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| 4/11/1994 12:00:00 AM

POR QUE VA A GANAR ERNESTO

Fernando Botero Zea, el principal asesor y estratega de Ernesto Samper, dice por qué ganará su candidato

PARA LA INMENSA MAYORIA DE los ciudadanos es difícil concebir un proceso más confuso y complejo que el de las elecciones presidenciales. Entre giras, alianzas y discursos, los electores se pierden con extrema facilidad en el agite de las campañas. Sin embargo, cuando se dispersa el humo de la batalla electoral, queda en evidencia que las campañas -aquí y en Cafarnaum- se reducen a tres variables fundamentales: la filiación partidista, la imagen de los candidatos y sus propuestas al electorado. En el caso colombiano, el análisis de las tres variables llevan a una conclusión tan simple como inexorable: Ernesto Samper será el próximo Presidente de la República.
Filiación partidista: En contra de todos los pronósticos, la campaña actual se ha ido definiendo sobre perfiles netamente partidistas. El ingreso de Carlos Lleras de la Fuente a la consulta liberal y la adhesión de Alvaro Gómez a la candidatura conservadora de Andrés Pastrana, son más efecto que causa de este fenómeno. En ese contexto, la ventaja de ser el candidato único del Partido Liberal es colosal. El liberalismo agrupa a casi la mitad del electorado (46 por ciento) y tiene una admirable trayectoria de reformas en favor de los sectores débiles, los jóvenes, la mujer, y ahora ha preparado a Colombia para beneficiarse de la internacionalización de la economía. El liberalismo es el promotor de las grandes reformas políticas y económicas de los últimos años, y tiene a su haber al Presidente más exitoso y popular de la historia reciente del país. En contraste, la situación de Pastrana es estremadamente débil. Al tener que cargar con el lastre del partido minoritario, se ve obligado a recurrir a una estrategia suprapartidista que no genera credibilidad en la opinión pública. La pobreza del programa 'Liberales con Andrés' y la dificultad en conseguir a un liberal prominente como compañero de fórmula reflejan esta dura realidad.
La imagen de los candidatos: Es claro que Pastrana ha concentrado toda su artillería en el campo de la imagen. ¿Será suficiente para ganar las elecciones? Sin desconocer la imagen positiva que pueda tener el candidato conservador, es evidente que existen grandes obstáculos para obtener, por esta vía, el premio mayor. En las encuestas y en las sesiones de grupo se comienza a observar un rasgo de artificialidad en la imagen de Pastrana. El tránsito de hijo de ex Presidente conservador a candidato suprapartidista, y la súbita transformación del presentador de noticieros y promotor del rock and roll en hombre de contenido y de programas, tiene un tufillo de artificialidad que la opinión pública advierte con facilidad. Cada vez más, la gente siente que Pastrana aún está biche para asumir el cargo más importante del país. Por otra parte, la imagen del alcalde Pastrana se ha desfigurado ante la conciencia cada vez más generalizada en torno de dos equivocaciones centrales de su gestión: el impresionante endeudamiento de la ciudad (la gente dice que Pastrana quebró a la capital) y el haber bloqueado la construcción del metro de Bogotá. Samper no ha dedicado su vida al maquillaje de la imagen y por ello el trabajo en este terreno le es más arduo y difícil. A pesar de lo anterior, Samper es conocido como un hombre experimentado que ha comprometido buena parte de su trayectoria pública en los temas económicos y sociales que son vitales en esta elección. Por demás, en esta coyuntura política el interés por la gente va a ser un factor crucial y allí la sensibilidad social, la calidez, y, por qué no decirlo, el sentido del humor de Samper, son activos invaluables.
Las propuestas: En esencia se puede afirmar que Samper está bien posicionado en lo programático. Respalda la gestión del presidente Gaviria, pero señala la necesidad de ir más allá, pasando de la fase puramente económica de la apertura a la fase social. Ha centrado su propuesta electoral en el tema del empleo y en la mejora de los ingresos de los colombianos. Estos factores colocan a Samper en la corriente universal que recientemente ha ganado las elecciones en países tan disímiles como Estados Unidos, Costa Rica, Canadá y Chile . La diferencia con Pastrana es inmensa. El difuso programa del candidato conservador lo coloca en el ala extrema de la apertura; el empleo no ocupa un lugar central de su propuesta, y el ofrecimiento social tiene todas las connotaciones de la vieja política asistencialista en descrédito en todas partes del mundo. En este terreno Pastrana parece estar fuera de lugar y mal ubicado frente a la historia. En las últimas semanas el candidato conservador ha intentado corregir estas fallas con propuestas tardías en materia de empleo y transporte masivo. El punto de fondo es el siguiente: así Pastrana asuma como propios los temas de Samper cada vez que las encuestas se lo indiquen, la opinión pública le otorga la credilibilidad al candidato liberal por los resultados concretos que ha obtenido en los temas económicos y sociales en escenarios tan diferentes como ANIF, el Senado de la República, el Ministerio de Desarrollo Económico y la embajada en España.
Se me van quedando en el tintero algunas reflexiones finales sobre estrategia política. A este nivel, la gran diferencia entre Samper y Pastrana radica en las cartas que cada uno aún tiene por jugar en el póker electoral. La realidad es que Pastrana quemó casi todos sus cartuchos mientras que la pólvora de Samper todavía se mantiene -seca y lista- en bodega. Samper aún es precandidato mientras que Pastrana ya es candidato. A Samper le falta la Convención Liberal y su designación como el candidato único del liberalismo mientras que Pastrana ya fue aclamado por el Partido Conservador. Samper no ha lanzado su campaña publicitaria mientras que la publicidad de Pastrana lleva un mes en las calles. Samper no ha procedido a la necesaria reorganización del Partido Liberal ni a la escogencia de su vicepresidente mientras que a Pastrana, apenas recuperado del revés de la adhesión de Alvaro Gómez, le esperan enormes dificultades para asegurar que su compañero de fórmula sea liberal. Al arreciarse, entonces, la competencia política, Samper tiene una buena reserva de municiones mientras que Pastrana, en esencia, ya dispoaró la parte de león de sus cartuchos.
Por todo lo anterior, estas elecciones, como lo proclama la publicidad del candidato liberal son, simultáneamente, el tiempo de la gente y el tiempo de Samper.
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