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| 2/14/2015 10:00:00 PM

Pulso entre la dirigencia del fútbol colombiano

La pugna por la cúpula del fútbol generó turbulencia, justo cuando este deporte pasa por su mejor momento. ¿Por qué están enfrentados?

Cada vez hay más voces que hablan y especulan sobre el enfrentamiento en el que se encuentran los dos máximos dirigentes del fútbol: Luis Bedoya, presidente de la Federación, y Ramón Jesurum, presidente de la Dimayor, que lidera a los 36 equipos profesionales.

Para los seguidores del fútbol el distanciamiento comenzó desde la salida de Hernán Darío Gómez y la llegada de Néstor Pékerman a la dirección técnica de la Selección absoluta. Pero la brecha aumentó en noviembre cuando Jesurum dijo públicamente que Colombia estaba interesada en organizar el Mundial de 2030, lo que fue desmentido por Bedoya. Esta desaveniencia puso al descubierto que las relaciones entre los dos no estaban en su mejor momento.

Detrás hay una pugna, no solo por el manejo de la Selección y del fútbol, sino por los miles de millones de pesos que hay guardados y están llegando tanto a las arcas de la Federación como de la Dimayor.

El actual panorama tiene algunas semejanzas con el de los años noventa cuando León Londoño Tamayo, como presidente de la Federación, logró llevar a Colombia a un Mundial y regresó al futbol a las primeras páginas. Con cuentas llenas, un grupo de dirigentes en cabeza de Juan José Bellini se tomó esa organización para dar inicio a uno de los periodos más oscuros de la historia del balompié criollo. Ni siquiera hoy es posible hablar de lo que hicieron para sacar a Londoño ni hacer un balance de lo que pasó con la plata durante varias administraciones.

Si bien Bedoya y Jesurum lograron convivir durante varios años, las diferencias volvieron a surgir después del Mundial de Brasil. Bedoya mostró un legítimo interés en ocupar el cargo de presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol tras la salida del paraguayo Nicolás Leoz, quien estuvo al frente durante 27 años. Esto animó a Jesurum a aspirar a la Federación, y a los directivos de otros equipos, como César Pastrana, de Santa Fe, y Fernando Salazar, de Águilas Doradas de Pereira, entre otros, a la Dimayor.

Pero esta hipótesis, que generó dos bloques de poder, chocó con la decisión de Bedoya, quien actualmente también es vicepresidente de la Conmebol, de desistir de buscar la presidencia de esta última. En cambio, estaría aspirando a un alto cargo en la Fifa, sin dejar la cabeza de la Federación. En medio de este caudaloso río revuelto estaría intentando pescar Álvaro González, el eterno directivo del fútbol aficionado.

Así lo reveló Iván Mejía en su columna de El Espectador hace un par de semanas: “Lamentablemente la sombra de la desunión empieza a verse en el horizonte. Las relaciones personales y profesionales entre Jesurum y Bedoya pasan por su peor momento… No es difícil hoy ‘envenenar’ a Bedoya contra Jesurum y viceversa. Hoy ya no hay cordialidad y respeto. En el seno del comité ejecutivo de la Federación se libra una batalla de egos que no pinta bien, que no va a terminar bien, porque la división solo llevará a la pérdida del mando a favor del enemigo, el sátrapa de la Difútbol y sus nuevos amigos”.

Un comentarista deportivo, que pidió reserva, dijo que “así como Jesurum empezó a mover sus fichas para conseguir la mayoría en el comité ejecutivo y la asamblea para sacar a Bedoya de la presidencia de la federación, este, que es un ajedrecista, decidió jugársela para mermar el poder que Jesurum ha tomado dentro de los 36 equipos profesionales con una chequera cada vez más grande. Para neutralizarlo, se revivió dentro de algunos directivos la vieja propuesta de acabar con la Dimayor para convertirla en una división de la federación, tal y como ocurre en otros países como Argentina”.

En esa pugna por el control del comité ejecutivo del fútbol, especialmente de los cinco miembros que son elegidos, Bedoya tenía la mayoría pero sufrió un duro golpe hace cuatro meses cuando se filtró a los medios que Herney Portilla, de la Liga de Nariño y quien apoyaba a Bedoya, tuvo que renunciar por un escándalo de violencia intrafamiliar. En su reemplazo Álvaro González –según conocedores del tema– puso un alfil de su entera confianza: Élkin Arce, vicepresidente de la Liga del Chocó, lo que lo pone, como en los viejos tiempos, como el factor de desequilibrio en favor de Bedoya o Jesurum.

Con este cambio, la batalla por controlar el comité directivo, que actualmente lo conforman, además de Bedoya y Jesurum, Álvaro González, Elkin Arce y Claudio Cogollo, por la rama aficionada, y Jorge Perdomo y Alejandro Hernández, por los equipos profesionales, se centró en este último.

Alejandro Hernández llegó al mundo del fútbol profesional como directivo del Envigado. En 2006, tras el asesinato de Gustavo Upegui, a quien siempre se le relacionó con la temida Oficina de Envigado y era el hombre fuerte de ese equipo, llegó en su reemplazo su hijo Juan Pablo Upegui, quien asumió la presidencia del equipo.

De la mano de Juan Pablo llegaría dos años después, como vicepresidente, Alejandro Hernández, quien estuvo hasta 2010 cuando fue elegido, de manera inesperada, como miembro del comité directivo de la Federación.

Algunos directivos y miembros del gobierno consideran que ahora que el Envigado fue incluido en la Lista Clinton y es para los gringos una empresa de la Oficina de Envigado, Hernández no está en condiciones de estar al frente de la dirigencia del fútbol colombiano. Más si se sabe que él fue el agente intermediario en la venta de varios jugadores de ese equipo. Otros consideran que, como no ejerció cargos administrativos y tiene una carrera reconocida y transparente en este deporte, no es responsable de lo que haya ocurrido en el Envigado, que por cierto no tiene procesos judiciales en Colombia.

Para este miércoles se citó, un mes antes de lo previsto, la reunión del comité directivo. Las dudas están en si sacarán o no a Hernández, y si esto ocurre quién será elegido: un aliado de Bedoya o Jesurum. Ese voto casi le da el control a uno de los dos.

Jesurum dijo a SEMANA que sus diferencias con Bedoya fueron resueltas en una reunión que sostuvieron los dos hace unos 15 días. “Nos sentamos a hablar, nos dijimos como amigos todo lo que había ocurrido y resolvimos las pequeñas diferencias. De hecho, los dos hemos tenido una buena relación”. Y frente al caso Hernández, dijo que no considera que tenga impedimentos para seguir, pues no tiene investigaciones penales, a pesar de que algunos dicen que el hombre fuerte de la Dimayor es uno de los que promovió su salida.

Sin embargo, reconocidos periodistas deportivos consultados por esta revista dijeron que la batalla aún no ha terminado, así todo indique que Bedoya logró imponerse sobre los que querían sacarlo y neutralizar a González, quien acaba de recibir un cargo en la Conmebol. Además, hay dirigentes y grupos de poder que quieren también protagonismo y capacidad de decisión sobre los millonarios recursos que están llegando de patrocinios y derechos deportivos. Jesurum dijo que el presupuesto al año de la Dimayor es de unos 120.000 millones de pesos, mientras que en la Federación hay más de 40 millones de dólares. Y con toda la posibilidad de que siga creciendo, en vista del éxito que está teniendo el balompié criollo.

La gran inquietud ahora en los mentideros deportivos es si la paz entre Bedoya y Jesurum verdaderamente llegó. Ojalá lo que pase en las próximas semanas se haga público y se oriente hacia el bien del deporte más popular de Colombia.
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