Viernes, 20 de enero de 2017

| 2016/02/05 18:38

“¿Cuántos secuestros más necesita el ELN y tolerará el Gobierno?”: procurador

El jefe del Ministerio Público juzgó como “displicente, omisiva, tolerante y complaciente" la actitud del Gobierno frente al plagio del cabo Jaír de Jesús Billar.

Procurador pide al presidente Santos no guardar silencio frente a crímenes del ELN. Foto: Guillermo Torres

“Una pregunta sobre un colombiano secuestrado nunca está fuera de lugar. Está fuera de lugar que el primer mandatario del país no defienda a los colombianos ni se sume al dolor de las familias, que no respete sus dramas ni promueva que la institucionalidad devuelva a casa a su ser querido”, dijo el procurador Alejandro Ordóñez, al referirse al secuestro del cabo Jaír de Jesús Billar, a manos del ELN.

Para el jefe del Ministerio Público resulta inadmisible que el presidente Juan Manuel Santos no se haya pronunciado sobre el plagio. “¿Cuántos secuestros más necesita el ELN y tolerará el Gobierno para iniciar los diálogos de paz? ¿Se van a sacrificar tantas vidas como se sacrificaron en el proceso con las FARC?”, preguntó.

Ordóñez está indignado. Dice que el Gobierno debe preocuparse primero por obligar a ese grupo guerrillero a poner en libertad a todas las personas que mantiene secuestradas.

Para él, no es lógico que mientras las instituciones se comprometen a identificar y devolver los restos del padre Camilo Torres, no concentren los mismos esfuerzos en obligar a los rebeldes a entregar a personas como el cabo y el alto consejero de la Gobernación de Norte de Santander, Ramón Cabrales.

Según el alto funcionario, llevar al ELN a una situación en la cual no tenga otra alternativa que devolver a estas personas les ofrecería legitimidad a los diálogos exploratorios que mantienen los guerrilleros y el Ejecutivo. “La paz no se construye desde el chantaje, desde la burla, desde el dolor de las víctimas y el silencio del Gobierno ante los victimarios”, dijo.

Para él, ese tipo de omisiones genera una sensación de desprotección e inseguridad en la ciudadanía. La impresión de desamparo se agudiza, dice, si se piensa en que los responsables no recibirán castigo alguno por ninguna de sus faltas.

“Basta escuchar a la gente, salir a las calles o echar un vistazo a las redes sociales. Muchos colombianos temen. Muchos colombianos pueden temer que el silencio de su Gobierno se convierta en pasiva complicidad”, añadió.

El alto funcionario, evidentemente, prefiere que las muestras de buena voluntad del Gobierno estén sujetas a compromisos claros de la guerrilla del ELN que demuestren su verdadera voluntad de dejar atrás la vida delictiva.

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