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| 6/14/2011 12:00:00 AM

Procedimiento del Procurador en caso Plazas Vega es incorrecto: exfiscal Ángela Buitrago

Los familiares de los desaparecidos se muestran "decepcionados" y "sorprendidos" por petición "tardía" del Ministerio Público de revocar el fallo que condenó al coronel retirado.

Los familiares de los desaparecidos del Palacio de Justicia pidieron respeto por el proceso judicial de segunda instancia que cursa en el Tribunal Superior de Bogotá contra el coronel retirado Alfonso Plazas Vega.

La petición que hizo la Procuraduría, este lunes, de revocar el fallo que condenó al coronel retirado, fue recibida con “sorpresa y decepción”, según dijo a Semana.com René Guarín, hermano de Cristina Guarín, desaparecida durante la toma del Palacio del 6 y 7 de noviembre de 1985.

El caso de Plazas Vega, que está siendo revisado en segunda instancia, fue la primera condena a un militar por los hechos ocurridos en esa fecha. En la condena se incluyó el testimonio de Édgar Villamizar, quien, según la Procuraduría, fue suplantado.

Un hombre que se hace llamar Edgar Villamizar Espinel señaló que tanto los apellidos como la firma que se registraron en el documento que recoge la declaración que entregó la Fiscalía no corresponden a la suya.

Villamizar Espinel dijo que “para la época de la toma del Palacio de Justicia yo me encontraba en la Séptima Brigada perteneciente al B2 y mi función era que la gente que solicitara la compra de un arma no tuviera ni antecedentes ni armas del mismo calibre”.

“En ningún momento me dijeron que hiciera que me alistara para viajar (sic), puesto que eso pertenece a otra Brigada la Séptima y los hechos ocurridos pertenecían a la Décima Tercera Brigada y yo no estaba dentro de esa jurisdicción. La única manera para poder haber estado allá era que estuviera en comisión de estudios pero no fue así…” agregó.

Para los familiares de las víctimas no deja de ser extraño que después de casi cuatro años de rendido el testimonio aparezca “una nueva prueba”, como ha calificado el Ministerio Público la nueva declaración.

La defensa de las víctimas prefirió no referirse al caso, pues en su criterio, la actuación de la Procuraduría busca un impacto mediático en un momento previo a la sentencia del Tribunal Superior de Bogotá.

“No entiendo cómo un falso testigo acudió ante una delegada ante la corte, un delegado de procuraduría y varios funcionarios más y los engañó sobre su verdadera identidad”, dijo, por su parte, Guarín.

Tanto para los familiares de las víctimas como sus abogados, la declaración de Villamizar, sin embargo, no es la única prueba por la que fue condenado Plazas Vega.

¿Prueba o montaje?

No es la primera vez que el testimonio de Villamizar se ha puesto en entredicho. De hecho, el coronel Plazas Vega ya había demandado a la fiscal Ángela Buitrago, quien hizo la investigación, por considerar que había prevaricado al darle validez. Sin embargo, la Fiscalía en 2010 desestimó la denuncia y archivó el caso. 

El general José Ignacio Posada fue uno de los que puso en entredicho que la Brigada VII, a la que pertenecía Villamizar, hubiera enviado tropas. 

No obstante, el general Rafael Samudio Molina, comandante del Ejército en 1985, en noviembre de 2009 reconoció que ordenó agregar unidades de la Brigada VII durante la retoma, lo cual fue considerado como un desmentido de esa versión.

La Fiscalía contrastó el testimonio de Villamizar con otras pruebas. Comprobó, por ejemplo, que los días 6 y 7 de noviembre de 1985 sí hubo una agregación militar proveniente de la Séptima Brigada de Villavicencio y que Villamizar sí hacía parte de esa agregación.
La juez María Stella Jara Gutiérrez, quien profirió la condena contra Plazas Vega, llegó a la misma conclusión, y además validó el testimonio de Édgar Villamizar, que la defensa de Plazas Vega intentó controvertir junto con el agente del Ministerio Público.

Uno de los argumentos utilizados por la defensa de Plazas fue que en el acta en la que se recogió el testimonio, debajo de la firma del testigo, se leía el nombre el nombre de “Édgar Villarreal”.

La defensa de Plazas Vega aseguró que si en realidad se tratara de Édgar Villamizar no habría firmado encima del espacio que no correspondía a su verdadero nombre.

La juez Jara Gutiérrez consideró que ese hecho era un error de mecanografía pero que los otros datos suministrados por el testigo ratificaban su verdadera identidad y en efecto correspondían al cabo segundo que viajó de Villavicencio a Bogotá como parte de la agregación militar para reforzar los operativos que el Ejército adelantaba para recuperar el control del Palacio de Justicia.

Ahora, apareció supuestamente otro Villamizar, el que según la Procuraduría es el verdadero. En un artículo escrito publicado en el blog de opiniones de derecha “Periodismo sin fronteras”, Villamizar supuestamente dijo hace poco: “una vez que yo hable, la Fiscalía General de la Nación me va a asesinar…”

La nota cuenta que el periodista se dio a la tarea de encontrar al verdadero Villamizar y descubrió que la firma que aparece en el expediente de “Edgar Villarreal” no corresponde con la de Villamizar, lo cual ya había sido argumentado por la defensa de Plazas. Pero reconoce que algunos de los datos mencionados en el testimonio como su pasado militar sí.

La hipótesis que aparece en el blog, que aduce que hay "un cartel de la toga", “un cartel mafioso de jueces, magistrados y abogados” es que la “Fiscalía se aprovechó de este hombre”. Según la nota, los datos revelados en el artículo sólo podían ser publicados una vez se hubiera garantizado la seguridad de Villamizar. Dado que su publicación apareció este lunes 13 de junio, se presume que ya ha sido protegido.

El comunicado en el que la Procuraduría pidió investigar a la exfiscal Buitrago, el Ministerio Público también hizo énfasis en la petición que hizo Villamizar “pues considera que su integridad corre peligro”.

Semana.com entrevistó a la exfiscal Ángela Buitrago quien fue la encargada de la mayor parte de la investigación.

Buitrago indicó que el “testimonio de Villamizar se recibió en la Escuela de Caballería y se levantó con un computador”. Ella explicó que los investigadores que reciben los testimonios verifican con rigor los datos de los testigos que rinden declaraciones, y que la prueba ya fue avalada por los jueces de la República.

“El número de cédula corresponde al de la persona que dio el testimonio”, dijo Buitrago.
 
Además, en criterio de la defensa de las víctimas hay más pruebas que fueron tenidas en cuenta en el fallo contra Plazas Vega. De hecho, la sentencia contra el coronel retirado Jesús Armando Arias Cabrales, que fue proferida en abril pasado, no incluyó esa prueba, y sin embargo, él fue condenado a 35 años de prisión. En esa sentencia, la juez Cristina Trejos adujo que "no se pone en duda la integridad de la labor investigativa desplegada por el ente fiscal". No obstante, indicó que no se tuvo en cuenta el testimonio por la imprecisión del nombre y en la fecha.

Para la exfiscal el procedimiento al cual ha apelado el procurador Alejandro Ordoñez no es el correcto. “El procedimiento válido es el que está definido en la Ley 600 (código de procedimiento penal) que es la apelación”, dijo refiriéndose a la etapa procesal en la cual se encuentra el caso. En otras palabras, el momento de controvertir la prueba ya pasó y hay que esperar a lo que digan los jueces de segunda instancia. El caso, sin embargo, podría ser apelado y pasaría a la Corte Suprema de Justicia, el tribunal de cierre.

El testimonio de Villamizar que está en el expediente, entregado a la Fiscalía en 2007, da cuenta de que el 7 de noviembre de 1985 alguien le preguntó al coronel Plazas qué hacían con las personas que estaban vivas y que la respuesta fue “cuelguen a esos hijueputas”.
 
Lea el testimonio completo aquí.

El testigo también refiere que oyó cómo torturaban a algunas personas, y cómo fue que el sargento “Archury” (ya fallecido) acabó por quitarle la vida a uno que gritaba que “no le hicieran eso, que él era de la cafetería”, es decir, que hacía parte de los civiles que quedaron adentro del Palacio y de los cuales, 25 años después, no se conoce su paradero.
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