Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/01/27 20:14

Una polémica propuesta en la Mesa de La Habana

Curules con voz pero sin voto en la Comisión Legislativa Especial podría ser la fórmula para que las Farc acepten someterse al plebiscito. Roy Barreras la defiende.

Mesa de negociaciones en La Habana. Foto: Archivo SEMANA

Según las cuentas del presidente Juan Manuel Santos, al proceso de paz le quedan 55 días. Ha reiterado que la paz se firmará el próximo 23 de marzo, y el reciente acuerdo en materia de verificación del cese al fuego bilateral, en el que el Gobierno y las FARC aceptaron la vigilancia por parte de la ONU, ha alimentado su optimismo.

Esta semana, luego de que el consejo permanente de seguridad de Naciones Unidas votó por unanimidad la petición del gobierno colombiano, el jefe negociador, Humberto de la Calle, no se atrevió a decir que el proceso de paz entraba en una fase irreversible (“cualquier cosa puede pasar”, dijo con diplomacia), pero utilizó un símil para definir el actual estado de las negociaciones. “Es como una escalera eléctrica en la que ya es difícil devolverse y el que quiera salirse tendrá que tirarse de la barandilla a un elevado costo político”.

El proceso de paz entró en su fase definitiva. Cincuenta y cinco días advierten poco tiempo para resolver las dos grandes discusiones que faltan en La Habana. Por un lado, el acuerdo sobre dejación de armas y fin del conflicto, y del otro, el mecanismo de refrendación de los acuerdos.

Es precisamente este último un asunto bastante complejo por resolver, pues, como en los demás puntos de la agenda, las posiciones parecen radicalizadas y de momento parece no haber punto intermedio.

Por una parte, el Gobierno, que antes pensaba en un referendo (tramitó una ley para el efecto), ahora no tiene otra fórmula que la de un plebiscito que sólo necesita 4,4 millones de votos para su aprobación. De otra, las FARC se mantienen en la orilla de que la Asamblea Constituyente es la fórmula para resolverlo todo, incluso, la implementación de los acuerdos.

Esa discusión, a la que las partes se han referido en los más de tres años de conversaciones formales, se deberá resolver en sólo cuatro semanas. El Gobierno ha dicho una y otra vez que no habrá constituyente y para mantenerse firme en esa postura, no tendría otra que negociar con las FARC para que den su brazo a torcer y acepten el plebiscito. Según la agenda de las negociaciones, la refrendación del acuerdo deberá ser aceptada de forma bilateral por la Mesa de La Habana.

Aunque el Gobierno no está haciendo ningún ofrecimiento a las FARC, sobre la Mesa hay una propuesta externa que podría facilitar que esta discusión se resuelva. Roy Barreras, presidente de la Comisión de Paz, explica que la fórmula podría ser habilitar la participación de la guerrilla en la Comisión Legislativa Especial que el Gobierno y el Congreso proponen para implementar los acuerdos de paz. Es decir, darles asiento con voz pero sin voto en el diseño de leyes y reformas que traduzcan los acuerdos de La Habana.

Barreras, incluso, le reveló a Semana.com que él mismo se la formuló al jefe negociador de las FARC en Cuba, Iván Márquez, en uno de los viajes autorizados que adelantó el año pasado.

Tal propuesta no deja de ser muy polémica en el país. Aunque el proceso de paz conducirá a la participación política de las FARC, este escenario es muy impopular, pues según lo han revelado múltiples encuestas, la mayoría del pueblo colombiano se opone a que la guerrilla tenga curules en el Congreso.

Sin embargo, para Barreras y varios miembros de la Comisión de Paz del Congreso, podría ser “realista”. Por un lado hay dos extremos, los que no ofrecen nada a la guerrilla, y los que hablan de Constituyente. Por otro, quienes proponen entregarles curules a dedo ahora cuando se van a desarmar, o los que admiten abrirles espacio en esa comisión legislativa especial.  

Estas propuestas no son nuevas ni recientes. La posibilidad de entregarles curules a las FARC la planteó el senador Antonio Navarro (A. Verde), quien además defendió la tesis de que los jefes de la guerrilla pudieran participar en política incluso de forma simultánea mientras paguen las penas impuestas por la justicia transicional. Y la participación en la comisión legislativa especial fue una idea del propio Barreras, cuando propuso facultades al presidente para designar miembros que no pertenecieran al Congreso. Ambas fueron derrotadas en la discusión del acto legislativo para la paz, pero no significa que no se puedan revivir.

Barreras aclaró que el Congreso no va a incluir ninguna propuesta en esa materia para respetar el carácter de bilateralidad que debe tener el acuerdo en materia de refrendación e implementación. Entre otras, porque el acto legislativo para la paz se discutirá después del 16 marzo, es decir, primero se debe producir la firma del acuerdo final, y entonces se sabrá si el plebiscito es la fórmula para que el pueblo colombiano refrende los acuerdos.

Pese a que no hay ofrecimiento del Gobierno en la materia, la posibilidad de que las FARC participen en el llamado ‘congresito’ que diseñará las reformas para la paz podría ser una carta para que la guerrilla desista de la Asamblea Constituyente.

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