Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 2012/06/16 00:00

Preparan demanda por homicidio culposo por muerte de Alejandra

"Practicarle un examen de sangre habría sido suficiente para percatarse de que se trataba de un caso de diabetes, y la niña estaría viva. Es evidente la negligencia médica en la que se incurrió", dijo el abogado que representa a la familia, Abelardo De la Espriella.

La imagen de Alejandra Lineros Goubert es mostrada con autorización de sus padres. Foto: Archivo familiar

El dolor que enfrentan los padres de Alejandra Lineros Goubert no tiene aliciente. La niña de 11 años murió, presuntamente, a causa de un coma diabético no diagnosticado a tiempo. Los médicos de la Fundación clínica Shaio, que la atendieron dos veces, tendrán que enfrentar cargos judiciales por homicidio culposo, y ante el comité de ética del gremio por incurrir en falta grave. Y el centro médico, por su parte, también tendrá que rendir cuentas. La tragedia está por donde se mire.
 
El abogado Abelardo De la Espriella, quien se hará cargo de la defensa de los padres de Alejandra Lineros Goubert, exige justicia. Explica que el fallecimiento de la niña ocurrió como consecuencia de que los médicos no siguieron los protocolos establecidos para un caso como el que se les presentó. Por eso, serán demandados ante la justicia por homicidio culposo, porque este delito se comete cuando "no se prevé lo previsible y el resultado es la muerte de un ser humano". (Vea historia ¿Por qué se murió Alejandra?)
 
"En el caso de Alejandra no se le atendió como correspondía. Practicarle un examen de sangre habría sido suficiente para percatarse de que se trataba de un caso de diabetes, se le daba el tratamiento adecuando y la niña estaría viva. Es evidente la negligencia médica en la que se incurrió. Por eso también interpondremos la queja disciplinaria ante el comité de ética del gremio. Si estos médicos estaban empezando su carrera, me voy a empeñar en que de una vez la acaben", dijo de forma contundente De la Espriella.
 
La Fundación Clínica Shaio, ubicada en el barrio Morato en el norte de Bogotá, será señalada como "terceros civiles responsables en el caso", atendiendo a la presunta incompetencia que demostró el centro asistencial en la selección del personal contratado para ejercer las labores en la unidad de urgencias. La intención es lograr que sean "resarcidos"tanto los daños patrimoniales como  inmateriales que padecieron los padres de la niña, en la medida de lo posible. Para ello, los abogados solicitarán asistencia de la Superintendencia y del Ministerio de Salud.
 
María Victoria Urueña, médica endocrinólogo-pediatra de la Asociación Colombiana de Diabetes, contó que los familiares de Alejandra la contactaron un día antes de que muriera la niña, para que acudiera a hacerle una evaluación. Ella recomendó que trasladaran a la paciente a una clínica donde pudieran contar de forma permanente con los servicios de un especialista, no de manera intermitente.
 
"El miércoles los padres volvieron a llamarme. En la clínica les informaron que los médicos de cuidados intensivos habían dicho que el traslado no era posible porque la condición era crítica. Así es que me presenté ese mediodía para hacer una valoración y me encontré con que los intensivistas estaban haciendo pruebas para corroborar la muerte cerebral", dijo Urueña.
 
La especialista también recalcó que ella no tuvo acceso a la historia clínica de los tres días que permaneció Alejandra en Cuidados Intensivos porque era muy extensa, sin embargo, los familiares pueden solicitar una auditoría de esa historia para que se verifique el protocolo que se siguió en esos últimos tres días de vida de la niña.
 
"Lo que se puede cuestionar es la actuación de los médicos que la atendieron antes del shock. Hubo un mal diagnóstico y le recetaron un tratamiento que no era el que necesitaba. Eso es lo que está claro", precisó Urueña.
 
Una amenaza latente por desconocimiento

Mayerly Fernández ve con espanto el caso de Alejandra Lineros porque a ella estuvo a punto de ocurrirle lo mismo, hace siete años. En esa ocasión, llevó a su hija Valery Rincón al hospital Simón Bolívar, con desgano, sed y constantes ganas de orinar. Le diagnosticaron gripe y le recetaron antibióticos. Regresó al hospital a los tres días con la niña inconsciente y fue cuando la atendió un pediatra que le diagnosticó diabetes tipo I.
 
De inmediato la niña fue internada en Cuidados Intensivos, durante cuatro días, afortunadamente le salvaron la vida, y para estabilizarla fue necesario dejarla hospitalizada otros 20 días. "Pero veo el caso de esta niña y recuerdo que lo mismo ha podido ocurrirme", comentó.
 
Resulta que estos diagnósticos errados son más comunes de lo que uno cree. De hecho, en la Asociación Colombiana de Diabéticos (ACD), donde han sido registrados 322 niños en lo corrido de año, cerca del 80 por ciento ha sido diagnosticado tarde por los médicos a los que recurrieron inicialmente, o porque los padres no habían prestado atención a la sintomatología. Los síntomas se suelen confundir con otras enfermedades y no se descarta la diabetes hasta que se presenta una acetoacidosis (o coma diabético).
 
"El problema de la diabetes, que es de exclusivo padecimiento de infantes, es que los síntomas se parecen a un millón de enfermedades y no es hereditaria. Entonces, el médico tiene que sospechar su existencia para ordenar una glucometría y para hacer las preguntas pertinentes para descartar su presencia", explica la Dilcia Luján Torres, médica internista-endocrinóloga de la ACD.
 
La especialista también dice que la cetoacidosis diabética (o coma diabético) tiene un índice de mortalidad bastante bajo si se atiende a tiempo (menos del 5 por ciento). Pero un diagnóstico equivocado puede desencadenar complicaciones, producir un edema cerebral y de ahí en adelante la posibilidad de salvación es un milagro.
 
Mercedes de Torrijo, directora administrativa de la ACD, recomienda que se revisen los protocolos de diagnóstico que se siguen en las unidades de urgencia de las clínicas y que se realice una campaña informativa para que a comunidad médica tenga en cuenta que la diabetes tipo 1 existe, y puede ser mortal si no se atiende en el momento preciso. "El problema es del sistema de salud y no podemos permitir que casos como el de Alejandra sigan ocurriendo", dijo.

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