Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/06/14 18:07

Lista conciliación del acto legislativo para la paz

Diez meses ocupó el Congreso el diseño del mecanismo de implementación de los acuerdos de paz. Lo que comenzó con un ‘congresito’ terminó siendo la fórmula de blindaje de los acuerdos de La Habana.

Diez meses ocupó al Senado y la Cámara de Representantes aprobar la reforma. Foto: Daniel Reina Romero

Cuando se tramitan reformas a la Constitución, siempre es latente el temor de que el Congreso le incluya elementos adicionales a los originalmente propuestos. El 22 de septiembre el Gobierno presentó una reforma constitucional para habilitar la implementación de los acuerdos de paz que se firmen en La Habana con la guerrilla de las FARC.

Diez meses ocupó al Senado y la Cámara de Representantes aprobar la reforma. Diez meses de álgidos debates en los que el uribismo fue derrotado en ocho oportunidades, pero seguirá dando la pelea, pues ya anunció una demanda ante la Corte Constitucional.

La propuesta inicial del Gobierno consistía en crear una comisión legislativa especial, o congresito, conformado por los 19 senadores y los 35 representantes de las comisiones primeras.

Esa comisión, en los primeros debates, no le cerró las puertas a que participaran otros doce integrantes, incluso, el senador Antonio Navarro propuso que tuvieran voz, pero no voto, representantes de las FARC   

También se proponía conceder facultades extraordinarias al presidente de la República, máximo por 6 meses, para expedir decretos con fuerza de ley para implementar los acuerdos. Así por lo menos terminó los cuatro primeros debates del proyecto.

Este año las cosas cambiaron. El congresito fue eliminado y en cambio se acordó que las leyes y reformas para implementar lo que se acuerde en la Habana serán tramitadas por el Congreso, pero en un procedimiento más abreviado. Si normalmente las leyes necesitan cuatro debates, el trámite se redujo a dos. Y las reformas constitucionales no se aprobarían en ocho debates sino en solo cuatro. Además, no solo serían competencia de los congresistas de las comisiones primeras, sino de todas las demás, dependiendo de la materia.

Las facultades presidenciales se mantuvieron. Pero en el penúltimo debate, en la Cámara de Representantes, se incluyó un nuevo artículo redactado desde La Habana. El que califica el acuerdo de paz como acuerdo especial en los términos de los Convenios de Ginebra, para que con posterioridad pudieran ingresar al bloque de constitucionalidad. Fue la fórmula pactada entre el Gobierno y las FARC para dar seguridad jurídica de que todo lo acordado en la Mesa de Negociaciones, se cumpliría.

La aparición de este artículo a última hora fue polémica y aún se mantiene el temor de que pudiera ser inconstitucional.

Este acto legislativo cumplió su último trámite este martes en el Senado de la República, con la conciliación. Nueva derrota para el uribismo, y misión cumplida para el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, quien le entregará al presidente Juan Manuel Santos la que ha sido llamada la “pista de aterrizaje” de los acuerdos de paz.

A diferencia de las demás reformas a la Constitución, que entran en vigencia tan pronto sean publicadas en el Diario Oficial, el acto legislativo para la paz solo podrá aplicarse una vez se hayan sometido los acuerdos de paz a la refrendación popular. Si no pasa el plebiscito, o el mecanismo que se acuerde, quedará reducido a letra muerta. También deberá pasar el examen en la Corte Constitucional. 

Este fue el proyecto que ocupó la atención del Congreso en la presente legislatura, quizás el que más requería el proceso de paz con las FARC.El ministro Cristo aseguró que a partir de esta semana comienza la última fase del proceso de negociación con la guerrilla, donde se esperan acuerdos definitivos para la desmovilización de los insurgentes. 

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