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| 2/2/2017 12:15:00 PM

Llegó la hora de negociar con el ELN

La liberación del excongresista chocoano Odín Sánchez encarrila el proceso de paz que lleva once meses estancado. ¿Cómo llega el Gobierno y la guerrilla a la instalación de la mesa de diálogo?

El tránsito del ELN en su camino hacia la paz sigue sobre la cuerda floja. Aunque la liberación del excongresista Odín Sánchez desbloqueó la instalación de la mesa de diálogo, el secuestro no para de inyectarle una dosis de realidad al relativo optimismo -que alguna vez hubo- de poner al país ad portas de una paz completa.

Diez meses llevaba extraviada la negociación con el ELN. La agenda de seis puntos que encarrilará la discusión aún no ha podido despegar. Un desacuerdo que versó sobre la liberación del político chocoano -desde cuando se canjeó por su hermano Patrocinio Sánchez- tenía dilatada la discusión hasta este 7 de febrero, cuando se espera se reúnan las partes en Quito (Ecuador) para darle rienda suelta al proceso.

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Para el Gobierno, el tema se convirtió en un inamovible. Pero para la guerrilla el cautiverio de Sánchez Montes de Oca respondía al precio de negociar en medio del conflicto. Este jueves la diferencia se zanjó, el ELN lo dejó libre y el Gobierno excarceló a dos gestores de paz, e indultó a dos guerrilleros más.

Aunque ambos actos despejaron el camino, la esquiva negociación aún no deja soñar. Se ha anunciado tantas veces  el inicio de la fase pública sin concretarse, que ahora que parece ser un hecho, muchos la ven con escepticismo y les cuesta confiar en la voluntad de paz de la guerrilla.

No sólo el secuestro ha envenado el inicio de la negociación. Los recientes pronunciamientos de los voceros del ELN esconden el interés que puedan tener en llevarla a buen término. Frases como "Que se sepa que el país sigue estando en guerra", "unos poquitos (secuestrados)" y el plagio del soldado Fredy Moreno Maecha en la vía que de Saravena conduce Arauca se suman a la lista de hechos que aún no dejan creer. 

"Si uno lee a ‘Danilo Hernández‘, en sus respuestas se entiende que no existe suficiente voluntad. No sólo por lo del secuestro -que me parece difícil y complejo-, sino que se les siente una actitud arrogante, además de anacrónica", manifestó el politólogo Germán Ayala.

Para otros analistas, se trata de una estrategia de la guerrilla para conducir pronto la negociación a un cese al fuego bilateral y definitivo. Igual como sucedió con las FARC, ante un escalamiento significativo del conflicto en el 2015, el Gobierno se vio volcado a idear un plan conjunto para desescalar el número de hechos violentos que se estaban presentando a lo largo y ancho del país.

La idea no es descabellada, si se tiene en cuenta que la instalación de la mesa de paz este 7 de febrero, llega con una variante: la simultaneidad. Al tiempo que las partes empezarán a trabajar en el primer punto de la agenda que habla de la sociedad, una mesa humanitaria paralelamente abordará la seguridad para la paz y dejación de las armas.

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Destrabar la mesa no fue nada fácil, y la Iglesia católica jugó un papel clave. Muestra de ello es que la propuesta de monseñor Darío de Jesús Monsalve de crear una comisión que construya un acuerdo -en el marco del DIH- que ponga a andar los diálogos con esa guerrilla, parece haber calado.

"Menores en las filas insurgentes, el secuestro, desminado humanitario (...) muertos que tiene uno y el otro, el tema de corredores humanitarios y garantías para la participación de la sociedad", son algunos de los temas que se abordarían una vez las partes dejen claro en el día de la instalación -7 de febrero- cuál va a ser el reglamento de trabajo, cuánto tiempo van a trabajar por día, cuánto van a durar las rondas, las pausas, las consultas y quiénes van a estar en cada uno de los equipos.

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El problema es que la metodología que acompañará la negociación entre el Gobierno y el ELN no promete mucha eficacia. Ya el arranque demostró que el camino está lleno de espinas que en cualquier momento pueden aparecer y desestabilizar todo. A eso se le suma la interinidad de las mesas que rotarán por Cuba, Chile y Brasil; el ambiguo lenguaje que da forma al acuerdo, el interés de esa guerrilla por discutir inamovibles como el modelo económico y la dinámica con la que comenzará la discusión donde se "hablará mucho" y se "pactará poco".

"El proceso del ELN llega en un momento en el que la sociedad tiene un cansancio temático. Se ha hablado mucho del proceso, las negociaciones (...) Quizá la gente vive con expectación pero siguen sin entusiasmo y sin ilusión en este proceso del final de la guerra y poco a poco se irán posesionando otros temas del interés de los colombianos como el de la corrupción y la inseguridad", manifestó Carlos Arturo Velandia, exmiembro de la dirección nacional del ELN y recientemente nombrado gestor de paz.

Tienes cosas a favor. Hay toda una estrucura de negociación y propuestas que ya dejaron montadas las FARC. Sin embargo, los elenos quieren un proceso distinto y le apuestan a transformaciones más profundas en cuanto al modelo económico y político, por eso no será fácil convenserlos de las bondades -por ejemplo- de la Jurisdicciones Especiales para la Paz que actualmente hacen carrera en el Congreso.

Por casi ocho años las distintas guerrillas fueron vistas como un mismo y solo enemigo. Hoy, ad portas de arrancar una nueva negociación afloran las diferencias entre una y otra: los hombres comandados por ‘Gabino‘ son una guerrilla distinta que si bien hace parte del mismo conflicto, quiere un proceso de paz a su medida.

El proceso del ELN arranca cuando el de las FARC entra en la recta final. El tiempo apremia para sacar adelante decisiones contundentes en los 19 meses que le quedan al presidente Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño y así inclinar la balanza en una contienda electoral que promete ser mordaz con el tema de la paz.

Mientras con fusil en mano arranca el tránsito de las FARC a los puntos de concentración, el ELN se prepara para hacer rendir el combustible que le queda al Gobierno y sacarle el mayor provecho a la negociación que este jueves demostró que con hechos de paz siempre es mucho más fácil avanzar.

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