Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/21/2012 12:00:00 AM

Propuesta del ELN: una jugada política sin viabilidad

Considerada prácticamente derrotada por el Gobierno, la guerrilla del ELN niega su vencimiento y busca recuperar su crédito como actor político. Su propuesta de una tregua bilateral, inviable para varios sectores, muestra el deseo de no quedarse por fuera en una hipotética negociación que inicie el presidente Santos.

La recuperación militar del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los últimos años resulta evidente a la luz de las cifras. El ELN tiene 2.500 combatientes sin contar milicianos, según cifras de la inteligencia militar del Ejército; durante el último año cometió 202 actos violentos; fue el responsable, según el Ministerio de Defensa, del 10% de los secuestros cometidos en el país; mantiene actividades en cuatro departamentos: Arauca, Cauca, Nariño y Norte de Santander, y durante el 2011 aumentó el número de combates y ataques a la infraestructura energética en comparación con el año inmediatamente anterior.
 
Esa es la radiografía militar del grupo que le comunicó al gobierno del presidente Juan Manuel Santos su propuesta de una tregua bilateral para iniciar una mesa de diálogo. “Pensamos que sería más conducente, que las partes nos planteáramos la tregua bilateral, en el marco de una mesa de diálogos y dentro de una agenda de salida política al conflicto”, dice un aparte del comunicado fechado la primera semana de febrero del 2012.
 
La recomendación despertó rápidamente el escepticismo entre analistas y políticos que cuestionan la capacidad del ELN de imponer condiciones y la viabilidad de estas.

“El comunicado no resulta extraño porque es una manifestación de una guerrilla que ya ha tenido disposición a la negociación, pero carece de la suficiente fuerza para arrebatarle al Gobierno una respuesta en ese mismo sentido”, comenta Ricardo García Duarte, analista de problemas políticos y miembro de Razón Pública.
 
Para Duarte, el ELN no estaría en condición de imponerle requisitos al Gobierno pero claramente busca volver a la vida política y expresarse para que sean tenidos en cuenta. “Lo que está haciendo es enviar un primer mensaje que no hay que echar en saco roto sino contemplar como condiciones a futuro, en un ambiente posterior”, dice el experto.
 
Varios analistas, aunque coinciden en que se trata de una propuesta inviable, sí rescatan una intención de promover una mesa de diálogo. “Es posible que el estilo nuevo del presidente Santos y sus políticas sociales hayan generado una necesidad del ELN de decir aquí estamos, dispuestos a negociar, pues ellos saben que no están en condiciones de fuerza de hacer exigencias”, explica Duarte.
 
Por su parte, Luis Celis, coordinador de incidencia política de la Corporación Nuevo Arco Iris, dice que la intención del diálogo no es novedosa y responde a la convicción de que su lucha militar para alcanzar el poder no es factible. “Esta es una decisión que ya tienen tomada y que es su prioridad desde el Comando Central. Sin embargo, al ELN hay que entenderlo desde sus dinámicas, que son muy lentas. Mientras el M-19 era un Concorde que se movía con total rapidez, el ELN es una avionetica de madera que vuela muy suave”, concluye el analista.
 
ELN y FARC: ¿Independencia o complicidad?

El resurgir del ELN es consecuencia, en gran parte, del acuerdo al que llegaron con las FARC en el 2010, “lo que le permitió una recomposición de su estructura y la posibilidad de enviar hombres a otras zonas del país donde se encuentran disminuidas. Su incursión en el narcotráfico le permitió mejorar sus finanzas y aumentar el reclutamiento de hombres”, tal y como explica la investigadora Paola Nuñez, autora del informe, ‘ELN –FARC: Un acuerdo por conveniencia’.
 
Esta situación hace pensar que varios guerrilleros del grupo subversivo habrían perdido su independencia y que sobreviven en ciertas zonas gracias a la mano que les tiende la FARC. Para el coordinador del área de construcción de paz y postconflicto de la Fundación Ideas para la Paz, Juan Carlos Palou, “los dos grupos están en una especie de tregua y en algunas áreas están actuando como alianza. Entonces se podría pensar que es un comunicado palabreado con las FARC, que no quiere decir que les hayan pedido permiso pero sí que les comunicaron que tienen esa iniciativa de dialogar”.
 
Palou también aclara que otro elemento que permitiría pensar que hay una comunicación con las FARC de una parte de miembros del ELN, es que el denominado comando central de ese grupo es más ‘federado’ y nunca ha tenido tanto control sobre sus hombres como sí ocurre con la otra guerrilla.
 
Sin embargo, esta relación no es tan clara, pues el conflicto y las luchas que aún persisten entre ambas guerrillas, en varias zonas el país, no permiten pensar en una alianza para negociar de forma conjunta. “La relación FARC-ELN ha sido siempre difícil porque donde los ‘elenos’ son mayoría no hay agresiones entre sí, pero donde las fuerzas se encuentran al revés las FARC sacan ventaja y les provocan golpes militares”, asegura Luis Celis.
 
“Después de que se selló la guerra en el 2010 entre el ELN y las FARC, ambos pararon la confrontación y el ELN recuperó su autonomía y su independencia de las FARC".
 
Respuesta predecible

El vicepresidente Angelino Garzón, primero, y el ministro del interior, Germán Vargas Lleras, después, comunicaron lo que muchos preveían de antemano sobre la postura del Gobierno ante la propuesta de realizar una tregua bilateral.
 
Garzón les pidió a las guerrillas de las FARC y del ELN que dejen "las palabras de paz y pasen a los hechos de paz", y aseguró que "lo más importante es que tomen la decisión de abandonar el camino de la violencia; si lo hacen, el Gobierno tendrá toda la voluntad de encontrar caminos de paz y reconciliación, lo que el Gobierno no va a hacer es repetir experiencia pasadas", indicó Garzón.

Por su parte, Vargas Lleras fue más tajante y dijo que “el presidente Juan Manuel Santos ha señalado, claramente, que en esa materia no bastan buenas intenciones ni cartas, sino que hay que darles paso a hechos inequívocos que demuestren que les asiste realmente una voluntad de paz. De manera que los anuncios no son en absoluto suficientes”, sostuvo el ministro.
 
La anticipada respuesta del Gobierno encontró oposición en algunos sectores. “Esta es una buena señal que, aunque no es bien recibida por el Gobierno, sí es válida y se debe avanzar en una dirección: en que estas señales sean consideradas, porque de lo contrario es un estancamiento que no permite dar más pasos”, comenta Fernando Sarmiento, coordinador de Investigación, construcción de paz y desarrollo del CINEP.
 
En el marco del aniversario de los diez años del fracasado proceso de paz del Caguán, la propuesta del ELN ya generó debate. Y si bien ha sido recibida por algunos analistas con cierta esperanza, ellos mismos tienen claros los reparos que supone la iniciativa. Por su parte, el Gobierno mantiene firme su política de pedir que se cambien las palabras por hechos para poder avanzar en un eventual proceso. La pregunta es si el ELN quiere que el presidente Santos le enseñe la ‘llave de la paz’ o es una nueva estrategia para ganar figuración política y marcar cierta distancia con las FARC.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.