Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/23/1996 12:00:00 AM

¡QUE FIASCO!

Sorpresa por estadísticas que demuestran fracaso total de política antidrogas de Estados Unidos.

La semana pasada se publicaron las cifras que anualmente divulga el gobierno de Estados Unidos sobre el consumo de estupefacientes en ese país . Los resultados fueron tan desalentadores que ya se anticipa que en poco tiempo el impacto político de estas cifras se reflejará en la campaña presidencial. El consumo de estupefacientes había decaído a partir de 1979 cuando 25 millones de norteamericanos se describieron como consumidores. A comienzos de los 90 esa cifra se había reducido a la mitad y se esperaba que gradualmente siguiera disminuyendo. Sin embargo, desde que comenzó el gobierno de Bill Clinton, la tendencia se invirtió, particularmente entre los niños de 12 a 17 años, que son el grupo que determina cuál será el consumo en el futuro. En esta franja de edad el número de personas que experimentaron con cocaína aumentó en un 166 por ciento entre 1994 y 1995. Un incremento de esta naturaleza representa el fracaso total de la guerra contra la droga declarada por Clinton.
Entre 1994 y 1995 el número de consumidores pasó de 12,6 a 12,8 millones. Aunque este aumento es leve, el hecho de que tuviera lugar en un año de guerra frontal contra el narcotráfico en Colombia y Estados Unidos es un signo preocupante. Esta guerra ha sido tan intensa que el 58 por ciento de la población carcelaria de Estados Unidos está en prisión por delitos de droga. El costo de poner un solo narcotraficante en la cárcel asciende a 450.000 dólares por persona. En la actualidad hay 600.000 personas encarceladas por ese concepto de un total de 1.500.000 presos. A pesar de todo este esfuerzo el consumo aumentó. Sterling Johnson, el procurador de la ciudad de Nueva York, afirmó que para que las incautaciones de droga tuvieran alguna incidencia en el consumo tendrían que aumentar en un 1.400 por ciento. Esto es un imposible absoluto.
Todos los datos sobre reveses en la lucha antidroga van a tener un gran efecto político tanto en Estados Unidos como en Colombia en los meses por venir. Los dos países han combatido el consumo de estupefacientes en forma seria en los últimos dos años. En Colombia, antes del proceso 8.000, se combatía el narcoterrorismo pero no el narcotráfico. Desde que explotó el escándalo la persecución de éste último se convirtió en una prioridad política real. Tan real que el sur del país se encuentra al borde de una especie de guerra por las consecuencias socioeconómicas de la fumigación. Y el resultado de todo este esfuerzo va a ser una apretada de tuercas aún mayor por parte de Estados Unidos como respuesta a la presión política originada en el aumento de consumo en la juventud de ese país. Sin embargo, además de la politiquería que una situación de estas entraña, existe un auténtico sentimiento de frustración en los dos países. Si todos estos esfuerzos por satisfacer a Estados Unidos no conducen a nada, habrá que examinar soluciones alternas. Tarde o temprano tendrá que revivirse el debate sobre la legalización.
La semana pasada tocó este tema el presidente de la SAC, Juan Manuel Ospina. Seguramente no será el último. Los colombianos que están viendo en los noticieros de televisión todas las noches los enfrentamientos entre la fuerza pública y los campesinos del Caquetá, del Putumayo y del Guaviare, están llegando a la conclusión de que la guerra contra el narcotráfico como está planteada en la actualidad no funciona.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.