el pasado 27 de diciembre la Autoridad de Licencias Ambientales levantó esa suspensión y le dio vía libre. El hecho de que Los Ciruelos -un proyecto que nadie conocía- esté a punto de ser una realidad, y Six Senses –uno que se ha discutido dos años- ni siquiera se haya presentado, ha generado una gran polémica y, sobre todo, mucha confusión. 

Los proyectos son muy diferentes, pero hay un enlace que los une y que ha provocado críticas. Tanto en Los Ciruelos como en Arrecifes, que es el hotel de Six Senses, participan socios relacionados de una u otra manera con el escándalo de Agro Ingreso Seguro. Uno es Juan Rafael Hurtado, el líder del proyecto Los Ciruelos, quien está casado con un miembro de la familia Dávila Abondano y fue uno de los aportantes de la campaña de Andrés Felipe Arias. Y el otro es Simón Solano, socio de Daboon y casado con Claudia Dávila, la líder del  proyecto de Six Senses. Solano es investigado por un subsidio de AIS. 

El debate apenas comienza y lo cierto es que tiene mucho más de fondo que construir 12 cabañas. Como dice el exministro de Ambiente Manuel Rodríguez, “no se trata simplemente de Los Ciruelos sino de establecer que se pueden entregar los parques naturales a empresas hoteleras”.  Esa idea, que ha generado rechazo, ha sido la fórmula de otros países para financiar la conservación de los parques. Colombia tiene hoy cinco concesiones privadas en estos, pero ese modelo está en crisis. Aviatur, la empresa que maneja cuatro de ellas, va a devolver las de Gorgona y Amazonas porque están quebradas. 

La afirmación de que el Tayrona es la joya de la corona del ecoturismo en Colombia viene de esa triste realidad. Este es el único parque natural en el que poner un hotel es negocio y, además, es uno de los pocos a los que pueden acceder los colombianos por carretera. El futuro de Los Ciruelos depende de un concepto de Parques Naturales. Julia Miranda, directora de esa entidad, afirma que el hotel afectaría un área de bosque seco. Explica que cuando se dio la licencia las normas ambientales no eran tan estrictas y que hoy ya no es posible darles un aval en la forma como está presentado. Sin embargo, la directora de la Autoridad de Licencias Ambientales, Luz Helena Sarmiento, asegura que legalmente Los Ciruelos ha cumplido con todas las exigencias que les exige la licencia de 2009. El debate que viene es sobre si esa licencia puede ser revocada, un tema en el que aún no existe claridad. En unas semanas seguramente se solucionará el debate de estas cabañas, pero no la pregunta de cómo va a hacer el país para conservar el Tayrona y los otros 55 parques naturales de los que nadie se acuerda.
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