Lunes, 16 de enero de 2017

| 2007/08/25 00:00

Prepotente contra querido: ¿Esa es su desventaja frente a Samuel?

El candidato a la Alcaldía de Bogotá Enrique Peñalosa le responde a María Isabel Rueda.

Reconozco que los de estrato 6 piensan que soy muy de izquierda, y los sectores populares, que soy muy de estrato 6

M.I.R.: Las encuestas han empezado a empatarlo con Samuel Moreno, cuando hace unos meses usted parecía imbatible. ¿Le está yendo tan mal como dicen?
E.P.L.: Hay una competencia pareja. Y los ciudadanos van a tener que escoger entre las promesas políticas y una Bogotá mejor de verdad. Yo en esta campaña estoy actuando más como alcalde que como candidato. Los candidatos buscan decirle a todo el mundo lo que quieren oír. El alcalde tiene que decir lo que es responsable. Es posible transformar la ciudad y tener un sistema público masivo de transporte extraordinario y de clase mundial, pero prometer metros subterráneos es engañar a la gente. No es de imbécil que no lo propongo.

M.I.R.: No se le ha escuchado ni una sola crítica contra el alcalde Lucho Garzón. ¿Es que aprueba su gestión?
E.P.L.: Mi política está más preocupada hacia el futuro que hacia hacer ataques personales. Tengo fama de peleón, pero mis peleas han sido siempre por el interés general. Garzón construyó sobre el modelo de largo plazo con el que hemos venido trabajando en Bogotá, mientras el congresista Moreno ha dicho explícitamente que no lo va a continuar, por ejemplo, en la fase tres de TransMilenio.
 
M.I.R.: ¿El candidato a la Alcaldía de Bogotá que hoy diga que el TransMilenio por la séptima no se va a hacer, está mintiendo?
E.P.L.: Así es. Ese ya no es motivo de polémica en esta campaña. Primero porque desde el punto de vista legal, el alcalde Garzón deja contratada la décima, y la séptima forma parte de la misma troncal. Uno no puede imaginarse que alguien va en tranvía por la séptima y se va a bajar en la 26 a tomar el bus del sur como si cambiara de ciudad.

Y si la obra de la décima quedó contratada, para la de la séptima quedaron contratados los diseños, que costaron 23.000 millones de pesos: para efectos legales, es como si hubiera quedado contratada la obra física. Y van a ver cómo va a quedar eso de bien: los carros se van a mover por cuatro carriles sin buses tradicionales, y muchos ciudadanos de carro que viven y trabajan sobre el eje de la séptima van a preferir el TransMilenio.

M.I.R.: Eso implicaría sacar de la séptima todos los buses…
E.P.L.: Absolutamente. No quedará ni un solo bus, que hoy bloquean los tres carriles de la séptima simultáneamente.

M.I.R.: ¿Usted es tan enemigo de los carros como dicen? Porque le advierto que yo adoro mi carrito, mientras lo pueda sostener…
E.P.L.: Todos somos amigos de los carros. El alcalde Garzón va a terminar el primer puente en cuatro años de administración. Nosotros en tres años hicimos 25 puentes y más vías que cualquier alcalde en los últimos 30 años, precisamente para que fluyeran los carros. Y hay que hacer muchas más. Pero están entrando 120.000 carros anuales a Bogotá, es decir 1.220 kilómetros de carros. Ya TransMilenio es un ejemplo en el nivel internacional, pero ahora hay que avanzar a la siguiente etapa, que es un sistema integrado de transporte masivo. La idea es que todo el mundo pueda tener carro, pero que para las horas pico utilicen este transporte.

M.I.R.: Insisto en que lo noto muy luchista…
E.P.L.: El progreso de Bogotá se debe a una sucesión de alcaldes que ha construido sobre lo construido. El alcalde Garzón continuó haciendo colegios de calidad como los nuestros, estrenando aceras, inclusive haciendo bolardos. Continuó con TransMilenio y con las ciclorrutas. El que no quiere mantener ese esfuerzo que se ha construido sobre un modelo compartido es curiosamente el candidato del Polo, Samuel Moreno. Aunque tengo algunas diferencias con Garzón, debo reconocer que se apoyó durante su Alcaldía en temas que inició mi administración.

M.I.R.: Precisamente hay quienes critican que el modelo suyo de hace 10 años no ha variado en esta campaña. Que no propone nada nuevo…
E.P.L.: Bogotá es un modelo en el nivel internacional y no hay un pueblo en Colombia que no sienta la influencia de lo que hicimos. Hay que arreglar ciertos programas como Metrovivienda, que cayó en manos de un gerente politiquero que la debilitó. Hay que recapitalizarla y volver a enrumbarla. TransMilenio hay que arreglarlo: va demasiado lleno. Hay que mejorar la calidad del diesel en Bogotá para aliviar la contaminación, pero TransMilenio es un sistema respetuoso de los ciudadanos, que no bota a la señora con los niños en la mitad de la calle y que es asequible para los discapacitados. A diferencia del sistema de buses tradicionales, TransMilenio se puede mejorar.

M.I.R.: ¿Por qué los del estrato 6 piensan que usted es muy de izquierda, y los sectores populares, que usted es muy de estrato 6?
E.P.L.: Reconozco que tengo ese problema, pero sólo soy un demócrata. Luché por el espacio público, no importa si fue enfrentando a los jíbaros del Cartucho, o a los vendedores de San Victorino o a los carros de la carrera 15. Las palabras cualquiera las dice. Las obras muy pocos las hacen. Hablar es fácil, hacer es difícil, y por algo es que nuestra administración se destacó. Esa es mi principal diferencia con Samuel Moreno. Más importante que comparar las palabras es comparar los logros de ambos por el país. Él estuvo 12 años en el Congreso y yo estuve tres en la Alcaldía. Que los ciudadanos comparen.

M.I.R.: Pero no me ha concretado qué es lo nuevo que trae a esta campaña…
E.P.L.: Una estrategia de cinco puntos. En mi pasada administración les entregué a los ciudadanos una ciudad que ni siquiera ellos habían imaginado. Ahora vamos a hacer lo mismo: llevar a la ciudad a un nivel que los bogotanos tampoco se imaginan. Primero, la felicidad de los niños…

M.I.R.: Eso sí que me suena a un lugar común. ¿Quién no quiere la felicidad de los niños?
E.P.L.: Si no logramos que los niños sean deseados, y cuando el 20 por ciento de ellos en los sectores populares no saben quién es el papá, no hay nada más importante que trabajar en eso. Hay que invertirle recursos en capacitación, en provisión de métodos de control de natalidad gratuitos, parques, jardines… Y el tema de la seguridad es una prioridad para mí. Hay que hacer un esfuerzo por erradicar los llamados delitos menores, que no son ni tan menores, porque son los que le amargan la vida al ciudadano. Hay que seguir impulsando leyes que no hagan excarcelable ese tipo de delitos y pienso crear una secretaría de seguridad, para darle mucho más importancia a gerenciar el tema de seguridad en Bogotá, que no consiste en tener más uniformados, sino en implementar una actitud ofensiva contra las bandas organizadas profesionales del delito que delinquen en la capital. Hay que hacerles inteligencia, seguirlos a donde venden lo que roban… Si le aplicamos todo el peso del Estado a estas bandas, las erradicaremos en un tiempo muy breve.

M.I.R.: A usted lo apoyan liberales y uribistas. ¿Qué partido va a tomar en temas en los que están tan divididos, como las transferencias o la dosis mínima de droga?
E.P.L.: Estoy muy agradecido con el respaldo de los partidos, pero inscribí mi candidatura como independiente, y tomaré las decisiones que sean mejores para la ciudad y el país. Con la reforma de las transferencias que se hizo, acepto que ellas aumentan. Nada sacamos con llevar la macroeconomía del país a un caos. Y en el caso de la dosis mínima, respaldo las sanciones a ella, pero no desde una perspectiva moralista sino práctica, porque eso nos va a permitir perseguir las ollas locales y los vendedores de droga en la ciudad, a quienes, amparados en el tema de la dosis mínima, es imposible capturar, y son las bandas de delincuentes que azotan a los barrios.

M.I.R.: Usted se ha quejado de que le están haciendo guerra sucia a su campaña. ¿No es un poco delirio de persecución?
E.P.L.: Desde luego que no. Después de dos meses de campaña, para mí es evidente que hay un programa sistemático y muy bien financiado…

M.I.R.: ¿Por quién?
E.P.L.: No puedo decir ni por quién ni cómo, porque no lo sé. Pero escucho mentiras como que Peñalosa va a apoyar a las grandes tiendas contra los pequeños tenderos, que Peñalosa va a utilizar más cupos de taxis, que va a privatizar la educación, que va a acabar con los comedores comunitarios…

M.I.R.: Y que se robó plata del TransMilenio y de los parques…
E.P.L.: Esas son mentiras viejas. Pero las anteriores son nuevas. Es una campaña sistemática y masiva, que yo denuncio.

M.I.R.: ¿Acepta la crítica de que frente a Samuel Moreno, que es una persona cálida, cercana, usted es antipático y sobrado, que siente que tiene el derecho a que lo reelijan, y que eso puede estar perjudicándolo ante la opinión?
E.P.L.: Yo no quiero sencillamente ser alcalde para tener poder. Tengo una visión de cómo se debe manejar la ciudad, basada en muchos años de estudio y de reflexión. Soy apasionado con respecto a mis posiciones y eso puede parecer prepotente porque yo no digo que sí a todo. Los bogotanos, sencillamente, van a tener que escoger entre el político y el alcalde.

M.I.R.: No quiero ser ave de mal agüero porque ya he expresado públicamente mi favoritismo por su candidatura. Pero usted, que hizo una buena Alcaldía y que pensó que le alcanzaba para ser candidato presidencial y falló, y que le alcanzaba para ser congresista y falló, ¿qué sucedería si pierde su reelección a la Alcaldía?
E.P.L.: Buena pregunta…

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