Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/06/05 00:00

¿Puerto o parque?

El gobierno tiene en sus manos decidir si Bahía Málaga puede convertirse en el primer gran proyecto de desarrollo sostenible del país. Ese pulso crucial entre ambientalistas y empresarios está como para alquilar balcón.

En Bahía Málaga ya existe un puerto de menor tamaño donde opera la Fuerza Naval del Pacífico, en el que atracan embarcaciones de la Armada.

Si hay un tema puntual donde el gobierno nacional ha dado bandazos sin ruborizarse es el de un nuevo puerto sobre la costa pacífica. El asunto ha sido tan espinoso que uno de los sectores más consentidos de la era Uribe, el empresarial, le recriminó públicamente los reversazos que ha dado. El Comité Intergremial del Valle se quejó de haber sido "abandonado a la mitad del camino por el Ministro de Transporte".

Por cuenta de esa indefinición, ambientalistas del país y empresarios del Valle se enfrascaron en una batalla frontal para intentar, cada uno por su lado, inclinar la decisión en torno a si es o nó viable un puerto de aguas profundas que se construiría en una de las reservas naturales más importantes del país: Bahía Málaga.

El tema se radicalizó a tal extremo que diluyó la posibilidad de una solución intermedia donde naturaleza y desarrollo puedan coexistir.

El puerto de Bahía Málaga es mucho más que un proyecto de infraestructura que busca perfilar al Valle del Cauca en movilización de carga marítima. Tras esa megaobra el país se juega su futuro en materia de conectividad y su papel como potencia portuaria en el litoral Pacífico de América.

Solo para tener una idea de lo que significa el tema, la Cuenca del Pacífico comprende la mitad de la población mundial y concentra el 37 por ciento de las exportaciones del planeta. Hoy el único gran puerto colombiano sobre esa cuenca es el de Buenaventura (Valle), donde se mueve el 45 por ciento de la carga del país. El problema de fondo radica en que la bahía de Buenaventura, por más trabajos que se hagan, no tiene la profundidad de 18 metros (la actual es de 12,5 metros) que requieren los barcos de gran calado, conocidos como Pospanamax, enormes buques que mueven el doble de contenedores. Málaga ofrece 20 metros de profundidad, pero requiere 100 kilómetros de vía para conectarse con el resto del país.

El gobierno tiene la sartén por el mango y a través del Ministerio del Medio Ambiente está a un paso de definir el futuro de Bahía Málaga. El ministro, Carlos Costa, dice que esa decisión se tomará antes de que acabe el actual gobierno: "Sea puerto o parque natural, Bahía Málaga será una zona ambiental protegida por el Estado".

La última jugada de esa cartera fue contratar con un experto español el estudio técnico de factibilidad de operación portuaria de gran calado en Málaga. El encargado de esa labor es el profesor Juan Manuel Barragán, decano de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la Universidad de Cádiz, España. Su concepto está a punto de conocerse.

Sin embargo, el propio Barragán, durante la visita de campo que hizo a Buenaventura a finales de abril, soltó una frase a los medios que fue interpretada como una posición oficial aun sin conocerse el estudio. "Veo difíciles allí funciones portuarias de grandes dimensiones", dijo el catedrático.

Desde septiembre de 2009 se conoció la existencia de un decreto del Ministerio del Medio Ambiente en el que declararía a Bahía Málaga como Parque Nacional Natural. Obviamente la medida sepultaría de por vida la opción del puerto de aguas profundas en esa zona.

"El gran lunar del puerto de Bahía Málaga es su ubicación, ya que para construirlo hay que acabar con ecosistemas", explicó a SEMANA José Lozano, geólogo que labora como secretario de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Esa entidad fue la que recomendó al gobierno declarar Parque Natural a Málaga.

Lo absurdo de toda esta pelea entre ambientalistas y empresarios es que fue el mismo gobierno el que la originó, ya que desde 2005, a través del Conpes 3342 de Expansión Portuaria, concluyó que "la Bahía de Málaga reúne condiciones naturales inmejorables para dicho propósito, además de que las condiciones ambientales no le son adversas". Y, como si fuera poco, ese mismo año el Ministerio de Transporte la declaró de interés público. Por esa razón hoy los promotores del puerto no entienden por qué el timonazo.

Frente al hecho, los gremios vallecaucanos le pidieron un plazo de seis meses al ministro Costa, para presentar un estudio sobre el impacto de un puerto sobre Bahía Málaga. Encargaron el estudio a la Universidad del Valle desde marzo y esperan sus resultados a finales de julio. "Nuestro estudio es de factibilidad ambiental de Bahía Málaga, donde analizaremos con cifras los beneficios socioeconómicos de un puerto de aguas profundas y los perjuicios al ecosistema", argumentó a SEMANA Enrique Peña, director del doctorado en Ciencias Ambientales de Univalle. Pero hace poco el ministro Costa afirmó que "por ahora el estudio de Univalle no se va a usar para tomar decisión alguna".

Los ambientalistas tienen razón en sus preocupaciones, ya que Bahía Málaga es todo un santuario de ecosistemas. Sobre ese inventario hay infinidad de estudios y el más reciente, también de Univalle, encontró que existen 1.400 especies marinas y costeras. Algunas de ellas son emblemáticas, como las ballenas y los delfines. De hecho, muchos nativos creen que gracias a las visitas anuales que hacen las ballenas jorobadas para parir sus crías, la zona recibe cada año a 45.000 turistas.

El tema del ecoturismo, sumado al posible impacto ambiental, es una de las grandes preocupaciones de las 5.500 personas que viven en los cuatro corregimientos alrededor de Bahía Málaga. Jhojanio Álvarez, líder comunitario de Ladrilleros, argumentó: "Nosotros vivimos de ese inventario ecológico".

Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Comercio de Cali, acepta que todos los intereses alrededor de Bahía Málaga son legítimos, pero advierte que "un tema tan vital merece un análisis profundo".

En ese sentido, líderes gremiales como Rodrigo Velasco, presidente de la Andi en el Valle, defienden la tesis de la convivencia mutua entre naturaleza y desarrollo. "En la bahía de Boston, en Estados Unidos, por ejemplo, existe un mecanismo satelital que permite trazar rutas para que los barcos no se acerquen a las ballenas que rodean la bahía", explicó.

Si bien nadie desconoce la biodiversidad que esconden las 50.000 hectáreas de Málaga, aún no hay un estudio sobre el impacto de un puerto de aguas profundas. Es más, a nadie le ha preocupado que en esa misma bahía hoy exista una base naval de la Armada, cercana al sitio donde llegan cada año las 500 ballenas jorobadas o Yubartas. Todo ello sin tener en cuenta que esa base está incluida en el convenio de cooperación militar con Estados Unidos, lo que presume advertir que allí atracarán enormes buques.

Pero más confuso es que mientras por un lado el gobierno parece darle la espalda al proyecto de Bahía Málaga, por el otro apoya el de Tribugá, que es otro puerto de aguas profundas impulsado por la clase dirigente del Eje Cafetero y Antioquia, que se construiría en costas del Chocó y sobre el que también recaen dudas ambientales.

Ambos proyectos tienen sociedades promotoras y lo paradójico es que pese a los esfuerzos regionales hasta la fecha nadie sabe con certeza qué pasará. El año anterior y ante gremios del Eje Cafetero, el presidente Uribe aprobó 117.000 millones de pesos para pavimentar la mitad de los 100 kilómetros de la vía que une a Pereira con Tribugá. En este caso parece repetirse la misma historia de Málaga, pues el proyecto aún no tiene un estudio que mida el impacto ambiental.

Por otro lado el ministro de Transporte Andrés Uriel Gallego, el pasado 18 de enero en una reunión en Cali con el Bloque Parlamentario del Valle, reconocía: "Ahora sí veo la posibilidad de Bahía Málaga". Lo absurdo es que un mes después, durante una entrevista a SEMANA, el ministro Costa afirmó que "el puerto en Bahía Málaga no es una prioridad del país".

Todos esos bandazos hacen pensar que la salida más sabia frente a un tema de semejante importancia es tomar una decisión con la serenidad del gobierno que llega y no en medio de los afanes del que sale.

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