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| 11/5/2016 12:00:00 AM

Diez de diciembre, el nuevo día señalado del proceso de paz

El día en que está previsto que Juan Manuel Santos reciba el Premio Nobel de Paz marca la recta final de un proceso lleno de fechas postergadas. ¿Se logrará?  

El proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC ha estado marcado por cifras, pero sobre todo por fechas y lugares. En Bogotá se dijo que se mediría en meses, pero tres años, 11 meses, ocho días tuvieron que pasar para que las partes llegaran a un acuerdo final en La Habana y lo dejaran consignado en 297 páginas.

Ese fue el tiempo que transcurrió entre el 18 de octubre del 2012, día en que se instaló la Mesa, en Oslo (Noruega), y el 26 de septiembre pasado, cuando se firmó el acuerdo en Cartagena de Indias, fecha que apuntaba a ser la llamada a partir en dos la historia del país.

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Entre uno y otro día hubo otras fechas de esas que se suelen calificar como “para el recuerdo”. Como el 18 de noviembre del 2012, primera  vez que los negociadores se sentaron frente a frente en La Habana; el 26 de mayo de 2103, cuando llegaron al primer acuerdo tras 50 años de guerra, el de tierras; desde el 20 de diciembre del 2014, primera tregua indefinida decretada por las FARC, hasta el 24 de agosto del 2016, día en que culminaron las negociaciones en la isla.

Pero si hubo un doble guarismo que marcó el proceso de paz del Gobierno con las FARC fue el 23. En principio parecía un número de mala suerte, pues el 23 de agosto del 2013 se presentó la primera crisis del proceso, cuando Santos ordenó el regreso de los negociadores; también un 23, el de mayo del 2015 las FARC suspendieron la tregua unilateral. Y por si fuera poco, el 23 de marzo se debía firmar el acuerdo final, pero aún faltarían dos meses para alcanzarlo.   

Sin embargo, el 23 de septiembre del 2015 Santos y ‘Timoleón Jiménez’ se dieron la mano por primera vez, luego de que los negociadores llegaron a un acuerdo en materia de justicia. Y el 23 de junio del 2016 fue la segunda vez que se dieron la mano, tras acordar el fin del conflicto.

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Parecía que Santos se aferraría al domingo 23 de octubre para adelantar el plebiscito, aprovechando la casualidad de que caía en domingo. Pero prefirió la urgencia a la numerología y lo convocó para el 2 de octubre, fecha que también estaba señalada para marcar la historia, aunque nadie duda que, para bien o para mal, encontró un lugar en ella.

La paz con las FARC, que quedó en un limbo tras el plebiscito, ahora parece estar signada por otra fecha. El calendario ahora tiene una cruz en la casilla del 10 de diciembre.

Es probable que ese día Colombia sea noticia de primera plana en el mundo. Su presidente, Juan Manuel Santos, recibe de la Academia en Noruega el premio Nobel de Paz, justamente en Oslo, donde públicamente todo comenzó con las FARC.

Cada día que pasa genera incertidumbre

Puede que no haya mejor escenario para que Santos se reivindique y ofrezca en la capital noruega un nuevo acuerdo de paz, con las modificaciones propuestas por quienes rechazaron el acuerdo de La Habana, y a punto de empezar a implementarlo en el Congreso.

El viernes en la mañana, una avanzada del equipo de negociadores del Gobierno viajó a La Habana. Llevaron el documento ‘Propuestas u observaciones’ que todos los sectores del No le entregaron al Gobierno, con casi 400 propuestas para modificar el acuerdo final.

Y lo hicieron con la instrucción de construir un acuerdo en el menor tiempo posible. “Hay sentido de urgencia”, dijo el jueves el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

La urgencia, sin embargo, no proviene de la fecha de la ceremonia de entrega del premio Nobel de Paz. Tiene que ver con el objetivo de preservar estado de cese del fuego bilateral, y obviamente hacerlo definitivo.

Tres días después del plebiscito, el 5 de octubre, el presidente Santos prorrogó el cese del fuego hasta el 31 de octubre. De inmediato, esa fecha se asumió como el plazo impuesto a los diálogos con los del No, y para alcanzar un nuevo acuerdo. Pero el mismo Santos, días después, despejó cualquier tensión cuando amplió el cese hasta el 31 de diciembre.

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En teoría, esa sería la fecha señalada, el límite para el nuevo acuerdo de paz, sin embargo, cada día que pasa genera incertidumbre en las filas de las FARC y en casi 8.000 guerrilleros que no saben a ciencia cierta su suerte, que para los intereses del país la decisión se advierte urgente.

Luego de cuatro semanas de negociaciones entre el Gobierno y los sectores del No, el nuevo acuerdo pasa por las FARC. Los negociadores del Gobierno deberán presentar las propuestas para el nuevo acuerdo y llegar al mayor consenso posible. No hay términos para la discusión, pero en el Gobierno confían en que a finales de la próxima semana llegue la noticia.

El resultado de lo que suceda en esta ronda extra de negociaciones en La Habana, se supone, deberá ser socializado en Bogotá con los sectores del No, y no deja de ser especulación cuál será la reacción del senador y expresidente Álvaro Uribe, del expresidente Andrés Pastrana, del exprocurador Alejandro Ordóñez, de Marta Lucía Ramírez. Como sólo sea una especulación que el presidente Santos alcance a tener el nuevo acuerdo antes de recibir el Nobel de Paz.  

Sin embargo, el proceso de paz colombiano, que podría ser un caso de estudio para la numerología, tiene una nueva fecha que lo marque. El 10 de diciembre es el que ahora tiene la cruz en el calendario. 

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