Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/04/16 00:00

“Yo no quería ser guerrillero”

Arley Biohó es hijo de un comandante de las Farc muerto en un bombardeo. La vida de su padre lo empujó a la guerra.

Arley Biohó es hijo de un comandante de las Farc muerto en un bombardeo. La vida de su padre lo empujó a la guerra. Foto: León Darío Peláez

“Soy zambo, mi madre una india arhuaca y mi papá un negro”, dice Arley Biohó. A sus 30 años recuerda nítidamente su niñez. “Quería ser futbolista. También estudiar sistemas”. Pero la vida de su padre conspiró contra su sueño. Sixto Antonio Cabaña era un sindicalista de las plantaciones bananeras del Magdalena, concejal de la Unión Patriótica, militante comunista, terminó a finales de los años ochenta convertido en Domingo Biohó, un reconocido comandante de las Farc. Así comenzó una persecución infernal para Arley y sus tres hermanas. “Yo no quería ser guerrillero, no quería”. Cuando su padre se “enmontó”, su mamá también los dejó. Los cuatro niños quedaron rodando de casa en casa. “Yo estaba muy desesperado, no sabía dónde meterme. Los familiares de mis amigos les prohibían andar conmigo”. Las cosas empeoraron durante los diálogos de El Caguán cuando su padre fue nombrado para hacer parte del equipo temático y su rostro aparecía por la televisión todos los días. La persecución de los paramilitares de Hernán Giraldo arreció contra su familia. El padre le pidió ingresar a la guerrilla pero él se resistía. Hasta que un día no pudo más, y el 20 de febrero de 2001 él y sus tres hermanas se unieron a las Farc. “Yo tenía 14 y ellas 16, 12 y 11”.

Paradójicamente, en la guerrilla estuvieron casi siempre lejos de su padre. “En 2003 nos despedimos con un brindis”, pues él viajaba con Simón Trinidad a Ecuador. No lo volvió a ver, pues en 2010 murió destrozado en un bombardeo de gran magnitud. Ahora que hay en marcha un acuerdo para encontrar los cuerpos de-saparecidos en la guerra, Arley aspira a que le entreguen los restos de su padre a la familia para darle digna sepultura.

“Yo quiero ser como él. Mi papá fue un comunista a morir”. Por eso, ahora mismo repasa las páginas del Manifiesto comunista de Carlos Marx. “Uno no ingresa consciente, pero con los años se da cuenta por qué hay necesidad de ser fariano. Uno sabe cuál es la clase a la que uno pertenece: la clase pobre”. Arley ha tenido que acomodar sus sueños a la realidad. “Ya no podré ser futbolista pero al menos puedo estudiar. A mí me gusta el estudio”. Quiere seguir los pasos de su padre, volver al Magdalena y convertirse en un líder político como lo fue él cuando estaba en la UP. “Ser alcalde de algún pueblo del Magdalena,” dice. Volver a ver a los amigos de la niñez y buscar a su madre. “Yo quiero mucho a las Farc porque ellas me criaron. Mi papá son las Farc”.

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