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21 febrero 2013

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¿Por qué se talan 656 árboles en Usaquén?

BOGOTÁ Semana.com habló con Aldea Proyectos S. A., la empresa que financia el corte, una decisión recomendada por el Distrito.

¿Por qué se talan 656 árboles en Usaquén?. Tala de árboles en Usaquén
Tala de árboles en Usaquén
Foto: Cortesía. Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca.
El paisaje de la carrera séptima con calle 165, en Bogotá, cambió desde mediados de diciembre pasado, cuando Aldea Proyectos S. A. comenzó la tala de 656 árboles. Como era de esperarse, ambientalistas y vecinos se inquietaron con la poda. El desconcierto aumentó cuando se supo q
ue la Secretaría Distrital de Ambiente sugirió el corte.

Tras la desaparición de cientos de árboles, una queja anónima llegó a la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca. El reclamo fue atendido por el ingeniero Juan David Guerrero, técnico de campo de la CAR de la oficina Bogotá-La Calera, quien visitó el predio privado el pasado 6 de febrero.

Luego de la inspección, Guerrero aclaró que el terreno pertenece a la jurisdicción de la Secretaría de Ambiente. “El encargado de la obra nos presentó una resolución de la Secretaría de Ambiente, la cual otorga el permiso para la tala de esos individuos arbóreos”, explicó el experto a Semana.com.

La CAR apuntó que el despacho de Ambiente “le otorgó (al proyecto) permiso de aprovechamiento forestal” y confirmó que el predio “no se encuentra en zona de reserva de cerros orientales”.

A pesar de la contundencia de los conceptos técnicos, los ambientalistas y algunos habitantes de Usaquén están perturbados. El mismo ingeniero asegura que “el impacto visual es tan grande que cualquiera se asusta”. No obstante, es un hecho que, hasta el momento, deja 300 árboles menos.

Entre las especies de árboles que desaparecerán totalmente en los próximos dos meses están ciprés (234), pino pátula (72), acacia bracatinga (73), acacia negra (145), guayacán de Manizales (2), sangregado (1), acacia japonesa (35), cerezo (5), eucalipto común (86), araucaria real (1), feijoa (1) y sauco (1). 

Para la Secretaría Distrital de Ambiente, la tala se justificó porque los árboles “presentaban inadecuadas condiciones físicas, sequedad e inclinación”.

Semana.com habló con los dueños del polémico proyecto Servitá, quienes explicaron por qué consideran que la tala fue una decisión acertada.

Sandra Bonilla, representante de Aldea Proyectos S. A., aseguró que la poda se realizó después de solicitar la evaluación del arbolado –el 14 de agosto del 2012- y recibir la autorización del despacho de Ambiente, a través de la resolución 1535 del 2012, el pasado 29 de noviembre.

Para la operación fue contratado el ingeniero forestal Eduardo Bermúdez, quien advirtió sobre graves riesgos de ese bosque.

El terreno hoy discutido en Usaquén va desde la carrera séptima hasta La Calera.

Sandra anotó que se trata de 46 hectáreas, de las cuales, dijo, se pueden construir 5,13. “El resto es espacio público y reserva forestal”. La representante aseguró que aunque aún no se sabe qué se construirá, sí habrá una propuesta paisajística amigable con el medio ambiente. Según la empresa, se contemplan proyectos de vivienda, comerciales o de salud.



La compañía explicó por qué “no hubo posibilidad” de salvar un árbol. “Se realizó el plan de manejo de la arborización y se evaluó cada especie de árbol. La inclinación de algunos árboles se veía agravada por la pendiente, además, por la remoción de tierra los árboles podían venirse abajo", precisó a este medio Luz Karime Álvarez, coordinadora e interventora del proyecto forestal Servitá.

"Los árboles eran antiguos, tenían un mal estado físico y no aportaban en su totalidad al medio ambiente, ya que estaban parcialmente o totalmente secos”, añadió. En su criterio, la zona tenía “especies dañinas como el retamo espinoso, que es una maleza y una de las plantas que genera mayores incendios forestales”.

Aldea Proyectos S. A. fue más allá y precisó que durante sus estudios de arborización hallaron graves problemas de orden público en la zona verde.

“La gente está contenta porque cuando estaban los árboles, en esa zona había robos, atracos y violaciones”, recordó Sandra. Por su parte, Luz Karime señaló un “problema social”: “Había muchísima basura. Allí vivían los indigentes en huecos. Estaba abandonado”.

La coordinadora del proyecto forestal aseguró que la mayoría de los árboles que son talados no tiene frutos comestibles para las aves. Esta fue la respuesta que entregó Luz Karime a un interrogante de la bióloga Adelaida Callejas, miembro hace 14 años del Cómite Proárbol, quien se preguntó qué pasará con las aves que visitaban el arbolado.

“La ciudad no debe ser talada. No se puede hablar de aprovechamiento forestal. Los árboles entregan calidad de vida, más allá de entregar dinero a un propietario. Los árboles no son de una persona, son de todos, eso lo dice el acuerdo 327 del 2008”, precisó la ambientalista.

En su opinión, es “completamente falso la mala condición de los árboles (…) Ellos van a tumbar árboles que prestan un servicio ambiental pleno, aunque digan que son árboles viejos. Es un detrimento patrimonial ambiental”.

La división en la polémica se agudizó con la declaración de la alcaldesa de Usaquén, Julieta Naranjo, quien se mostró en contra de la tala. "Respetamos la competencia de cada entidad, pero no hay consistencia entre las políticas de respeto con el medio ambiente", dijo.

Aunque, por ahora, todo parece estar dicho en este caso, los ambientalistas esperan que la propuesta paisajística de Aldea Proyectos S. A. sea verde. Hasta el momento lo único seguro es que los árboles no están y su tala tranquiliza a algunos, pero preocupa a otros.
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