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| 12/13/2008 12:00:00 AM

Pronóstico reservado

Dos grandes cambios hubo en la salud: la Corte Constitucional impuso orden al sistema, y nació la Nueva EPS, que reemplazó al Seguro Social.

Tras 15 años de ofrecer un servicio a medias, en muchos casos indigno y que ha dejado a más de un muerto en las puertas de los hospitales, el sistema de salud creado por la Ley 100 de 1993 sufrió en 2008 la más profunda revisión y un mandato de cambio en su historia.

Por un lado, la Corte Constitucional, tras revisar 20 tutelas, expidió en julio una histórica sentencia que además de imponer un orden del caótico sistema, les impuso al gobierno, EPS, ARS y entidades que vigilan el sector, metas y tareas claras para que los colombianos puedan acceder sin más dilaciones ni pretextos al derecho a la salud.

El cambio más importante que planteó la Corte radica en que consideró por primera vez la salud como un derecho fundamental, y para evitar que miles sigan recurriendo a la tutela para acceder a los servicios que garantizan el goce pleno de este derecho, estableció medidas y plazos perentorios.

Entre las decisiones que la Corte le ordenó al gobierno se encuentran la actualización y la ampliación de los planes de salud, la eliminación de las diferencias que existían entre los beneficios que había entre las personas afiliadas al Régimen Subsidiado (personas pobres y trabajadores informales) con el Contributivo (trabajadores formales y personas de altos recursos), y darles la cobertura de este derecho a todos los colombianos.

De igual manera, la Corte estableció que los tratamientos y los procedimientos no pueden ser interrumpidos, y determinó que en adelante los comités técnico-científicos de las EPS y las ARS, y no los jueces por vía de tutelas y fallos judiciales, serán los que determinen los medicamentos y las intervenciones que deben recibir las personas, entre otros.

El fallo, que puede costar entre cuatro y seis billones de pesos más al Estado, es una oportunidad para que el sistema de salud funcione por fin después de tres lustros, pero también es una amenaza. Por una parte, es necesario revisar el dudoso manejo y la eficiencia que tanto el Estado como todos los actores les están dando a los casi 10 puntos del PIB que terminará manejando el sector.

Y por otro lado, la decisión de la Corte puso sobre el sistema una espada de Damocles que podría desestabilizar financieramente el sistema. Lo cierto es que el Ministerio de la Protección Social tiene un mandato y una puerta para arreglar los males congénitos con los que nació y creció el modelo de salud.

Lo que se debe hablar con claridad es que ni la Corte ni los colombianos pueden pretender que en el país haya plata para atender todas las necesidades de salud, algo que difícilmente se ve en el mundo, por lo que los niños y las personas en indefensión deberán tener la prioridad.

El otro gran cambio estuvo en la liquidación del Seguro Social y el nacimiento de la Nueva EPS. Aunque aún hay dudas en torno a si el gobierno tenía la potestad para entregarle el control al consorcio de cajas de compensación que empezó a operar la empresa, el cambio era necesario.

En estas primeras semanas la Nueva EPS tuvo que afrontar el cúmulo de problemas que tenía represado el Seguro, pero tras un comienzo difícil, los indicadores demuestran que en 2009 los usuarios empezarán a gozar de un mejor servicio. Un hecho claro es que se liberó a la entidad del secuestro y la extorsión en los que estaba el ISS por cuenta de los políticos y las caciques regionales, y ahora las dudas se centran en si estos volverán a cooptar este valioso fortín.

El año 2009 será definitivo para saber si el paciente por fin se salva y cambia de cara, o si, por el contrario, queda condenado a muerte. Y ese es el lío más gordo que deberá resolver el ministro de Protección Social, Diego Palacio.
 
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