Martes, 24 de enero de 2017

| 1983/11/14 00:00

PROEXPO - GATE

Un editorial del ex presidente Lleras Restrepo desató polémica sobre la administración de la entidad

PROEXPO - GATE


Una polémica desató el artículo de Carlos Lleras sobre Proexpo, aparecido en el número de Nueva Frontera correspondiente a la semana del 3 de octubre. En él, bajo el seudónimo de Hefestos, el doctor Lleras enjuició algunos aspectos operativos del Fondo Nacional de Promoción de Exportadores (Proexpo), creado bajo su administración. Particularmente criticaba el proyecto de compra de un edificio en Nueva York por un costo de 13 millones de dólares, para montar un gran centro comercial y cultural de Colombia, por considerar que era muy oneroso y que no constituía una prioridad del Fondo, en momentos en que Proexpo está buscando créditos externos para refinanciar nuestras exportaciones. También se refería al contrato suscrito con un fotógrafo norteamericano por valor de 9 millones de pesos, con el fin de que tomara las fotografías con las cuales se decorarían los muros del centro. Y finalmente criticaba la falta de austeridad de Proexpo en desayunos y almuerzos ofrecidos a delegaciones extranjeras o al mismo personal del instituto, en los que se habrían invertido grandes sumas de dinero.

Sorprendió que el editorial del ex presidente Lleras, que comenzaría a circular el día lunes en su semanario, apareciera publicado el domingo en los periódicos en forma simultánea con el anuncio, por parte del gerente de Proexpo, José Vicente Mogollón, de que desde la semana anterior había sido revocado el proyecto de compra del edificio en Nueva York, que en ningún momento pensó adquirir Proexpo a título exclusivo, sino a través de un "pool" de entidades del cual haría parte.

A la semana siguiente el ex presidente Lleras hacía nuevamente referencia al tema en su semanario, esta vez afirmando que las declaraciones del gerente de Proexpo habían confirmado sus propias denuncias. Y sugería que pudo haber sido un más que oportuno conocimiento que tuvieron el gobierno y el Banco de la República del comentario de Hefestos, lo que determinó el desistimiento del proyectado negocio. Pero al final de este nuevo texto Carlos Lleras terminaba prácticamente pidiendo una tregua, al referir el hecho de que Hefestos le había aconsejado no seguir molestando al buen "Pepino" (el doctor Mogollón), cuya delgada constitución obliga a pensar que "es el que menos come en los desayunos de trabajo organizados por la casa de banquetes Pierre".

Mini escándalo
La tregua solicitada por el ex presidente no se produjo. Comenzaron a circular rumores de que su interés en el asunto estaba relacionado con un mini-escándalo que había tenido lugar días antes en Proexpo, en el cual estaría involucrado un sobrino suyo. Efectivamente, la firma Pedro Gómez y Cía. había venido proponiendo, desde los días del ministerio del doctor Gabriel Melo Guevara y la gerencia de Propexpo al doctor José Manuel Cárdenas Zorro, la construcción de un Centro Comercial en el Caribe. De este proyecto tuvieron conocimiento tanto el presidente de la República como los sucesores de los doctores Melo y Cárdenas. Se acordó entonces que algunos funcionarios de Proexpo asesorarían a la firma en los estudios de factibilidad del proyecto. Fue así como los doctores Luis Carlos Eusse, subdirector Financiero del Fondo, Andrés Espinosa, asesor de proyectos e hijo del doctor Abdón Espinosa Valderrama, y Enrique Lleras Pérez, coordinador de la dirección y sobrino del doctor Carlos Lleras, intervinieron en la primera parte del estudio del negocio, que tuvo un costo total de 7'500.000, sufragados totalmente por la firma. Pero Mogollón, experto en la zona del Caribe, se manifestó en contra de la viabilidad del proyecto por lo cual éste fue archivado.

Enrique Lleras Pérez manifestó no haber percibido ninguna remuneración por concepto de su asesoría. Sin embargo, los doctores Espinosa y Eusse recibieron cada uno 300 mil pesos, pagos que se efectuaron sin autorización ni conocimiento del presidente de la firma Pedro Gómez y Cía. y, aunque legalmente un funcionario público puede asesorar en sus ratos libres a una empresa privada, los estatutos de Proexpo lo prohiben específicamente, ante la eventualidad de que ello genere un conflicto de intereses.

Destitución y renuncias
El Banco de la República consideró entonces del caso abrir una investigación contra estos tres funcionarios, que culminó con la destitución de Eusse y la petición de renuncia a Espinosa y Lleras. Al primero, además del episodio de la asesoría, se le acusó de estar ejerciendo tráfico de influencias a favor de compañías que solicitaban ser aceptadas por Proexpo como comercializadoras internacionales. A Espinosa y Lleras, que habían venido promoviendo sus nombres como asesores independientes a través de un folleto en el que se anunciaban bajo la firma "Urbe Ltda.", que ingenuamente habían enviado al mismo Proexpo, se consideró del caso pedirles la renuncia. La conclusión era la de que estaban violando la exclusividad de sus contratos de trabajo con el Fondo.

Inmediatamente después vino la respuesta de Espinosa, quien manifestó a través de los periódicos que no existía incompatibilidad entre su cargo en Proexpo y la asesoría brindada a la firma Pedro Gómez y Cía. Y que si el asunto de la remuneración había sido sacado a flote, era con el claro propósito de desviar la atención pública de las denuncias del ex presidente Lleras sobre el funcionamiento de la entidad.

También se produjo un comunicado de Pedro Gómez y Cía. En él se señalaba que la actuación de la firma se limitaba a la realización de un estudio por el que se habían pagado cerca de siete millones de pesos, sin haber solicitado u obtenido por ello beneficio alguno, y aclaraba que tan sólo hasta ahora tuvo su presidente conocimiento de que se había pagado una remuneración a los asesores de Proexpo, cuando en realidad la firma debió abstenerse de otorgarla, pues aunque con ello no se violó la ley, la colaboración de estos funcionarios se había aceptado inicialmente bajo el entendimiento de que lo hacían en calidad de funcionarios públicos, no actuando por consiguiente en nombre propio sino en el de Proexpo.

Lo que continuaba aún sin aclararse era, sin embargo, el origen de tal remuneración. ¿De dónde había salido la iniciativa de efectuarla? Hasta ahora ello no se ha podido determinar. Sólo ha logrado establecerse que el Jefe de Consultoría de Pedro Gómez y Cía., actualmente desvinculado de la empresa, y quien había autorizado el pago de los honorarios, era hermano del vicepresidente administrativo de Proexpo.

Seguramente el asunto no habría adquirido tal resonancia ante la opinión pública, de no haberse pretendido que existía una viculación entre el interés del ex presidente Lleras y el incidente ocurrido semanas antes con su sobrino. Pero un elemento anecdótico parecía eximir al ex presidente de un conocimiento detallado sobre el asunto. Los desayunos y almuerzos que él tanto criticó por onerosos habían sido organizados por su propio sobrino, que en su calidad de coordinador de la dirección tenía a su cargo el manejo de los gastos por concepto de recepciones sociales del Fondo. Las elevadas facturas que el ex funcionario contrató con la Casa de Banquetes Pierre fueron, precisamente, una de las razones que provocaron su desvinculación de la entidad. |

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.