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| 7/12/2015 12:00:00 AM

Cuatro meses, el nuevo término del proceso de paz

Aunque el presidente Juan Manuel Santos puso ese límite para decidir si continúa con el proceso, confesó que hoy más que nunca ve “más clara la luz al final del túnel”.

En su alocución del domingo en la noche, el presidente Juan Manuel Santos volvió a poner su capital político en juego por el proceso de paz. Y lo hizo horas después de conocerse que los negociadores del Gobierno y las FARC en La Habana habían fijado los términos para un acuerdo sobre el cese el fuego bilateral y definitivo, un hecho al que el mandatario colombiano respondió con un compromiso para desescalar el conflicto.

Santos recordó que el 7 de agosto del 2010, día de su posesión para su primer mandato, dijo que no iba a tirar al mar la llave de la paz y que la usaría cuando lo viera posible. Este domingo dio a entender que había llegado el momento de usarla, a pesar de las dificultades por las que ha atravesado el proceso de paz.

En La Habana, los negociadores del Gobierno y la guerrilla de las FARC atendieron el reclamo de los países garantes de avanzar en el desescalamiento del conflicto, y así lo acordaron. Las FARC reiteraron el cese el fuego unilateral a partir del 20 de julio y el Gobierno se comprometió a reducir las acciones militares.

El presidente Santos aclaró que ese desescalamiento de operaciones no significa un cese el fuego bilateral, pero sí “un avance para humanizar la guerra, para evitar más víctimas, mientras se llega a un acuerdo definitivo”.

El mandatario, además, advirtió a las FARC que las Fuerzas Armadas están listas para un gradual desescalamiento si la guerrilla cumple lo acordado. Si no, “estarán listas para enfrentarlas, con la determinación y la contundencia con que siempre lo han hecho”, dijo Santos, para quien la decisión adoptada en la Mesa de La Habana es “una nueva luz de esperanza para llegar a un acuerdo final”.

Las partes también acordaron que en cuatro meses, a partir de la fecha, se hará una primera evaluación respecto al cumplimiento de esas medidas de desescalamiento del conflicto.

Mientras eso pasa en territorio colombiano, en La Habana, según lo acordado por las partes, acordar sin demoras los términos para firmar el cese bilateral y definitivo y la dejación de armas, además de establecer el sistema de monitoreo y verificación.

Según el presidente Santos, este es un asunto que ya viene siendo discutido por una subcomisión de la que hacen parte miembros activos de alto rango del Ejército y la Policía que dan la confianza de que lo que se acuerde esté bien, subcomisión que ahora tendrá el apoyo de un delegado del Secretario General de Naciones Unidas y un delegado del Uruguay, que es el país que más experiencia tiene en este tema, quienes van contribuir al monitoreo o verificación, condición indispensable para que un cese el fuego dé las garantías a la Nación.

Santos, que en días pasados había pedido celeridad a la Mesa de negociaciones, también respondió a este anuncio con una especie de ultimátum. Tras los cuatro meses en los que se evaluará tanto el cese de acciones violentas de las FARC como el desescalamiento de acciones militares, el presidente dijo definirá si sigue con el proceso de paz o lo levanta.

“Vamos a estar vigilantes sobre lo que hoy se pactó. Y en cuatro meses a partir de ahora, dependiendo de si las FARC cumplen, tomaré la decisión de si seguimos con el proceso o no”, advirtió el mandatario. Pese al ultimátum, Santos se mostró esperanzado y confiado en que el actual proceso de paz, el que más lejos ha llegado con las FARC, culmine en buen puerto. Sin embargo, admitió que esta “recta final” será la más difícil.

“Lo que falta es el tema más complejo, que es cómo lograr el máximo de justicia que nos permita la paz”, es decir, las penas que se acuerden para los máximos responsables de delitos atroces. Para Santos este es el punto que va a definir si hay paz o no. “Tenemos que superarlo. Ese es el reto. Si llegamos a un acuerdo sobre ese aspecto de la justicia, podremos decir –sin lugar a dudas– que estamos al otro lado”. Y posteriormente manifestó: “Hoy con estos nuevos avances por fin veo clara la luz al final del túnel”.

Por eso, según lo anunciado por el presidente, será noviembre el mes decisivo del proceso de paz, precisamente cuando se cumplan tres años de haberse instalado formalmente la Mesa de negociación de La Habana, cuando se medirán los resultados definitivos.

Santos, quien en el 2012 había dicho que los resultados se medirían en meses y no en años, ahora fija un nuevo plazo, aunque también ha dicho que no es amigo de las fechas fatales. Sin embargo, se jugará su capital por el proceso de paz, en el momento cuando más parecía presionado por cuenta de los elevados niveles de escepticismo y desconfianza frente al proceso en la mayoría de los colombianos. Por eso el mandatario pidió que lo acompañaran en lo que llamó la recta final, y dejar de lado el miedo, pues considera que a la que se le debe temer es a la guerra y no a la paz. Con ello el presidente pidió rodear de confianza el proceso de paz.

La oposición no cree en los plazos


Sin embargo, los sectores más críticos al actual proceso con las FARC creen que esta no es la fórmula para rodear de confianza la Mesa de La Habana. Óscar Iván Zuluaga, excandidato presidencial y director del Centro Democrático, consideró que el desescalamiento anunciado este domingo no se puede entender de otra manera que como un cese bilateral y una parálisis del Ejército que pone en riesgo, a su juicio, la misión constitucional de proteger la vida y los bienes de todos los ciudadanos.

Para Zuluaga la única forma de rodear el proceso de credibilidad y confianza es con la exigencia del cese de toda “acción criminal al terrorismo” y que se establezcan zonas de concentración y verificación internacional. Es decir, para el uribismo no se mueve un ápice de su propuesta, y ve con más escepticismo el acuerdo de desescalar acciones militares.

Ernesto Macías, senador del Centro Democrático, rechazó el nuevo plazo fijado por el presidente Santos. “En el año 2012 nos prometió a los colombianos que en pocos meses firmaría un acuerdo con las FARC y nos engañó. Hoy vuelve y anuncia que en cuatro meses. No podemos creerle a un presidente sometido por los cabecillas de las FARC y que perdió autoridad”, dijo.

Roy Barreras, jefe del Partido de la U, saludó la decisión de La Habana y consideró que el proceso de paz se ha encarrilado una vez más “por el camino correcto”. Sin embargo, cuestionó que se hubiera fijado un nuevo plazo, de cuatro meses, pues consideró que esto dilata la firma de un acuerdo que se hace urgente para poner fin a la guerra.

El proceso entra en una nueva dinámica. Y estos cuatro meses serán definitivos. Al menos, eso lo tiene claro el presidente Santos. 
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